El 50 % de la población mundial vivirá en áreas costeras propensas a inundaciones, tormentas y tsunamis en 2030, estimó las Organización de Naciones Unidas (ONU) y llamó a desarrollar políticas para reducir el impacto de estos fenómenos, en el marco del Día Mundial de Concientización del Tsunami.

“Cuando ocurre un tsunami se pone a prueba de forma patente la gobernanza y las instituciones que se han establecido para gestionar el riesgo de desastres”, aseguró el secretario general de la ONU, António Guterres.

“Actualmente estamos luchando con lo que algunos describen como un tsunami de muerte y enfermedad debido al COVID-19. Esta metáfora surge con gran naturalidad porque en nuestra memoria sigue profundamente grabado el recuerdo de la peor catástrofe repentina de este siglo: el tsunami ocurrido en el océano Índico en 2004, que se cobró más de 227.000 vidas”, expresó.

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Guterres aseguró que gracias a las alertas tempranas se ha logrado reducir considerablemente la pérdida de vidas por estos desastres naturales, un avance que podría aplicarse para prepararnos para otras emergencias.

“Sin duda, seguirán registrándose tsunamis en el futuro, al igual que habrá pandemias, tormentas, inundaciones, sequías y olas de calor”, agregó.

El sistema de las Naciones Unidas trabaja con socios de todo el mundo para instruir a los ciudadanos, organizar simulacros, crear rutas de evacuación y hacer todo lo posible para evitar que se pierda un número elevado de vidas cuando se produzca el próximo tsunami.

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“Este año, el tema del Día Mundial de Concienciación sobre los Tsunamis es el fortalecimiento de la gobernanza del riesgo de desastres. Dicho tema debería ayudar a desarrollar nuestra resiliencia frente a todos los peligros, tanto naturales como de origen humano”, acotó.

La rápida urbanización y el aumento del turismo en las regiones propensas a los tsunamis expone a más personas al peligro. Eso convierte la reducción de riesgos en un factor clave para lograr una disminución sustancial de la mortalidad de desastres en el mundo, que es el objetivo primordial del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, adoptado en marzo de 2015.

Mami Mizutori, representante especial del Secretario General para la Reducción del Riesgo de Desastres también enfatizó la importancia de la gobernanza del riesgo ante los tsunamis.

“Una visión clara, orientación, coordinación y competencia son esenciales para el éxito de la concienciación sobre tsunamis en todo el mundo. Se salvarán vidas, se reducirán los heridos y se salvará la economía si hacemos la planificación correcta ... La prevención salva vidas”, enfatizó.

Audrey Azoulay, directora General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), también pidió una evaluación y preparación continuas de riesgos, especialmente porque estos se ven agravados por los efectos del cambio climático.

“Los gobiernos, las organizaciones asociadas y la sociedad civil deben apoyar y facilitar estas actividades cruciales de reducción de desastres. Salvar vidas y proteger los medios de vida de las comunidades en riesgo de tsunamis requiere una inversión sostenida en infraestructura resiliente, sistemas de alerta temprana y educación”, recalcó. (I)

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