Falta de financiamiento a través de la banca local, poca educación, trabas generadas por ciertas regulaciones y escasez de profesionales capacitados en buenas prácticas para el cultivo del cannabis medicinal y el cáñamo industrial son los principales problemas para acelerar el desarrollo de esta naciente industria identificados por algunos de sus actores, que por estos días han iniciado conversaciones para integrar un clúster sectorial (o agrupación con todos los involucrados en el negocio).

La iniciativa es impulsada por el Ministerio de la Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca (Mipro); ya se han realizado dos reuniones en Quito, en los últimos dos meses, en las que participaron en promedio unos 20 de los 90 licenciatarios registrados en la base de datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), así como entidades públicas y privadas relacionadas con la actividad y sus procesos regulatorios.

En septiembre del 2019, la Asamblea Nacional aprobó una reforma al Código Orgánico Integral Penal (COIP) que permite la producción, comercialización, distribución, uso y consumo del cannabis con un contenido inferior al 1 % de tetrahidrocannabinol (THC) -sustancia psicoactiva- para usos medicinales o terapéuticos en el país. El MAG emitió las regulaciones para siete tipos de licencias casi un año después.

Para Paúl Moreno, vocero de la Cooperativa de Producción Agrícola Ananda de Chimborazo, la creación del clúster es muy necesaria para poder articular acciones encaminadas a fortalecer la industria.

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Lo primero, opina, es informar ampliamente a la población en general, a los usuarios y a los operadores de justicia y uniformados sobre el tema. “Hay un gran desconocimiento sobre lo que ya se ha regulado”, refiere.

Y cita un ejemplo: “En pocos meses empezarán a venderse cigarrillos de CDB (cannabis medicinal), ¿cómo le explico al policía que lo que estoy fumando es legal? ¿Cómo van él o el juez a asegurarse de que es así… Como clúster tenemos que ocuparnos de desmitificar el cannabis, hacer conocer por qué se hizo ilegal y por qué ya no lo es”.

Otro tema por resolver, según Moreno, es reducir las trabas burocráticas para ciertos trámites y procesos, como el acceso a semilla certificada para sembrar. “Al momento solo hay una variedad de semilla que tiene los permisos y ensayos para ser comercializada en Ecuador, eso me parece una falla grande; todo debe estar regulado, es verdad, pero deben hacerse las cosas más ágiles. Podría hacerse un concurso en el país para que los que tengan semillas locales puedan certificarse, y no exigirnos traer semillas del exterior”, comenta.

Farith Pino, quien es vocero de Cáñamo Industrial Ecuador, también participó en las reuniones. Señala que la industria está despegando, pero que hay dificultades para obtener créditos de la banca local.

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Esto porque, dice, muchas instituciones financieras tienen su casa matriz o reciben fondos de Estados Unidos y Europa, donde las regulaciones del cannabis son estrictas, y por lo tanto “no dan servicios de financiamiento para ese tipo de rubros”. Las inversiones que se han realizado, agrega, provienen de los capitales de los mismos empresarios tanto locales como extranjeros. No de la banca.

Y opina que el sistema financiero debería aprovechar las oportunidades de negocios que tiene esta industria y abrir líneas de crédito, así como buscar formas de manejar los flujos de dinero que se den por esta actividad.

El vocero estima que al momento se han realizado inversiones en este sector por unos $ 2 millones. Unos licenciatarios han desarrollado nueva infraestructura y otros han aprovechado la que ya tenían para otros negocios; es el caso, por ejemplo, de las empresas florícolas.

Pino espera que en próximas reuniones haya más apertura de los asistentes, pues cree que todavía hay cierto recelo de los licenciatarios en compartir los conocimientos, el know how, que han ido adquiriendo en los dos años de vigencia de la reforma legal.

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Desde la Alianza para el Emprendimiento e Innovación (AEI) también se impulsa la conformación de este clúster. Entre el 2020 y el 2021, en plena pandemia del COVID-19, lanzaron la iniciativa llamada Reinventa Ecuador que buscaba, entre otras cosas, identificar nuevas oportunidades de negocios en el país. Una de ellas fue el cultivo de cannabis medicinal y el uso del cáñamo industrial.

Belén Mora, ejecutiva de Reinventa Ecuador, explica que en una segunda etapa de su proyecto están desarrollando “procesos de cocreación de los ecosistemas sectoriales”.

Mora dice que AEI realizó un levantamiento de los problemas del sector. Y detectaron al menos tres:

1. Desconocimiento y desconfianza desde el sistema financiero para financiar iniciativas y recibir depósitos generados por este sector.

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2. Escasos profesionales capacitados en buenas prácticas agrícolas en cáñamo en el país.

3. Falta de eficiencia para tramitar procesos e implementarlos.

Señala que a través del clúster se pueden exponer ideas para resolver estos problemas para que la industria se fortalezca, ya que tiene muchas potencialidades. “Basándonos en buenas prácticas internacionales y en estudios sobre el sector se dice que existe la posibilidad de generación de empleo de hasta 17 personas por hectárea, convirtiéndose en el mayor generador de empleos agrícolas por metro cuadrado en el país. Además una hectárea de cannabis puede generar ingresos de más de $ 200.000 por año”, calcula.

De la planta del cannabis se aprovecha la flor para consumo con fines terapéuticos; y el cáñamo es la fibra que se obtiene del tallo, hojas, raíces, semillas y biomasa, de las cuales se pueden producir materiales de construcción, plásticos, aceites para la industria cosmética, harinas, alcohol y otros productos. (I)

Los licenciatarios

El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) aprobó siete tipos de licencias para la industria del cannabis medicinal y el cáñamo industrial. Estas son:

1. Licencia para la Importación y Comercialización de Semillas de Cannabis no psicoactivo o Cáñamo, o de Esquejes de Cannabis No Psicoactivo o Cáñamo, o de Semillas de Cáñamo para Uso Industrial.

2. Licencia para la Siembra y Producción de Semillas de Cannabis No Psicoactivo o Cáñamo, o de Esquejes de Cannabis No Psicoactivo o Cáñamo, o de Semillas de Cáñamo.

3. Licencia para el Cultivo de Cannabis No Psicoactivo o Cáñamo.

4. Licencia para el Cultivo de Cáñamo para uso Industrial.

5. Licencia para el Procesamiento de Cannabis No Psicoactivo o Cáñamo y Producción de Derivados de Cannabis No Psicoactivo o Cáñamo.

6. Licencia para Fitomejoramiento y/o Bancos de Germoplasma e Investigación.

7. Licencia para la Adquisición de Biomasa y/o flor de Cannabis No Psicoactivos o Cáñamo para Uso Industrial, para exportación.

Actualmente, el MAG registra 90 licenciatarios en su sitio web. De ellos, el 40 % está en Pichincha, el 15,6 % en Guayas, y el 14,4 % en Imbabura. (I)