La pandemia de coronavirus puso nuevos retos a las ciudades o retomó el debate sobre temas ya conocidos: combate del cambio climático, generar equidad social, mejorar el espacio público, fomentar la movilidad sostenible, entre otros.

Siempre el enfoque de planificación, hasta ahora en la región y el país, ha sido desde lo económico y lo social, pero muy poco ha tenido que ver el enfoque de territorio, que es más que una demarcación física o administrativa, sino la construcción social de las personas, explica Mercedes del Cisne Torres Gutiérrez, coordinadora de la maestría en Planificación del Territorio, de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL).

Ella considera que la ruralidad es una opción para mejorar nuestra calidad de vida y protegernos de la pandemia, porque el coronavirus se propaga más fácilmente en áreas muy densas y por eso ahora debemos cuidar mucho el distanciamiento físico. "Estamos viendo con otros ojos al campo, como un lugar de refugio, un lugar de residencia", menciona.

Y por eso resalta la necesidad de reducir las brechas y desigualdades entre los territorios. Se debe trabajar en que todos los territorios tengan las mismas oportunidades para acabar con ese imaginario de que solo en las ciudades hay desarrollo y dejar de dar más y más a las ciudades que ya tienen. El objetivo no es que todos los territorios tengan lo mismo sino que accedan a las mismas oportunidades, dice la experta.

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Son procesos a largo plazo que no generan resultados en cuatro o cinco años. Y es necesaria la participación de la comunidad.

Otro aspecto a trabajar es la movilidad. "Un vehículo que lleva a cuatro personas, frente a un transporte público que lleva a 30, obviamente que el transporte público está más que justificado", dice Torres Gutiérrez frente a las críticas por las restricciones al vehículo privado.

"El espacio público es el único espacio del bien común que nos puede servir en un momento de crisis (como la pandemia). Se ha puesto de manifiesto que las ciudades no deben ser planificadas para los vehículos sino para los peatones, para la gente. Vemos que ese espacio público es corto, muy estrecho", indica la experta.

"Tenemos que volver los ojos a las personas, al peatón. El barrio coge mucha importancia. No tener que movilizarnos largos tramos para movilizarnos a una institución financiera, al trabajo, al centro de abastos. Es decir, que la ciudad sea muy próxima", comenta a EL UNIVERSO, respecto al rediseño que deben tener las ciudades pospandemia.

Como parte del programa académico que ella coordina, se dan cinco puntos clave para gestionar la planificación territorial con base en el desarrollo sostenible:

1. Leer el territorio desde sus particularidades

Entender que todos los territorios son diferentes, no hay uno igual. Por eso se debe reconocer su pluralidad política, cultural y técnica.

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2. Identificar oportunidades

Cada territorio ofrece diferentes opciones para mejorar a la colectividad. Por ejemplo, cuál es el ecosistema propio del lugar y definir políticas para preservar la biodiversidad, como la producción de agua o la reproducción de especies animales o vegetales.

3. Preservar la naturaleza

Al extenderse las ciudades, suele sustituirse la vegetación por cemento. Además, el crecimiento de las urbes demanda mayor demanda de transporte, pero la falta de planificación hace que las personas deban trasladarse grandes distancias, con la correspondiente emisión de gases contaminantes de vehículos.

"El transporte es la fuente principal de contaminación en las ciudades, la segunda son las emisiones industriales. Por tanto, la población urbana enfrenta una doble carga ambiental: los riesgos de la contaminación del aire y de la congestión, y las amenazas asociadas a la falta de acceso a agua segura y la inadecuada disposición de los desechos", se indica en un comunicado de este programa académico.

4. Incluir a la ciudadanía

Es importante el compromiso y la gestión comunitaria para preservar los recursos naturales, la cultura, identidades, lenguas y costumbres propias que enriquecen a la sociedad y fomentan la economía.

5. Ordenar el territorio

Con la particularidad de cada territorio, se construyen diversas dinámicas, que sean coherentes con cada comunidad y que ofrezca mejor calidad de vida a sus habitantes. (I)