Dentro de Aglomerados Cotopaxi, industria maderera fundada en 1978, conviven dos mundos distintos y complementarios: un vivero y bosques forestales y de conservación de donde se obtiene de una manera sostenible la materia prima. Mientras, en las instalaciones de la planta funciona todo un parque industrial con maquinaria de alta tecnología que somete a diversos procesos a la madera.

En estos días, la empresa mostró todas las etapas de su proceso productivo bajo el eslogan “Del vivero al tablero”, que le ha permitido ser una empresa carbono negativo. Esto significa que la empresa secuestra más carbono que el que produce. Así, a través de las plantaciones forestales comerciales y del bosque de conservación se remueven 220.000 toneladas de carbono de la atmósfera al año, mientras que la industria y sus procesos organizacionales generan 34.000 toneladas. Esto es, tienen una capacidad de purificar el aire con 186.000 toneladas de carbono por encima de lo que produce. Para entender la importancia de esta cifra, las 186.000 toneladas equivalen a lo emitido por 45.000 autos en un año, es decir, todo el parque automotor de Latacunga.

Plantas de pino en el vivero de Aglomerados Cotopaxi. Foto: Patricia Sandoval

De las 18.500 ha de plantaciones forestales y de bosque de conservación que son de propiedad de la empresa se obtienen las 600 ha anuales de materia prima necesarias para crear palés de madera y tableros de MDF y aglomerado.

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En el sector del vivero se hacen germinar unos 2 millones de plantas al año. El proceso empieza desde la selección de las semillas y el crecimiento de plantas de pino y eucalipto. Estas llegarán a ser árboles de hasta 24 m de altura y 30 cm de diámetro en los bosques comerciales. Uno de los orgullos más grandes de la empresa es el área de conservación. Son 5.000 ha en las que crece libre el bosque natural. En la microcuenca Chiriyacu se puede ver al bosque con fuentes de agua pura, plantas endémicas.

Felipe Pazmiño, gerente forestal, cuenta lo importante que es para la industria poder mantener los bosques de conservación, pues estos ayudan a tener un ecosistema sano. En el sitio se sabe que hay diversos animales, como venados, aves, e incluso han logrado grabar a una familia de pumas que habita la zona. También se ha podido mantener una buena relación de vecinos con las personas de la zona que incluso pastorean sus animales en parte del bosque comercial. Una zona de 1.300 ha también se ha convertido en el Bike Park de Aglomerados, que tiene senderos de ciclismo y de trekking, con lo que se permite a turistas disfrutar del bosque y a la vez aprender de la cultura forestal. La extensión es tres veces lo que mide el parque Metropolitano.

Un par de kilómetros más al sur se encuentra, en cambio, la planta de Aglomerados Cotopaxi. De acuerdo con Xavier Villarroel, gerente de la planta, esta industria aprovecha de manera eficiente todos los recursos que genera la plantación forestal. La madera recibida en trozas o troncos se le desdobla y chipea. Dependiendo del proceso va a aglomerados, que tienen una materia prima más gruesa, o al MDF, con partículas más finas. La corteza que sale de la troza y otros desperdicios son enviados a biomasa, que se usa en reemplazo de combustibles fósiles.

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Productos de exportación de Aglomerados Cotopaxi. Foto: Patricia Sandoval

Para optimizar el recurso forestal se envían las maderas con diámetros mayores que son aserrables para que se hagan tablas y palés. En la línea de palés su cliente es Dole, la bananera internacional. Los troncos más delgados pasan a ser tableros.

Dentro del proceso, la madera entra a una etapa de estruje del cual se obtiene un agua color a eucalipto y pino. Esta será tratada en la planta de aguas residuales que luego es inyectada nuevamente para el funcionamiento de calderos.

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Villarroel cuenta que actualmente se producen unos 120.000 m³ por año de tableros. De este producto, el 65 % es comercializado en el mercado local y el 35 % en el exterior. Actualmente se producen, a más de tableros, palés y también un producto innovador que son las molduras y que gustan mucho en EE. UU. y Canadá. Los tableros se venden con éxito en Panamá, Cuba, Colombia, en varios países de Centroamérica.

Área de depósito de tableros en la fábrica Aglomerados Cotopaxi, ubicada en Lasso Foto: El Universo

Con el apoyo de la Casa de Valores Picaval, Aglomerados Cotopaxi estructuró una emisión de venta de obligaciones corporativas (bonos de inversión) que asciende a $ 10 millones, en tres clases de papel: A, inversión a 1.080 días con una tasa de interés del 8,75 %; B, 1.440 días con una tasa del 9 %; y C, 1.810 días con una tasa del 9,25 %. Esta salida al mercado de valores ratifica el liderazgo de la compañía dentro de su sector, su solidez financiera y la confiabilidad que tiene la empresa de origen cotopaxense, dijeron sus voceros. (I)