Sin abordar temas sensibles de un acuerdo comercial como acceso a mercados, productos agrícolas o propiedad intelectual, Ecuador y Estados Unidos firmaron ayer un convenio de fase 1, que incluye aspectos vinculados a facilitación del comercio y administración de aduanas, buenas prácticas regulatorias, anticorrupción y pequeñas y medianas empresas.

Según el Ministerio de Comercio, resoluciones anticipadas, sanciones, ventanilla única, operador económico autorizado y automatización son las disposiciones sobre facilitación al comercio.

Sobre la lucha contra la corrupción se incluyen disposiciones que abordan el bloqueo de capitales, la recuperación de los fondos de la corrupción y brinda protecciones adicionales para los denunciantes.

Genaro Baldeón, exviceministro de Comercio, explicó que este acuerdo se llama “de fase”, porque el Departamento de Comercio de Estados Unidos denomina así a los convenios de reglas generales que no dependen de la aprobación del Congreso y solo requieren de la suscripción de esa dependencia.

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De hecho, su representante Robert Lighthizer es quien firmó el documento con su par Iván Ontaneda.

Lighthizer expresó que este acuerdo es una adición al convenio de inversión de ambos países suscrito en 1990.

El funcionario norteamericano destacó que la venta de productos de su país, como las carnes y soya, se han incrementado hacia Ecuador, y desde el país han aumentado bananas, plátanos, pesca.

Ontaneda destacó que el 82 % de las empresas que actualmente venden a esa nación son micro y pequeñas, que corresponden a la economía popular y solidaria.

Estimó que al menos el 15 % de costos directos relacionados con la competitividad de los productos que ingresan al mercado americano se reducirán.

De acuerdo con gremios productivos, las exportaciones ecuatorianas han enfrentado una pérdida de competitividad de $ 228 millones por concepto de pago de aranceles.

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El presidente Lenín Moreno, quien participó en la suscripción del texto, realizado en el Palacio de Carondelet, indicó que hay 1.700 empresas exportadoras y con ese acuerdo se crearán más.

Felipe Espinosa, director de la Cámara de Comercio Ecuatoriano-Americana (Amcham), aseguró que ambas naciones no han firmado nada en el área comercial desde los años 90, cuando se formó el Consejo de Comercio e Inversiones.

Entre enero y agosto de 2020 se han exportado $ 2.100 millones, destacó el gremio.

La Amcham agregó que hay un crecimiento importante en las exportaciones de tomate de árbol, granadilla, piñas, que pasaron de los $ 100.000 y $ 500.000 a $ 5 millones y $ 8 millones en un año.

Dentro de los beneficios para las mipymes se menciona financiamiento y capacitación. Según el dirigente, les hace falta, por ejemplo, tecnificarse para ser más competitivas.

Para Daniel Legarda, viceministro de Comercio Exterior, los componentes del acuerdo de primera fase, como la mejora en la facilitación de comercio o en las buenas prácticas regulatorias, van a ayudar al Ecuador a construir institucionalidad.

Legarda agregó que se deja sembrada la semilla con el objetivo de alcanzar un acuerdo comercial integral.

Sobre en qué tiempo se podría alcanzar eso, él opinó que es difícil ponerle un tiempo porque, en el caso de Estados Unidos, se necesita la autorización del Congreso.

“Tenemos muy buenas perspectivas para el próximo año”, agregó. En tanto que para Espinosa podría estar listo en 2022.

Los avances de una negociación, para Legarda, dependen también de lo que Ecuador casa adentro haga en productividad, en el campo agrícola o subsanar algunos temas en materia de inversión.

Romelio Gualán, presidente de la Coordinadora Nacional Campesina, cuestiona un eventual convenio.

A su criterio, la agricultura campesina podría verse afectada en ámbitos como la leche, los quesos, maíz, arroz, productos cárnicos, que son considerados productos sensibles. Anunció que a futuro tomarán acciones. (I)