Indignación e impotencia en la ciudadanía provocaron varios asaltos en locales comerciales de Quito, luego de que las imágenes quedaron registradas en las cámaras instaladas en estos negocios y fueron difundidas en las redes sociales.

En uno de los videos se observa a una pareja en un restaurante, que luego se conoció que está ubicado en el norte. Ambos proceden a llevarse el dinero de la caja y a desvalijar a los comensales. Les apuntan con un arma de fuego y, aunque no hay audio, se advierte cómo los amenazan.

En otro video nuevamente se muestra a una pareja que, esta vez, ingresa a un delicatessen o micromercado. Mientras la mujer empieza a robar a los clientes, entre los que está un niño pequeño, su acompañante se dirige a la caja registradora para llevarse el dinero recaudado.

Las imágenes muestran claramente cómo los delincuentes golpean a una mujer, a quien al final se le ve parte del rostro ensangrentado.

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La reacción en las redes sociales fue inmediata y se empezaron a distribuir fotos, nombres y más datos personales de los posibles sospechosos, debido a sus características físicas y a detalles de los atracos. Por ejemplo, en ambos videos –del restaurante y del micromercado– la pareja de ladrones tiene rasgos físicos similares, utiliza un arma de fuego para amedrentar a las víctimas y ella lleva un casco de motociclista.

Aunque en los videos se muestran rasgos de los delincuentes, la Policía aún no ha confirmado su identidad y solo ha señalado que se encuentra investigando. Este viernes 20, este Diario solicitó una entrevista para conocer detalles, pero no hubo respuesta de la entidad.

Diana Zambrano, recepcionista de un edificio del norte de Quito, dijo que estaba con miedo: “Cada vez estamos peor”.

Responsabiliza a las autoridades nacionales y locales por la escasa vigilancia en zonas comerciales y por la falta de rigor en los controles migratorios. “Espero que hagan algo, porque la inseguridad sigue avanzando. Y con esto de la pandemia, empeoró”, dijo.

Tras ver el video en sus redes, el guardia Juan Vázquez cree que los locales también deben tomar medidas.

“Está claro que los delincuentes estudian a sus víctimas, saben la posición de los empleados, de quien está en la caja, en la cocina... Se nota que estos delincuentes llevan algún tiempo analizando y calculándolo todo”, afirmó. (I)