El Fondo Monetario Internacional (FMI) sacó varias lecciones tras la evaluación ex post del acuerdo financiero que firmó con el Ecuador y que se desarrolló entre 2020 y 2022. Si bien de manera general el FMI considera que sí se cumplieron los objetivos del programa de financiamiento que entregó $ 6.500 millones -$ 4.000 millones a la administración de Lenín Moreno y $ 2.500 millones a la de Guillermo Lasso-, menciona varios obstáculos que se presentaron durante el periodo.

Lo entregado al Ecuador fue equivalente a 900 % de la cuota del país en la institución. Cuando un país tiene créditos frente al FMI equivalentes a más del 600 % de su cuota está sujeto a una evaluación posterior.

En un informe presentado este 4 de diciembre el FMI indica que a más de establecer los cumplimientos o no del acuerdo, de lo sucedido se extraen lecciones “para futuros compromisos del Fondo con Ecuador, así como para el diseño de los programas del Fondo en términos más generales”.

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El FMI explica también que el informe se publica ahora porque está a punto de cumplirse el plazo de 12 meses mencionado en la respuesta anterior. No existe relación con el hecho de que haya un nuevo Gobierno.

No obstante, dice que las enseñanzas extraídas del informe “indican que se precisan reformas más profundas para garantizar la sostenibilidad fiscal, restablecer el acceso de Ecuador a los mercados internacionales de deuda y elevar el potencial de crecimiento del país”. Sin embargo, aclara que el informe se centra fundamentalmente en el pasado. Por lo tanto, “el informe no pretende analizar prioridades de política económica para el nuevo gobierno”.

Para el FMI existió un primer problema para la consolidación fiscal (reducción del déficit y robustecimiento de las finanzas): los bajos ingresos no petroleros, que son los impuestos. Recuerda el FMI que después de las elecciones presidenciales del 2021, las autoridades abandonaron el aumento previsto del impuesto al valor agregado (IVA) y buscaron más bien recortar el gasto, lo cual fue difícil de cumplir.

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En segundo lugar, recuerda que los disturbios civiles llevaron a las autoridades a detener la reforma de los subsidios al combustible, una política que se estableció antes de acuerdo del 2020, pero que era clave para el ajuste fiscal previsto.

Para el FMI el saldo fiscal estuvo cerca de los objetivos, pero fue realmente por el mayor saldo petrolero, “mientras que los indicadores de consolidación fiscal subyacente no alcanzaron los objetivos iniciales del programa”, sostiene.

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De acuerdo con Alberto Acosta Burneo, es interesante que entre las conclusiones está que se debió haber colocado un mayor énfasis en la composición y calidad de la consolidación fiscal. Esto porque si bien en 2022 se lograron buenos resultados, para el 2023 reaparece un fuerte déficit. La explicación está en que la mejora estaba apalancada en el alto precio del petróleo, pero no en reales reformas estructurales.

El FMI también indica que desde el 2008, es decir en el gobierno de Rafael Correa, Ecuador atravesó “un periodo prolongado de expansiones fiscales insostenibles y participación limitada del Fondo”. Según recuerda el FMI, Ecuador dejó de pagar sus bonos globales en 2008, pero recuperó el acceso al mercado en 2014. El Gobierno utilizó las grandes ganancias inesperadas derivadas de los altos precios del petróleo y nuevos préstamos (incluidos China, el Banco Interamericano de Desarrollo, CAF y directamente del Banco Central) para financiar una gran expansión fiscal. Aunque los indicadores de inclusión social y pobreza mejoraron, la trayectoria fiscal insostenible socavó la viabilidad del régimen de dolarización”, asegura.

El informe también contiene algunas observaciones de las autoridades ecuatorianas al respecto del informe ex post. Así, se indica por parte de las autoridades que es importante subrayar que el programa, que contenía un ambicioso plan de consolidación fiscal y una sólida agenda de reformas con un elevado número de puntos de referencia estructurales, fue implementado por dos administraciones consecutivas, “ambas con un apoyo legislativo débil y limitaciones políticas significativas”.

También se indica que existe preocupación de las autoridades por la sugerencia del informe de que una extensión del programa habría sido preferible. “En nuestra opinión, no hay motivos para hacer tal observación, ya que cumplimos con todos los objetivos cuantitativos y casi todo el número significativo de puntos de referencia estructurales y los muy pocos que no se cumplieron fueron por razones fuera de nuestro control”. Destacan que la reducción de los subsidios a los combustibles “fue un logro histórico”. “Nos hubiera gustado continuar recortando los subsidios al combustible, pero nos enfrentamos a una feroz reacción social y política que no podía ignorarse”, explican.

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Entre tanto, el FMI explica el alcance del informe indicando que este es elaborado por un equipo del personal técnico del FMI, dirigido e integrado casi en su totalidad por funcionarios que no han estado trabajando previamente en cuestiones relacionadas con Ecuador. (I)