Pérdidas por falta de exportación, camiones vandalizados, 5.000 tallos de flor incinerados, flores marchitas, invasión a propiedad privada, y una gran incertidumbre sobre qué pasará con las plazas de trabajo y con qué dinero se pagarán los sueldos es el saldo que deja el cierre de carreteras protagonizado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie).

Así lo explican floricultores de pequeñas plantas de la zonas de Cotopaxi, así como el gremio de exportadores de flores (Expoflores).

De acuerdo con Expoflores, tan solo en exportaciones, las pérdidas ascienden a los $ 35 millones. Alrededor de $ 2,5 millones diarios se pierden por la carga que no llega al aeropuerto. No solo se han generado afectaciones a nivel de exportaciones, sino que 85 camiones con carga de flor han sido vandalizados (parabrisas, rotos, llantas ponchadas, agresiones a los conductores) y más de 5.000 tallos de flor incinerados. Además, Expoflores recibió reportes de invasión a propiedad privada, daños materiales a florícolas, amenazas y amedrentamiento a trabajadores. Al momento ya se han perdido $ 250.000 diarios en sueldos de trabajadores que no lograron llegar a sus puestos de trabajo, debido al cierre de vías, extorsión para participar en las marchas y otros, explicaron.

“A diario 3.000 salarios de los trabajadores del sector están en riesgo por el paro. De los datos que maneja Expoflores, $ 6 de cada $ 10 diarios que exportamos van hacia las comunidades. La afectación es real, existirá un déficit importante en producción. Si se detiene la producción recuperarla tomará tiempo”, expresa Alejandro Martínez, presidente ejecutivo de Expoflores.

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El pasado 20 de junio la Asociación de Exportadores de Flores del Ecuador envió a la Conaie una carta en la que reitera su postura de apertura al diálogo. Sin embargo, hasta el momento no ha existido respuesta. Los bloqueos en las vías, incursiones a florícolas y extorsión a trabajadores ha permanecido, indica el gremio florícola.

Por su parte, José Merizalde, coordinador general de la Cámara de Productores de Flores del Sur, y cuya finca se encuentra en Cotopaxi, explica que en su provincia, así como también en Chimborazo, Tungurahua y el sur de Pichincha (Machachi), se está viviendo una verdadera crisis. Comenta que su gremio aglutina a al menos 300 fincas pequeñas y medianas (desde 500 m2 hasta 100 ha.). Dice que se han visto perjudicados por el cierre de vías de tal manera que sus flores ya se están dañando. El mayor problema es la imposibilidad de sacar la flor hasta el aeropuerto de Quito. Explica que a más del cierre de carreteras, los manifestantes ha procedido a agredir física y verbalmente a sus trabajadores. Incluso han ingresado a las florícolas y se los han llevado para obligarlos a participar en el paro.

La medida de hecho ha afectado al menos a 20.000 familias que dependen de los puestos de trabajo directos y a otras 5.000 relacionadas con trabajos indirectos (proveedores de insumos, transportistas).

Pero además, explica Merizalde, ellos estaban exportando bellas flores, incluso ganadoras de premios internacionales, a Estados Unidos (40 %), Rusia y países Bálticos (30 %) y al resto de Europa y resto de América (30 %). Ahora estas se están marchitando.

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Floricultores de Cotopaxi han tenido que llevar sus flores a compostaje debido a que no se ha podido sacar el producto para la exportación, debido al paro indígena Cortesía: Cámara de Productores de Flores del Sur Foto: El Universo

Explica además que se está intentando contratar vuelos chárter que salgan desde Latacunga, pero lamentablemente esto encarece de manera importante los costos. Para Merizalde, al momento están en riesgo quedan al menos 3.000 puestos de trabajo y no se sabe cómo pagarán los sueldos de este mes. En la floricultura, la mayor parte de trabajadores son campesinos y el 60 % son mujeres.

“Nosotros somos gente apolítica, lo único que queremos es que nos dejen trabajar”, dice Merizalde. (I)