Pocas veces el salón de gabinetes del Palacio de Carondelet luce lleno. Ayer fue uno de esos días. La invitación del presidente Lenín Moreno a los 221 alcaldes electos hizo que el lugar se ocupara a lo largo y ancho, inclusive, la última fila de ellos estaba junto a la tarima dispuesta para los medios.

Minutos antes, los alcaldes llegaban al encuentro caminando sobre una alfombra roja, usada para visitas de jefes de Estado o diplomáticos.

Desde que ingresó el presidente al salón, el evento duró una hora y quince minutos. Moreno habló del apareamiento de las ballenas en las playas ecuatorianas, de la época incaica, manifestaciones en las que se culpaba a los “gringos”, de arte, pasillo, leyendas, mitología griega, turismo y más.

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En cortas frases y reflexiones, a lo largo de su discurso, el mensaje del presidente para los alcaldes se centró en un llamado al diálogo, a trabajar juntos, a “no pisarse las mangueras” en las competencias.

A volver a un modelo de “seguridad compartida”, a recordar que no, a decirles que “los alcaldes dejaron de ser mendigos” porque reciben sus asignaciones, a recalcar la intención del Gobierno de que todo el país cuente con agua potable, a pedirles orden y buen uso de los recursos. “Se acabó la contienda partidista, ahora viene la etapa de la reconciliación”, dijo.

Parece que no han entendido la lectura de los ciudadanos que dicen que tenemos que trabajar juntos... quieren que trabajemos con todos los niveles de gobierno”. Pedro Palacios, alcalde electo de Cuenca

Antes, los alcaldes electos de Orellana, Baba, Manta, Cuenca y Quito saludaron a Moreno que estaba con el vicepresidente Otto Sonnenholzner.

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Cuatro de los cinco expresaron en sus palabras el deseo de trabajar junto al Gobierno; y el alcalde de Quito, Jorge Yunda, lo invitó a que asistiera al encuentro ‘Derecho a la ciudad’, que se realizará en el futuro.

Aunque el salón estaba lleno, no todos los alcaldes electos asistieron, faltaron 24 de los 221. Cynthia Viteri, de Guayaquil, se excusó por redes sociales y dijo que está dispuesta a reunirse con el mandatario en su próxima visita a la ciudad.

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Terminados los discursos, a los alcaldes les esperaban mesas llenas de platos de cebiche, canguil y chifles. Era el entremés, antes de la foto oficial con Moreno en el Salón Amarillo, que se hizo por grupos según la provincia. Para la foto de Pichincha ya no estuvo Yunda.

Mientras esto sucedía en Carondelet, al otro lado de la Plaza Grande, policías en caballos, motocicletas y con trajes “Robocop” disuadían a trabajadores de la salud de Guayas que protestaban por el despido de 2.500 personas el 1 de marzo.

Sobre la reducción del Estado, Moreno dijo a los alcaldes: “En el Estado ya no hay dónde meter gente, no cabe ni una sola persona... tenemos que mantener casi medio millón de personas”, y les pidió que usen los fondos públicos en obras y no en burocracia.

Da lo mismo la izquierda que la derecha... Algo que va más allá de las ideologías es el servicio a la colectividad... Si eres de derecha o de izquierda, me importa un bledo...”. Lenín Moreno, presidente

(I)

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