Los resultados de las elecciones seccionales del 24 de marzo pasado redefinieron las fuerzas políticas del país, en un escenario en el que las alianzas fueron la fórmula más efectiva para el triunfo, lo que dificulta atribuir el éxito absoluto a un partido único.

Si bien los candidatos a las alcaldías del socialcristianismo (PSC) fueron los que captaron el mayor número de votos, un total de 1’934.882, solo el 17,7% correspondió al sufragio por el postulante que se presentó en solitario, es decir, 343.341. La votación restante se suma también a las otras tiendas de las distitnas coaliciones.

Igualmente, el PSC es el que gana el mayor número de alcaldías, 42 de 220 sin contar a San Vicente en Manabí, donde se repetirán los comicios, pero solo nueve de ellas son absolutamente propias. En unas organizaciones más, en otras menos, esta es una tendencia que se repite en el ranking de los partidos y movimientos que acapararon más votación.

Democracia Sí –movimiento creado por Gustavo Larrea, quien es afín al mandatario Lenín Moreno– está en segundo lugar con 1’356.560 votos en las alcaldías, de los que solo el 12,2% le pertenecen al candidato que terció en solitario. Se trata de la primera participación de esta organización inscrita por el Consejo Nacional Electoral (CNE) en mayo del 2018.

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El número de electores convocados a la contienda del 24 de marzo fue de 13’261.994, pero el ausentismo bordeó el 19%, según los resultados del CNE en la elección de consejeros, una dignidad nacional. Es decir, 10,7 millones finalmente depositaron su voto en las urnas. El PSC alcanzó con sus cuadros de candidatos a alcaldes la aceptación del 18% de ellos.

Democracia Sí, en cambio, acaparó casi el 13%.

La captación de prefecturas altera la ubicación en el ranking de las fuerzas políticas. El PSC y Democracia Sí siguen liderándolo, pero el tercer puesto lo capta Creando Oportunidades (CREO). Si solo se tomaran en cuenta las alcaldías, el puesto sería para Centro Democrático, (CD) liderado por Jimmy Jairala, con 940.633 votos que es el 8% de los que sufragaron.

Los postulantes a alcaldes por CREO acumularon 909.546 votos. Su líder Guillermo Lasso tuiteó que se incrementó el número de autoridades obtenidas en 2014 al pasar de 19 a 35 (34 alcaldías y un prefecto).

Pero al igual que otros partidos hizo alianzas y solo el 28% de ese apoyo corresponde a los que terciaron solo con la lista 21. CREO, al momento, está en segundo lugar en el número de alcaldías ganadas. Las ciudades con mayor número de habitantes en las que ganó fueron Pasaje (El Oro) y El Empalme (Guayas), que ocupan los puestos 36 y 37 del ranking de cantones más poblados.

Las coaliciones se han dado sin respetar ideología o rivalidades históricas. Las hay de derecha con la izquierda como el caso de la unión del PSC con la Izquierda Democrática (ID) que derivó en el triunfo de Tairon Quintero, quien ocupará la Alcaldía de Muisne, en la provincia de Esmeraldas.

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De hecho, ciento trece alcaldes electos, un poco más de la mitad de los 220 elegidos, llegan bajo la coalición de dos o más organizaciones políticas. De ellos, 34 ganaron con el auspicio de tres o más partidos y movimientos.

En este grupo está el alcalde electo de Riobamba, Napoleón Cadena, que representa al PSC, a Ecuatoriano Unido, del que es parte Edwin Moreno, hermano del mandatario, y dos movimientos nacionales más.

Otro ejemplo son las alianzas Oportunidad y Cambio, que aglutina a CD, al Partido Socialista, Democracia Sí, el movimiento oficialista Alianza PAIS (AP) y otro local. Esta fusión ganó cuatro alcaldías en Manabí.

Además, Loja Progresa con el ex-PRIAN, FE, Unión Ecuatoriana, CREO, Juntos Podemos más el movimiento Somos Libres, que obtuvo seis alcaldías.

Ciento siete aspirantes a los cabildos triunfaron bajo el auspicio de una sola representación política. La pregunta es ¿a qué directrices responderán durante su gestión los alcaldes de las coaliciones?

El líder socialcristiano y alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, dice que en Ecuador no se toma en cuenta la tendencia del candidato al votar. “Hace algunos años vengo sosteniendo que la única ideología que le interesa al pueblo ecuatoriano es la ideología de la prosperidad. Y el único partido al que todos debemos pertenecer es el partido del Ecuador”, reiteró el día de la última elección.

El movimiento Alianza PAIS (AP) liderado por el expresidente Rafael Correa se había convertido en la primera fuerza política del país durante la última década. Foto: Archivo

El Código de la Democracia no indica las directrices para definir las principales fuerzas políticas. Lo que sí establece son parámetros que determinan si un partido o movimiento sigue con vida jurídica.

La Ley Orgánica Electoral señala, entre las razones para cancelar a las organizaciones, no obtener “al menos el 8% de alcaldías; o, por lo menos un concejal o concejala en cada uno de, al menos, el 10% de los cantones”.

El actual escenario de las alianzas enmascara el voto duro de los partidos. Si bien hasta antes del periodo del correato se daban coaliciones, estas respondían a las afinidades ideológicas y el tablero político tenía las tendencias definidas.

En la región Costa, por ejemplo, cuatro tiendas políticas son las que más gobernaron en las capitales de provincia y las prefecturas desde 1970.

Entre ellas está el PSC y el otrora PRE, que perdieron espacio con la llegada al poder de Rafael Correa con AP en las seccionales del 2009 y 2014.

Tras la división de AP entre correístas y morenistas con la llegada de Moreno al poder en 2017, la organización hoy oficialista acaparó 695.516 votos en sus cuadros de las alcaldías, un 61% de ellos en alianzas.

Correa y sus seguidores, en cambio, se inscribieron en el movimiento Fuerza Compromiso Social, que hoy es la cuarta fuerza política de acuerdo a los votos alcanzados para alcaldes y prefectos (ganaron dos). No obstante, para las dignidades cantonales obtuvo 519.048 votos, ninguna alcaldía, y si solo se considerara esa votación estarían en la séptima casilla del ranking. 

ANÁLISIS

La alternancia política ha sido escasa en la región Costa, según analistas consultados. El electorado de esta zona del país vota más que todo por líderes conocidos sin tomar en cuenta sus ideologías. Aunque las figuras de derecha han tenido mayor acogida en provincias como Guayas, donde hay un dominio del PSC al menos en el cargo de la Alcaldía de Guayaquil desde 1992. En la última elección se evidencia una recuperación de partidos tradicionales como Pachakutik y Unidad Popular, más el auge de los movimientos locales. (I)