En una vivienda, -a la que se ingresa por una puerta hecha de tablones de madera, sin pintar, y en la que sobresalen tres grandes piedras-, funciona la empresa Fish Choez & Villegas S.A., ubicada en primer lugar del listado de las exportadoras de aletas de tiburón, con ventas por $ 6,5 millones desde el año 2017 hasta julio de este año. Esta compañía se encuentra bajo investigación fiscal por el decomiso de 26 toneladas de aletas que llegaron como ‘pescado seco’ a Hong Kong en mayo del 2020.

En la calle J2 del barrio Jockay de Manta (Manabí), los vecinos no identifican el nombre de la empresa, pero sí a su representante legal, Olmedo Chóez Villegas, un manabita de 39 años a quien conocen como un ‘comerciante de pescado’, ‘humilde’ y de ‘escasos recursos’.

“El señor lo poco que tiene es lo que ha trabajado, él no tiene carro. Él no tiene los recursos para exportar esa cantidad”, dijo Nelson Landa, gerente de la exportadora Full Moon Ecuador S.A., al recalcar: “Yo conozco al representante de Fish Chóez, yo creo que se tomaron su nombre, porque ellos no han hecho exportaciones de 26 toneladas”.

Olmedo Chóez figura como gerente y dueño de esa compañía, creada en el 2017 con el objetivo de hacer “pesca de altura y costera, extracción de peces, crustáceos, moluscos, erizos de mar y otros”.

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Su exportadora no ha presentado los reportes financieros del año 2020 a la Superintendencia de Compañías. Sus últimos informes corresponden al 2019, año en que señala que Fish Chóez tuvo ingresos por $ 1,7 millones. Sin embargo, esta cifra contrasta con la suma de sus exportaciones de aletas, que solo ese año ascendieron a $ 2,1 millones.

En el 2020, Fish Chóez exportó en enero y febrero, mes en que detuvo su comercialización. En mayo ocurrió el decomiso en Hong Kong. Las exportaciones las retomó en junio y hasta diciembre del 2020 sacó del país 36.320 kilos de aletas por $ 1,1 millones.

En el 2021, hasta julio, sus exportaciones crecieron aún más, llegaron a 74.689 kilos de aletas por $ 2,1 millones, según los registros. En total, -luego del histórico decomiso-, desde junio del 2020 hasta julio del 2021, Fish Chóez ha seguido exportando aletas: 111 mil kilos por $ 3,2 millones.

Olmedo Chóez no aceptó un pedido de entrevista dejado a su esposa en su domicilio, pero este Diario se contactó con Jorge Chiriboga Dávalos, cuyo teléfono y correo constan en los registros de Fish Chóez.

“La empresa nunca ha sido sancionada, desde 2017 no ha hecho una sola exportación vía naviera, marítima. Todo vía terrestre al Perú, lo que llegó a Hong Kong fue marítimo”, dijo Chiriboga, cuya hija firma -como contadora- algunos reportes financieros de Fish Chóez.

Chiriboga es un abogado que se considera comerciante de aletas de tiburón y trabaja con las exportadoras. Se desempeñó cinco años como conferencista de la Conferencia de Soberanía Alimentaria desde 2011 y participó en 2012 de los talleres para la elaboración de la Ley Orgánica de Pesca, Acuacultura y Manglar. También fue candidato a la Asamblea Nacional por el movimiento Unión Ecuatoriana en 2017.

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No he creado ninguna (compañía), porque la relación comercial ha funcionado bien. Yo soy una especie de operador jurídico, les asesoro jurídicamente.

Jorge Chiriboga, comerciante de aletas

Su hermano, Segundo Salvador, también vinculado al comercio de aletas de tiburón, ha sido fundador de Full Moon Ecuador S.A. y Fiomar Shark Ocean S.A., empresas que han exportado $ 25.755 y $ 289.260, en los años 2017 y 2018.

“En Ecuador no se usa arte de pesca tiburonera, (al pescador) le dan una guía de captura de pesca, de monitoreo, de movilización y de exportación, y ese camino es supervigilado por los inspectores de pesca”, explica Chiriboga, mientras que Nelson Landa, gerente de Full Moon Ecuador aclara que las exportaciones se hacen luego de recopilar por meses las aletas.

