El programa de financiamiento del Ecuador con el Fondo Monetario Internacional (FMI) continúa vigente, pero ni la cuarta revisión y tampoco el desembolso planificado para diciembre del año pasado se concretan aún, a pesar de que ya estamos en marzo.

Mientras que el Ministerio de Economía y Finanzas ha dicho que se trata de una demora tanto por temas logísticos por el COVID-19 y un retraso de los tiempos en general por la transición del Gobierno, expertos dicen no conocer cuál es el factor que demora la finalización de la nueva revisión. Esto sin contar la situación mundial derivada del enfrentamiento bélico entre Rusia y Ucrania.

En todo caso, las buenas cifras del petróleo e impuestos, el orden en las finanzas públicas, hacen pensar que el programa que se inició en el gobierno de Lenín Moreno por $ 6.500 millones, y que continuó con flexibilización de metas con el gobierno de Guillermo Lasso, sí se cerrará exitosamente.

El acuerdo financiero terminará en 2022 y hasta el momento el gobierno de Moreno recibió los primeros $ 4.000 millones en 2020. En el 2021, el de Lasso tomó la posta, pero los desembolsos por $ 800 millones esperados en abril y agosto (segunda y tercera revisión) se recibieron en septiembre, por lo que quedaban pendientes $ 700 millones de diciembre, mientras que en el 2022 el país debería recibir $ 1.000 millones más.

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Al realizar un análisis general de la situación económica del país, la banca de inversión internacional Barclays considera que Ecuador al momento tiene más espacio para gestionar sus necesidades de financiamiento, esto al haber conseguido una fuerte reducción del déficit fiscal en 2021, contando con altos precios del crudo y una posible renegociación de la deuda con China. El déficit del Gobierno central se redujo al 3,2% del PIB en 2021, del 7,2% del PIB en 2020.

Para Barclays, este panorama hace muy probable que el Gobierno supere los objetivos del programa del FMI. Para 2022, dice el informe, el Gobierno apunta a una reducción del déficit del Gobierno central a 2 % del PIB, lo que parece muy probable de ser cumplido o incluso superado.

Sin embargo, también señala que a futuro será difícil que se pudiera dar un nuevo acuerdo financiero con el FMI, pues Ecuador ya tuvo un acceso extraordinario. No obstante, se esperaría un apoyo técnico del FMI que podría contribuir a la confianza del mercado y así también ayudar a mantener el acceso a la financiación de otros organismos multilaterales. En todo caso, la falta de flujos desde el FMI debería compensarse con inversión extranjera, aunque para 2023 se podría reactivar la idea del retorno a los mercados internacionales.

En el horizonte cercano, cada dólar adicional de precios del petróleo más altos genera aproximadamente $ 80 millones en ingresos. Incluso descontando el efecto de mayores subsidios a los combustibles, el impacto neto podría rondar $ 50 millones. Así, considerando la diferencia entre el precio del petróleo y el utilizado en el presupuesto, el Gobierno podría recibir más de $ 1.000 millones en ingresos petroleros adicionales.

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Sobre la situación actual con el FMI, Augusto de la Torre, exjefe para América Latina y el Caribe en el Banco Mundial, comentó que de lo que se conoce el Gobierno quiere continuar con el programa, pero al parecer ha habido un retraso por el tema de las cifras del IESS y Biess, les ha tocado a los miembros del equipo técnico y del FMI revisar temas históricos. Al parecer, hay ciertas equivocaciones que se han acumulado, pero estas no han sido de mala fe. El FMI tiene auditores que están chequeando el tema y estableciendo los correctivos.

Entre tanto, consideró que la falta de desembolsos sí genera un problema de liquidez, pero “no tan grave porque por fortuna se ha tenido un barril de crudo que ha estado cercano a $ 90″. El fin de semana superó la barrera de los $ 100 por la guerra.

En todo caso, aclaró que esos recursos extra no van en su totalidad al presupuesto, pues mientras más sube el precio del crudo también aumenta el subsidio a la gasolina. Para De la Torre, es posible que el Gobierno esté esperando a que haya una reunión del directorio en marzo y el desembolso sea en este mismo trimestre.

De acuerdo con Mauricio Pozo, exministro de Finanzas en el gobierno de Moreno, de lo que se puede ver el programa con el FMI se mantiene y no hay ninguna señal sobre que hubiera algún tipo de ruptura. Es más, el apoyo del Banco Mundial (BM) y que este nos desembolsará en los próximos días unos $ 700 millones es una señal de que el compromiso con el FMI sigue presente.

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Sin embargo, sí es “extraño” que hasta la fecha no se haya producido el desembolso. Pozo dice que aunque ha tratado de conocerlo, no ha podido conseguir información sobre cuál es la razón para la demora. Supone que se trata de un problema cuantitativo, que debe estar relacionado con el pago de la deuda al IESS o atrasos.

Pozo considera que el alto precio del crudo sí ayuda a la economía ecuatoriana, pero también señala que las importaciones de derivados se vuelven cada vez más caras. Adicionalmente, existe el problema del congelamiento de los precios de las gasolinas. Pozo recalca que los fondos del FMI son necesarios para cubrir el déficit fiscal. Aún hay incertidumbre sobre qué pasará con la Asamblea Nacional, la gobernabilidad y las nuevas leyes previstas: la de inversiones que ahora mismo está en manos del legislativo y la posible reforma laboral que se sociabilizaría ante la ciudadanía, antes de su entrega en la Asamblea.

Sobre desafíos a futuro, Barclays dice que la gobernabilidad sigue siendo un tema importante para Ecuador. Adicionalmente, expresa que se esperan más recursos por entrada de inversión extranjera directa (IED) potencialmente más alta en 2023, que será una manera de compensar una menor financiación multilateral.

Se aprecian bonos ecuatorianos y riesgo país baja

Los mercados internacionales han reaccionado positivamente frente a la deuda ecuatoriana. Un artículo publicado por Bloomberg asegura que en momentos en que los inversionistas en bonos están sintiendo problemas prácticamente en todas partes, una nación en desarrollo conocida como morosa en serie (Ecuador) “ha emergido como un sorprendente punto brillante”.

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El reporte dice que los bonos en dólares de Ecuador han tenido un rendimiento del 6,4 % este año, en comparación con una pérdida promedio del 4,2 % para los mercados emergentes, según datos recopilados por Bloomberg. Lo han hecho aún mejor desde la elección del presidente Guillermo Lasso en abril, con un salto del 45 %, el mejor en los mercados emergentes.

Barclays ha dicho que Ecuador podría tener la posibilidad de subir de calificación por las agencias de calificación. Moody’s podría ser el primero en reaccionar.

En todo caso, el riesgo país se ha ido reduciendo, con un comportamiento distinto al del resto de países petroleros o de los de la región, comenta Bernardo Orellana, viceministro de Finanzas. Al 31 de diciembre de 2021, el riesgo estaba en 869 puntos, pero este 25 de febrero cerró en 746 puntos.

Orellana indica que si se compraran nuestros índices y valores de bonos con los índices de mercados emergentes, “Ecuador es uno de los pocos países que ha tenido retornos positivos”.

Para Orellana, esto obedece a temas como la consolidación fiscal, un mejor crecimiento de lo esperado (4 %), más transparencia en el tema de deuda, el precio del crudo, mayor contacto con inversionistas. (I)