Con más de 300 muertos en las protestas que se iniciaron el 18 de abril, Nicaragua entró en el quinto mes consecutivo de manifestaciones en contra del gobierno de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo.

Con gritos que exigen la salida de la pareja presidencial, miles de nicaragüenses manifestaron en la capital la tarde del pasado sábado y exigieron a Ortega el cese de la persecución y el encarcelamiento de ciudadanos que reclaman “vivir en libertad”. “Queremos que se vaya Daniel Ortega del poder”, dijo Juan Silva, de 31 años, quien, como muchos, llegó con el rostro cubierto con un pañuelo o máscaras por temor a ser identificado.

La manifestación fue convocada por la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, a cuatro meses del inicio de las protestas antigubernamentales.

Las protestas estallaron en contra de una fallida reforma al seguro social, que generó inesperadas movilizaciones en todo el país debido a la violenta represión que el Gobierno ejerció contra los manifestantes.

En julio, las fuerzas antimotines y paramilitares recuperaron a la fuerza el control de las ciudades y carreteras que habían sido tomadas por los manifestantes, y luego el Gobierno emprendió una fuerte persecución contra sus opositores.

Desde entonces, miles de nicaragüenses emigraron a países vecinos como Costa Rica por temor a ser capturados por las autoridades, mientras que cientos fueron detenidos y otros procesados por ‘terrorismo’ y otros delitos atribuidos por la fiscalía por participar en las protestas.

El Gobierno costarricense indicó que se han incrementado las solicitudes de nicaragüenses que piden refugio, de 10 subió a 1.000 o 2.000 por mes. (I)