La viabilidad de desvincular el crudo ecuatoriano de los contratos de deuda con China, a fin de que el crudo ecuatoriano quede a libre disponibilidad del país, propuesta que llevará el presidente Guillermo Lasso a su homólogo chino, es vista con escepticismo por parte de varios expertos petroleros. Es que ayer, durante su conversatorio semanal con periodistas, el presidente Lasso dijo que “vamos a desvincular el petróleo del pago de la deuda a China para que el petróleo sea de libre disponibilidad del Gobierno ecuatoriano”. Para Lasso ahí está el gran desafío de esta negociación que espera empezar en este viaje a la China.

De acuerdo con un informe de Petroecuador, al que este Diario tuvo acceso, Ecuador firmó con China, entre 2009 y 2016, 13 contratos de venta de crudo asociados a líneas de crédito con estatales asiáticas. Hasta la fecha ha entregado 1.174 millones de barriles, pero quedan aún 156 millones de barriles por entregar hasta 2024. El mayor problema es que se ha detectado que habría una afectación para Petroecuador de aproximadamente $ 3,6 por barril al vender a las empresas asiáticas, debido a la fórmula que se aplica para establecer el precio.

En este sentido si se lo desvinculara, el país podría comercializarlo a precios de mercado y optimizar así los ingresos. Serían al menos unos $ 500 millones adicionales que podrían llegar a las cuentas públicas.

Para Fernando Santos Alvite, ex ministro de Energía, el tema de una eventual renegociación con China constituirá una pelea dura. China al tener una economía sumamente controlada tiene una planificación rigurosa sobre compras petroleras e incluso ya debe tener pactadas ventas de ese crudo a futuro. Será difícil que China renuncie a adquirir esos barriles. Por ello, Santos considera que la opción B sería que el Ecuador le proponga seguirle entregando el crudo, pero a un precio de mercado, como el que paga Shell en su contrato de largo plazo.

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Santos Alvite recordó, además, que en 2018 ya se hizo una renegociación petrolera por parte del entonces ministro Carlos Pérez, en la cual se habría logrado un beneficio para el país de 70 a 90 centavos por barril. En ese momento, el ministro Pérez había dicho que Ecuador se beneficiaría con unos $ 1.400 millones.

Sin embargo, para Santos, Ecuador tiene una carta interesante para conseguir la revisión y esta es que los contratos, según ha reconocido el propio Raymond Kohut, ex empleado de la intermediaria Gunvor, serían producto de prácticas de soborno. Recordó que Kohut ha admitido ante las cortes estadounidenses que estas operaciones que envolvían a ciertos funcionarios de Petroecuador son producto de la corrupción. En este sentido, dijo, que China está en un proceso de moralización de su administración, por lo que es muy probable le dé importancia a este tipo de argumentos por parte de Ecuador.

Justamente el informe de Petroecuador antes citado, dice que las condiciones de venta con las empresas asiáticas facilitaron la reventa a empresas intermediarias como Gunvor, Core Petroleum, Taurus Castor y Ursa Shipping.

El tema de las preventas de Petroecuador, que comprometió gran parte de su crudo en contratos a largo plazo con empresas asiáticas como Petrochina, Unipec y Petrotailandia, pero cuyos embarques eran comercializados por terceros, entre ellos Gunvor, está en análisis en la Corte de Nueva York.

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Por su parte, Luis Calero, experto petrolero, recordó la historia de estos contratos se inició cuando el gobierno de Rafael Correa y el de China firmaron contratos de cuatro partes. Estos estaban orientados por un lado a la obtención de créditos por parte del Gobierno y adicionalmente a la compraventa de crudo. En la forma de pago no era con petróleo, pero se estableció que China pagaba por el petróleo en una cuenta en cierto banco internacional y de ahí Ecuador pagaba el crédito. Era una manera de garantizar el pago.

Para Calero, el expresidente Moreno ya renegoció con Pérez una extensión del plazo, un diferimiento. A más de haber logrado una suerte de alivio, esto también significó que el Gobierno ecuatoriano ya reconoció la validez de los contratos. En este sentido para Calero al momento no caben cuestionamientos de ninguna naturaleza: “Ya se hizo una reprogramación de pagos y la fórmula ya fue ratificada”, dijo.

En el caso de que se lograra que el petróleo quede a disposición del Gobierno ecuatoriano, dice Calero, el país debería hacer de manera inmediata un nuevo contrato a largo plazo. Considera que las ventas a largo plazo deben hacerse siempre, pues en caso de no tener a quién vender no habría suficiente capacidad de almacenamiento.

Para Calero, las declaraciones del presidente Lasso son más políticas, que realistas. “No tenemos condiciones para imponer nada, no creo que se logre nada”, dijo.

Henry Llanes, también experto en temas petroleros, por su parte, consideró que es importante desvincular el petróleo de la deuda, pues así Ecuador podrá disponer del 100 % del crudo y así aprovechar los altos precios. Sin embargo, dijo que esto no debe ser un pretexto para no transparentar todo acerca de las negociaciones que se hicieron con China con respecto a la deuda y la entrega de crudo. Considera que este tipo de contratos incurrieron en una violación constitucional, pues el petróleo no podía servir de garantía. En cuanto a la deuda con China, dijo, el tema de Coca Codo Sinclair también es un tema por discutir. Esta central fue construida con un crédito chino, pero no hubo los suficientes estudios de riesgos geológicos. Ahora mismo existe una amenaza a las obras de captación por la erosión regresiva.