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Destrucción de su hábitat, contaminación del agua, deslizadores y caza afectan al manatí amazónico en Ecuador

Investigación busca determinar qué tan probable sería la extinción de este gran mamífero acuático en Ecuador. Es una especie poco estudiada y catalogada como En Peligro Crítico.

Los manatíes son herbívoros y pasan la mayor parte de su tiempo buscando alimento. Comen hasta el 15 % de su peso corporal por día. Foto: redaccion

A finales de 2019, Wildlife Conservation Society (WCS) y el Ministerio del Ambiente, a través de un muestreo realizado con un sonar en el río Lagarto y en la parte baja del río Yasuní (Tambococha y Jatuncocha), estimaron que la población de manatíes (Trichechus inunguis) en esa zona es de 150 individuos lo que determinó que el estado de la especie sea crítico. El estudio busca diseñar acciones para su conservación.

Los datos recopilados se han seguido procesando para establecer las principales amenazas que enfrenta este gran mamífero acuático y son las siguientes:

  • Destrucción de su hábitat
  • Cacería
  • Contaminación del agua
  • Captura incidental en redes de pesca
  • Colisiones con embarcaciones rápidas tipo deslizadores

La expansión de cultivos como el arroz, los derrames de petróleo, las aguas negras de las ciudades amazónicas que se vierten directamente a los ríos son parte de los problemas detectados, dice Galo Zapata, miembro de WCS Ecuador.

Además, indica que ha habido un aumento de uso de deslizadores en esta zona cuyos propietarios son compañías que trabajan en el área o son utilizados para turismo.

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Estas naves crean olas que golpean constantemente las orillas de los ríos lo que provoca su erosión. Además, estos afluentes tienen mucho sedimento y con el movimiento provocado por las embarcaciones se afecta a la fauna acuática, entre ellos los manatíes.

También están los choques directos. Todavía no hemos registrado impactos contra manatíes, pero sí con delfines y estos nadan más rápido que los manatíes. Entonces, no es que no haya sucedido (choque contra manatíes) sino que no lo hemos registrado”, dice.

Además, causan accidentes a las personas de las comunidades que viajan en sus canoas a remo e incluso hay personas heridas y fallecidas por estos accidentes, añade.

Los manatíes se mueven lentamente, salen a la superficie para respirar aire y habitan en una variedad de ecosistemas de agua dulce y salada. Estas características los hacen especialmente susceptibles a colisiones con embarcaciones de movimiento rápido en áreas poco profundas.

Tener zonas de velocidad indicadas, letreros de vías navegables, carteles y calcomanías de navegación y consejos informativos son algunas de las soluciones que da la organización internacional Save The Manatee da a los gobiernos.

“Los controles en Ecuador debería realizarlos la Marina, pero no sé qué tan fácil sea hacerlos”, indica Zapata.

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La expansión de cultivos de arroz que le gana terreno a los pantanos también es un problema crítico. Cualquier cambio que se produzca en los ecosistemas terrestres, especialmente en las orillas de los ríos, tendrá un impacto en los ecosistemas acuáticos.

Un equipo de expertos de WCS y el Ministerio del Ambiente realizaron un muestro con un sonar de barrido lateral para estimar la población de manatíes amazónicos. Foto: Cortesía Viviana Narváez-WCS

En la Amazonía hay muchas áreas inundables y cuando los ríos crecen los animales acuáticos salen del cauce principal y entran al bosque para alimentarse de los frutos de los árboles, pero los cultivos frenan esta interacción natural.

Además, el uso de agroquímicos y la falta de plantas de tratamiento de aguas residuales contaminan el agua.

Un rol vital para los ecosistemas

Los manatíes ayudan a mantener una alta biodiversidad de peces en las aguas que ocupan gracias a sus heces que fertilizan el lecho acuático. Además, con su labor de forrajeo elimina la vegetación que impide el paso de la luz solar, dice Save The Manatee.

Son animales con una tasa de reproducción muy baja y su periodo de gestación es de 13 meses y solo tienen una cría, por lo que la cacería causa gran impacto en los manatíes de Ecuador aunque no en los niveles de décadas pasadas, dice Zapata.

Sin embargo, esto no se da por falta de cazadores sino porque las poblaciones de estos animales son cada vez más reducidas.

Afirma que no se puede decir si el número de manatíes se ha mantenido, reducido o aumentado en el país, ya que el censo levantado por WCS es el primero que se realizó. Sin embargo, marcará la ruta para futuros conteos.

Se identificó que la densidad poblacional en la parte baja de la Amazonía ecuatoriana varía entre 0.94 y 1.09 individuos por kilómetro cuadrado.

Es probable que la baja densidad que tenemos ahora sea producto de actividades humanas o pueden ser condiciones ecológicas naturales, pero hay que hacer comparaciones. Hasta el momento solo tenemos hipótesis”, añade Zapata.

El censo levantado por WCS es el primero que se realizó. Sin embargo, marcará la ruta para futuros conteos. Foto: Cortesía Galo Zapata

WCS tiene planificado repetir los muestreos para saber la realidad de la especie. También quiere saber si los manatíes amazónicos migran a ríos más grandes como el Napo o Aguarico en la temporada seca. Si no se da la migración, es muy probable que estén disminuyendo su metabolismo y entrando en un proceso parecido a la hibernación.

Todo estos datos servirían para saber qué tan probable sería la extinción del manatí en Ecuador. Noviembre es el Mes de Concientización sobre el Manatí en varios países del mundo. (I)

Redacción
Redacción

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