“Es un acopio lo que hacemos para exportar tres toneladas de aletas de tiburón, las personas piensan que salen a diario y no es así”, aclara Landa. Este Diario llamó a Fiomar Shark Ocean S.A., pero una mujer respondió que conocía a los administradores, pero no sabía cómo ubicarlos.

En el listado de los mayores exportadores consta en segundo lugar la compañía Solórzano & Ávila Evverfish S.A., que desde su creación, en marzo del 2018, ha exportado $ 4,2 millones en 133.326 kilos de aletas. La mitad de esa cantidad se comercializó este año, de enero a julio, en que vendió 66 mil kilos de aletas de tiburón, según confirmó el gerente, Everaldo Solórzano, y recalcó que han cumplido con los requisitos legales.

“No es que las aletas se coge y las llevamos de contrabando a China, a Perú. La aleta sale legalizada, aquí tenemos el documento Cites que es para la pesca de tiburón rabón, mico y tinto”, contó Solórzano al quejarse porque ya no pueden exportar por la vía marítima, sino de forma terrestre, por Perú. Este exportador recuerda que hace seis años pudo enviar la carga de aletas a través de navieras.

En el 2015 la compañía hizo la última exportación naviera, ahí la compañía se llamaba Expoexa, yo era el gerente. Qué pasó, que la naviera nos dice que no, no quieren llevar. Teniendo todos los papeles en regla. Cuando voy a hacer la exportación de aletas de tiburón, los biólogos van a la bodega y cuentan aleta por aleta, todo ellos tienen que verificar, si el producto que voy a mandar está okey. Expoexa todavía existe, pero a raíz de que esto se dañó para Guayaquil, la empresa ya no pudo mandar, yo simplemente era gerente en esa empresa.

Everaldo Solórzano, exportador

Productora del Pacífico Expoexa S.A. ha vendido $ 283 mil entre 2013 y 2018.

“En la pandemia el negocio estuvo malo, los barcos no salieron a pescar. Yo no tengo embarcaciones, compro, estamos retomando la normalidad, justamente estaba mandando una exportación al mercado hongkonés para hacer algo de dinero, no es ilegal exportar aletas”, comentó.

En un tercer lugar entre los mayores exportadores figuran Jaime Aguilera Carchi, su tía Carmela Caputi Delgado y las empresas Ilserpar S.A., de propiedad de Gabriel Aguilera Caputi, y Hectidel S.A., de Jaime Aguilera Carchi. Este grupo ha exportado $ 3,8 millones entre 2013 al 2021. Este Diario llamó a una de las empresas, y una empleada que tomó el mensaje indicó que -hasta el cierre de esta edición- no tenía una respuesta sobre la solicitud de entrevista a los administradores.

En mayo del 2020, en Hong Kong, se decomisaron 26 toneladas de aletas de tiburón provenientes de Ecuador y que se habían exportado como pescado seco. Foto: Archivo

El representante de otra empresa que figura en el listado de exportadoras confirmó los envíos realizados de aletas de tiburón. La empresa Frigorífico y Laboratorio de Pesca, Frilabpesca S.A. consta con envíos este año por 10.350 kilos de aletas, por un monto de $ 299.950.

Lo que pasa es que el antiguo dueño exportaba tiburón, nosotros le compramos la empresa y nos dedicamos al langostino, ya no trabajamos con aletas. Ellos exportaron en enero y febrero, nosotros compramos la empresa en marzo.

Antony Cevallos, gerente de Frilabpesca S.A.

El representante de esta empresa agregó: “trabajamos con marisco de alta gama, no con aletas, particularmente yo no lo haría, porque soy biólogo y ecologista”.

La empresa B. K. Mar Exportadora e Importadora S.A. también ha enviado aletas de tiburón fuera del país, 13.794 kilos por $ 297.400. El representante del área de exportaciones de esta compañía, Fabricio Flores, indicó que la exportación se dio de forma legal.

“La pesca que se realizó fue para mandarla a Perú, ahí también consumen este tipo de aletas”, dijo el empleado y agregó que se ha recomendado a la compañía cambiar de actividad, “porque este es un tema muy delicado y van a haber consecuencias legales o ambientales para el ecosistema”. (I)