Legado de Leonidas Proaño, el 'cura de los indios', lucha por mantenerse vigente en Ecuador

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Monseñor solo utilizaba sotana para dirigir las misas. Se distinguió por utilizar poncho y saludar a los indígenas con la mano. Foto: Cortesía
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Estatua en honor a Leonidas Proaño Villalba en el Centro de Formación de Mujeres Indígenas del Ecuador, en la comunidad Pucahuaico, en la zona rural de Ibarra. Foto: Alfredo Cárdenas
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La tumba de Leonidas Proaño, en la capilla del Centro de Formación de Mujeres Indígenas del Ecuador, en Ibarra, recibe flores como agradecimiento a sus obras en los pueblos indígenas. Foto: Alfredo Cárdenas
2 de Septiembre, 2018 - 00h00
2 Sep 2018 - 00:00

Sus rostros mostraban cansancio por la ardua jornada en los cultivos de papa, principalmente. Sin embargo, estaban ahí para cantarle a Dios.

Presurosos, unos 20 indígenas de la comunidad Tunshi San Nicolás, en Chimborazo, formaron una pequeña fila para pedirle la bendición al sacerdote Carlos Vera que llegaba a la iglesia comunal la noche del pasado 23 de agosto.

La misa se inició bajo un frío que bordeaba los cinco grados. La celebración católica fue distinta a las que se realizan en las ciudades. El padre no hablaba en español, sino en quichua.

En la parroquia Tunshi San Nicolás, perteneciente a Riobamba, se realizan misas en quichua y sesiones de evangelización con misiones. Foto: Carlos Barros

En el centro del salón había una herramienta agrícola, unos zapatos y un poncho. Es para recordar a “taita Leonidas Proaño”, dicen los asistentes.

“Él utilizó la vestimenta de la gente de campo, los zapatos es porque nos enseñó a que caminemos con el pie de la palabra de Dios y con el pie de la organización y la herramienta para destacar el trabajo con la madre tierra”, afirma Vanessa Romero, quien es integrante del equipo de los Misioneros Itinerantes que fundó Proaño.

En el velorio de Leonidas Proaño, en 1988, cientos de indígenas lo despidieron. Foto: Archivo

Vera, quien es párroco de Licto, parroquia que pertenece a Riobamba, conoció a Proaño y asegura que tratan de mantener vigente el legado del llamado “cura de los indios”.

“Lo que hizo monseñor quedó en el pueblo indígena. Él sembró árboles, estos árboles son personas con conciencia que se organizan, a los que les devolvió la palabra”, señala.

Durante la mayoría de su vida religiosa, Proaño defendió los derechos de los indígenas, en especial de Chimborazo. En 1954, como obispo de Riobamba, se desvinculó de las tradicionales formas de ejercer el sacerdocio y fiel al método ver, juzgar y actuar se adentró en los páramos para tener una visión desde los territorios.

“En esa época la gente saludaba a los curas con una mucha (beso) en el anillo que cargaban y hacían reverencia, pero Proaño cambió eso, se puso el poncho y saludaba con la mano y eso sorprendió”, recuerda Gabriel Montoya, fundador de la Unión de Organizaciones Campesinas de Ecuador, quien también conoció al religioso.

Proaño fue testigo del trato mísero de los terratenientes hacia los indígenas y del sistema de distribución de la tierra que operaba desde la colonia, por lo que emprendió una lucha para cambiar esa realidad, reseña el libro Leonidas Proaño, el obispo de los pobres.

En 1956, ocho años antes de que se promulgara la primera Ley de Reforma Agraria en Ecuador, el religioso, al constatar que la diócesis que dirigía era propietaria de extensas hectáreas de tierra, comenzó la entrega de haciendas de la iglesia a los indígenas. Este acto desató lo que después se llamaría “la revolución del poncho”.

Las comunidades indígenas de la provincia del Chimborazo se beneficiaron de las obras y pensamientos de monseñor Proaño. Foto: Carlos Barros 

Luego, la falta de educación y la situación de marginalidad en que se encontraban las comunidades indígenas de Chimborazo motivaron a Proaño a crear, en 1962, las Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador (ERPE), cuyo principal objetivo fue la alfabetización.

“En esa época el 80% de la población indígena, mayor de 15 años, era analfabeta y Proaño encontró en la radio una herramienta para cambiar esto. El programa logró alfabetizar a 20 mil personas”, dice Juan Pérez, actual director de ERPE.

Los programas se transmitían todos los días en quichua y en español. Actualmente ERPE mantiene programación en los dos idiomas, pero con contenidos sobre las problemáticas del campo y producción orgánica.

Y, constantemente, difunden relatos de Proaño.

Las radiofónicas ERPE llevan 56 años de funcionamiento ininterrumpido con programación en quichua y en español. Foto: Carlos Barros

La lucha histórica por la educación que emprendió el religioso, junto a otros proyectos estatales, logró bajar la tasa de analfabetismo en Chimborazo, aunque sigue siendo la más alta del país (16,07%), según el Ministerio de Educación. La tasa nacional bordea el 5%.

Para continuar con esta tendencia a la baja, este gobierno presentó el plan “Todos ABC Alfabetización, Educación Básica y Bachillerato Monseñor Leonidas Proaño”, en 2017.

Aunque Pérez aplaude este tipo de iniciativas, lamenta que el nombre del religioso se tome como “referencia” y no se profundice en sus ideales: “En 2008 la Asamblea (Constituyente) lo declaró como personaje símbolo, pero quedó allí, ¿qué intereses hay para que no se conozca su pensamiento?”.

“El evangelio es subversivo, porque en este mundo donde hay injusticias, opresión, dominación y falta de libertad, el evangelio es todo lo contrario”, fue uno de los pensamientos de Proaño que le generaron, junto a la difusión de la Teología de la Liberación, críticas y motes de “comunista” u “obispo rojo”.

Estos cuestionamientos serían el reflejo de que no solo políticos sino parte de la misma Iglesia no simpatizó con él, dice el periodista Julio Bravo, quien investiga la vida del religioso.

“El ala conservadora de la Iglesia católica torpedeó la candidatura de Proaño al Nobel de la Paz (en 1986), ya que lo miraban como enemigo”, afirma.

Además, el comunicador sostiene que “cuando Juan Pablo II vino a Ecuador (en 1985) debió llegar a Riobamba... porque Proaño estaba allá, pero lo enviaron a Latacunga”.

La influencia del catolicismo en Chimborazo ha bajado debido, entre otros factores, a la llegada de varias religiones y con ello las ideas de Proaño también perderían fuerza, pero los analistas dicen que su legado debe ser preservado. (I)

Legado de Leonidas Proaño, el 'cura de los indios', lucha por mantenerse vigente en Ecuador
Informes
2018-09-04T15:36:23-05:00
El pasado 31 de agosto se cumplieron treinta años de la muerte del religioso. Líderes sociales piden difundir con más fuerza sus pensamientos en todo el país.
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