La trama de la intermediación petrolera, derivada de los contratos entre Ecuador y empresas chinas y tailandesas, se complica y se extiende hasta ciertos bancos europeos. Decenas de documentos (endosos de conocimientos de embarques) entregados por Petroecuador a la Comisión de Fiscalización de la Asamblea, revelan cómo a más de las intermediarias petroleras que revendían el crudo ecuatoriano, también participaban bancos “intermediarios”, financiando las operaciones de dichos traders. Así se deja en evidencia el último eslabón de la cadena: el papel de financistas europeos que trabajan con intermediarias cuestionadas como la rusa Gunvor, que según declaraciones de sus altos ejecutivos pagó sobornos para conseguir los contratos con las empresas asiáticas.

De acuerdo con el asambleísta Fernando Villavicencio, presidente de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea, los endosos de los conocimientos de embarques entregados de Petroecuador revelan que el crudo ecuatoriano, consignado a las empresas asiáticas Petrochina, Unipec y PTT, como pago de la deuda que el país contrajo con China, “fue comercializado por los bancos europeos ING Bélgica, sucursal Ginebra, Natixis de París y Société Générale de París”. En la mayor parte de los casos, según los documentos, el petróleo fue entregado a Gunvor y a Core Petroleum, parte del mismo grupo. Al final el crudo llegó a Petroperú de la mano de las intermediarias. La participación de estos bancos, dice Villavicencio, demuestra que China no financió a Ecuador, sino que nos prestaban nuestro propio dinero.

Solo con China, Petroecuador ha informado que entre 2009 y 2016, se comprometieron 1.365 millones de barriles como garantía de pago de los $ 18.170 millones que recibió el país, con intereses de hasta el 7,37 %, más los cargos por los costos financieros de dichos créditos. A la fecha, Petroecuador ha entregado 1.174 millones de barriles y quedan pendientes de entrega 156 millones.

Entre tanto, Raymond Kohut, exejecutivo de Gunvor, ha admitido en las cortes de EE. UU. que entregó alrededor de $ 70 millones, entre sobornos y comisiones para que Petroecuador adjudicara los contratos a las empresas asiáticas, entre 2012 y 2020. Con esto, Gunvor “ayudó a obtener financiamiento por aproximadamente $ 5.400 millones en préstamos respaldados con petróleo”, con miras a “obtener y retener” negocios en Petroecuador.

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Justamente en estos días el presidente de la República, Guillermo Lasso, ha visitado China para, entre otros temas, negociar la deuda que tiene el Ecuador, producto de estos contratos. Su aspiración, anunciada antes del viaje, fue que espera desvincular el crudo ecuatoriano comprometido en venta atado a las líneas de crédito.

De acuerdo con Villavicencio, este escenario de intermediación es conocido por el presidente Lasso y se esperaba que sea parte de las discusiones sobre el tema de la deuda china. Villavicencio recordó que en su momento, el Departamento del Tesoro, dijo que el presidente ruso, Vladimir Putin tenía inversiones en Gunvor y acceso a sus fondos.

Al revisar los endosos que recibió Fiscalización, se observa un patrón, una historia que se repite: el crudo ecuatoriano sale desde Esmeraldas en una embarcación de nombre Kerala. Ese crudo ha sido vendido a una empresa china como Unipec, que entrega el cargamento al banco Natixis de Francia, que a su vez lo entrega a la intermediaria Gunvor, que finalmente vende el crudo a Petroperú. Del mismo modo, el barco Commander transporta crudo comprado por PTT (Petrotailandia) que luego llegará a manos del Banco ING de Bélgica, para pasar a Gunvor y llegar a Petroperú. En el Gulf Stream también se entregó el crudo a Petrochina, pero esta endosa a ING de Bélgica que a su vez entrega a Core Petroleum, siempre con destino Petroperú.

