A cinco euros, que equivale a $5,50, se venderá mañana el plato de hornado en Madrid (España) –así se promociona en redes sociales– para cubrir los gastos de la defensa jurídica del exvicepresidente de Ecuador Jorge Glas, quien cumple una sentencia de seis años en la cárcel de Latacunga por el delito de asociación ilícita dentro de la trama de sobornos confesada por la constructora brasileña Odebrecht.

Ese evento es parte de una campaña de la denominada Red Internacional de Organizaciones de la Sociedad Civil Ecuatoriana, creada en mayo del 2019 con base en España. En su cuenta de Twitter tiene como ubicación “Barcelona, Cataluña”.

El domingo 9 de febrero se realizará un bingo solidario en Bélgica.

En el portal www.redosce.org hay un número de cuenta para transferencias y para donar con tarjetas de crédito.

La legisladora Liliana Durán grábó un video que colgó en Twitter diciendo que ya había hecho su donativo y pidiendo apoyo para el fondo que se atribuye a la defensa técnica de Glas. Actualmente él junto al exmandatario Rafael Correa y 19 personas más están llamados a juicio por el delito de cohecho en el caso Sobornos 2012-2016.

La Red quiere contratar un abogado en Ecuador que recopile la información del proceso de Glas “para iniciar acciones internacionales dado que la causa (por la que está preso) ya se ha agotado en la vía nacional”. Y “costear el transporte, movilización, alimentación y alojamiento de quienes asistan a las reuniones en la CIDH y en la ONU”. Detalla que tiene apoyo jurídico de Fausto Jarrín, Oswaldo Ruiz, Natasha Suñe, Xavier Flores, Ramiro Rivadeneira y otros.

Para el analista Santiago Basabe, esa cruzada internacional buscaría posicionar en el exterior la imagen de Glas como un perseguido político que requiere del apoyo ciudadano para su defensa. “Tampoco creo que el interés sea la recaudación de recursos. Es difícil creer que vayan a existir donaciones reales, seguramente en el establecimiento de la web, la forma de difundir esto, habrá una inversión mayor que la que se pueda recaudar, no creo que el fin sea eso”.

Uno podría pensar que se trata de un juego político de posicionar una imagen ante el entorno internacional de que Glas es un perseguido político. Es difícil creer que vayan a existir donaciones reales”.Santiago Basabe, profesor asociado de Ciencias Políticas de la Flacso

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