Al iniciar su segundo año de mandato, el próximo 24 de mayo, el presidente Guillermo Lasso dice que se enfocará más en atender a los sectores productivos del país, especialmente el agrícola y agropecuario. Esto porque en el primer año, afirma, buscó reducir el déficit fiscal.

Una de las medidas en esta área es el nombramiento de Bernardo Manzano como nuevo ministro de Agricultura, que tiene una amplia experiencia en el sector bananero pues fue alto ejecutivo de Exportadora Bananera Noboa, propiedad del político y empresario Álvaro Noboa.

Manzano es el tercer ministro del área en los 11 meses de Gobierno. La primera fue Tanlly Vera y el segundo Pedro Álava, quien renunció la semana pasada en medio de una crisis de gabinete presidencial.

Y uno de los mayores problemas de Álava fue, precisamente, la espinosa relación con el sector bananero, que pidió que se lo declare en emergencia por las pérdidas económicas que sufre por la guerra entre Rusia y Ucrania, ambos mercados importantes para la fruta, y el irrespeto a los precios oficiales. En las últimas semanas se han realizado mesas técnicas, pero sin lograr soluciones.

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Franklin Torres, presidente de la Federación Nacional de Productores Bananeros del Ecuador (Fenabe), comenta que desean que el nuevo ministro se deba a los agricultores y no dependa de los comercializadores y exportadores, ya que piensa que ese ha sido el común denominador de los últimos ministros y esto ha hecho que la agricultura esté sumida en la más profunda crisis de las últimas décadas.

“Esperamos que los ofrecimientos de campaña en cuanto a la agricultura del presidente Lasso se cumplan tal como había ofrecido. Pagos de los precios mínimos de sustentación, crédito oportuno, atención a la ruralidad y con verdaderas políticas agropecuarias que permitan a los agricultores tener una actividad normal”, apunta.

Añade que si no hay ese cambio de rumbo la situación va a ser muy difícil para toda la agricultura en general.

“El ministro de Agricultura (Álava) ofrecía mucho y no podía cumplir. Un día decía una cosa y al otro se contradecía completamente. Entonces eso le hizo perder credibilidad... y fue el ministro (de Gobierno, Francisco) Jiménez el que al final medió en la situación y esperamos que el seguimiento y las mesas de trabajo que se han dado se cumplan, sino caería en saco roto y volveríamos a hacer eso que no queremos. Pienso que por el bien del país debemos avanzar con el cumplimiento de los puntos tratados en las mesas de trabajo”, apunta Torres, quien recuerda que el sector bananero es uno de los que da más empleo a nivel rural y se han perdido más de 60.000 a la fecha y existe el riesgo de perder otros 100.000 más en las próximas semanas.

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El tema de credibilidad es un punto que deja muchas dudas también en el sector arrocero. Alexandra Plúas, vocera del sector arrocero en la provincia del Guayas, dice que el Gobierno no tiene credibilidad, pero esperan que eso cambie por el bien del país, puesto que muchos rubros productivos se encuentran en una situación difícil por el irrespeto del precio de sustentación y el costo de los insumos.

El sector arrocero pide más atención. Foto: VAL HANDUMON VAL HANDUMON

“Las políticas del Gobierno deberían armarse a base de las necesidades del agricultor, sentarse a hablar con ellos y no con seudodirigentes que buscan el bienestar de ellos. Creo que es conveniente que las cosas se hagan mejor y este nuevo ministro cumpla y vele por los derechos del agro -arroceros, cafeteros, bananeros, entre otros sectores- porque si este, que es el pilar fundamental del país, está mal el país se viene abajo... aquí ya no estamos para cambiar ministros, sino hay cambios verdaderos lo que habría que cambiar es de Gobierno”, apunta Plúas.

Ella también menciona que incluso hay que pensar en el tema de los insumos las diferencias no solo entre los productos, sino las características de producción en cada provincia.

Oscar Calahorrano, presidente ejecutivo de Propalma, considera que el nuevo ministro enfrenta el reto de armar un equipo que logre que el Ministerio de Agricultura sea proactivo y ágil, capaz de articular estrategias en los distintos sectores productivos de manera oportuna.

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La principal afectación de la guerra Rusia-Ucrania es el tema de los fertilizantes y se debe tener un abastecimiento más barato porque eso podría traer terribles consecuencias en el sector agrícola en general y a nivel alimentario en el país.

Actualmente en las perchas hay una variedad de precios dependiendo del tipo de aceite, de la marca y del local que vende. Los precios han subido por la baja oferta de aceite de palma, plagas y la guerra en el este de Europa.

“En el sector agrícola el gran reto que enfrentamos en productividad es el incremento y menos disponibilidad de fertilizantes. Una necesidad común y urgente de todos porque es un componente fundamental para la productividad y desarrollo de todos los sectores agrícolas”, apunta Calahorrano.

Respecto a la propuesta del presidente de importar directamente, Calahorrano lo ve un poco difícil, porque la oferta está limitada actualmente, pero se debería primero conversar con las empresas importadoras y representantes de los distribuidores mundiales de fertilizantes para formar un paso articulado con empresas locales que ya tienen identificadas las necesidades de los distintos sectores. Esto no descarta la posibilidad de tener acercamientos con países productores, pero podría tomar más tiempo.

“(Hacer) casi un esfuerzo articulado como el de la vacunación (contra el COVID-19)... el ministro tiene una trayectoria valiosa y confiamos en que esa visión técnica va a ser muy útil, sin embargo, es clave que esté en contacto con los sectores productivos, solo de esa manera se pueden desarrollar estrategias eficientes... tanto para el abastecimiento local como para el potencial exportador”, dice Calahorrano.

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Él resume en tres los temas en los que actuar de manera urgente: el de los fertilizantes, trabajar en el abastecimiento local de materias primas para asegurar las cadenas productivas, y cumplir con una de las grandes propuestas de campaña que es dar financiamiento ágil, oportuno y simplificado para los sectores primarios, el cual no se encuentra en la banca privada. Por ello, sería bueno acelerar la fusión de la CFN y BanEcuador para que todo sobre las líneas de crédito quede definido rápido. (I)