La participación de seis bancos europeos (Natixis de Francia, ING de Bélgica; Credit Suisse, UBS, BNP Paribas y Rabobank) en el financiamiento de la comercialización de crudo desde la Amazonía ecuatoriana empezó a levantar alertas a nivel mundial, al conocerse hace varios meses una investigación de Amazon Watch y de Stand.Earth. El descubrimiento clave era que, pese a sus principios básicos de protección del planeta, desde el 2009, las seis entidades han otorgado financiamiento, especialmente a través de cartas de crédito, al comercio de aproximadamente 155 millones de barriles de crudo desde la Amazonía en Ecuador a refinerías en los Estados Unidos, por un valor que bordea los $ 10.000 millones. “Este volumen de crudo contiene cerca de 66,65 millones de toneladas métricas de CO2, equivalentes a las emisiones anuales de 17 centrales eléctricas de carbón”, decía el informe de las organizaciones ambientalistas.

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Tras el informe, y acercamientos de estos defensores del ambiente se anunció que estas entidades se han comprometido a detener el financiamiento, debido al conflicto ambiental que representa la industria petrolera en la Amazonía.

De acuerdo con Fernando Santos Alvite, ex ministro de Energía, estos bancos financian las operaciones de los traders como Gunvor, Castor, Taurus, Trafigura y Glencore, la mayoría con sedes europeas. Asegura que en los conocimientos de embarque de Petroecuador, muestran que la empresa china o asiática, compraba el crudo, pero no eran los bancos chinos los que entregaban las cartas de crédito como se hubiese pensado. Más bien las cartas de crédito provenían de los bancos europeos como por ejemplo Gunvor. “China solo ponía el nombre y los verdaderos compradores eran estas otras empresas”, explica.

Para Santos, esto ha sido una suerte de colusión con los traders, aprovechando la calidad de empresa estatal para evitar entrar a licitaciones. La historia que sigue es conocida: lograron colocar créditos a una alta tasa y con garantía de colateral; conseguir un crudo a un más bajo precio con una diferencia de $ 3,6 por barril en relación al precio de mercado, mientras la adjudicación de contratos se daba incentivado por sobornos que han sido confesados por Raymond Kohut, exhombre fuerte de Gunvor.

Kevin Koenig, de Amazon Watch, explicó a este Diario que el cierre del financiamiento será inmediato, en unos casos y en otros podría tardar. Por ejemplo Natixis había mencionado que no hará nuevos contratos, sin embargo, debe cumplir con los vigentes que duran hasta 2023. Koenig dijo que los estudios realizados sobre la operación de financiamiento petrolero en Ecuador, les llevó a establecer estas malas prácticas ambientales, pero también a entender que estas se han dado en un clima opaco en las operaciones. “El crudo se vende a China, pero ese crudo no llega a ese país, sino a California”, dice. Además explica que cada vez más se van a presentar restricciones hacia el tema petrolero en las cuencas amazónicas, sobre todo tras los siniestros generados recientemente. Por ello considera oportuno empezar a buscar nuevas salidas económicas para el país. Dejar el petróleo en tierra y que los países financien esta iniciativa, podría ser una vía.

Sobre el tema de la falta de financiamiento por parte de estos bancos, la estatal Petroecuador había anunciado que su operación se realiza cumpliendo rigurosamente la legislación ecuatoriana sobre seguridad, salud y ambiente. Explicó que cuenta con 250 licencias ambientales emitidas, y 38 en proceso en el Ministerio del Ambiente. Pero, además, Petroecuador se ha visto obligado a cambiar las reglas de financiamiento para dar facilidades a las empresas. Ahora las garantías pueden ser emitidas por un banco nacional con el aval de un banco extranjero con calificación triple A o también pueden presentar una póliza de seguro emitida a través de una aseguradora nacional, con respaldo de reaseguradora en el extranjero. Además, se amplió el listado de 386 a 750 bancos a escala internacional para la emisión de garantías bancarias. Se incluyó también el pago anticipado como opción a la presentación de cartas de crédito.