El agua potable dibujando caminos por las calles y veredas de Quito a causa de fugas en sus tuberías se ha convertido en un problema difícil de atender para la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps-Agua de Quito).

Según el actual gerente de la empresa, Othón Zevallos, en la capital se calcula que hay más de 30.000 fugas al año. Esto equivale a un promedio de 82 reportes diarios y cerca de 4 millones de metros cúbicos que se pierden o que generan otros problemas en la ciudad.

Zevallos explicó que la mayoría de las fugas no corresponden a las líneas matrices (tuberías grandes), sino a las conexiones domiciliarias de agua potable mal construidas o con malos materiales.

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“Esto es anormal, excesivo, el problema está en las conexiones domiciliarias, es decir, del tubo principal hacia el domicilio. Ahí se reportan estos daños por una serie de pequeñas malas prácticas, malas especificaciones técnicas, inadecuados materiales, malos procesos constructivos, a veces hay contratistas irresponsables que no hacen su trabajo de calidad, a veces descuido en la fiscalización. Es decir, una cadena de malas prácticas que tengo que corregir para que ese número de fugas se vaya disminuyendo”, agregó.

A pesar de la cantidad de fugas, según el gerente, las pérdidas aproximadas de 30 % son menores en comparación a nivel nacional que se encuentran en el 42 %, señaló. También dijo que existen ciudades del país que alcanzan un 80 % de pérdida o Guayaquil que estaría cercano al 60 %. “Estos porcentajes son parte del agua no contabilizada, que tiene dos tipos de afectaciones: técnicas y comerciales”, argumentó.

Plan de atención

“Ya tenemos contratos de operación y mantenimiento, de conexiones domiciliarias, ya tenemos combustible para movernos, nuestra maquinaria está siendo atendida, tenemos contratos para sus reparaciones, porque no teníamos nada, encontré una empresa semiparalizada”, enfatizó Zevallos.

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Aunque aceptó que todavía tienen conexiones domiciliarias represadas y fugas que se demoran en atender, señaló que ya tomaron las acciones correctivas. La Epmaps ha destinado $ 1′200.000 más IVA para el mantenimiento del sistema de distribución, que incluye reparación de fugas. Esto está dividido en cinco contratos de menor cuantía.

Además, tienen adjudicados dos contratos divididos por zonas para la instalación de conexiones domiciliarias de agua potable, alcantarillado y medidores. El primer contrato asciende a $ 767.222,62 y el otro monto es de $ 767.164,23.

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Othón Zevallos recalcó que en un balance la red de agua potable es buena, en el sentido de que la mayoría de las líneas matrices de Quito son de acero y las de menor diámetro de PVC. “Muy pocas, talvez un 2 % son de asbesto cemento, que sí dan problema porque tienen más de 30 años desde su instalación y sí se rompen fácilmente”, añadió.

Además, anunció la próxima contratación de un sistema moderno de teledetección de fugas en redes de agua potable, que mediante imágenes satelitales permitirá identificar el nivel de humedad en el suelo, es decir, posibles fugas que serán atendidas con mayor rapidez. El contrato tiene un valor de $ 61.000 incluido IVA y será financiado con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). (I)