La propuesta oficial de diálogo y el tratamiento del caso Odebrecht tensaron las relaciones entre el presidente Lenín Moreno y su antecesor, Rafael Correa, a tal punto que este último denunció un “desaire” hacia su gobierno y “deslealtades”.

Moreno reaccionó marcando distancia hacia una actitud que calificó de “odio”.

El quiebre fue el pasado martes cuando Moreno anunció la restitución a la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) del inmueble donde operó su sede. Lo ofreció en comodato por 100 años.

Correa calificó la decisión como “otro innecesario desaire a mi gobierno”, y opinó –en Twitter– que la “estrategia de diferenciarse no solo es desleal, es mediocre”.

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Ya antes había advertido “deslealtades” en el interior de Alianza PAIS (AP), movimiento político por el cual fue jefe de Estado durante diez años.

El pasado 12 de junio publicó en su Twitter que le “preocupaba” el “frente interno”, pues había oído hablar “de marcar distancia” con su gestión.

El tuit lo escribió al comentar que el proceso judicial en contra del exministro Walter Solís no era por el caso Odebrecht.

Las investigaciones en torno al supuesto pago de coimas por parte de la empresa brasileña, en varios países de la región, generaron el primer malestar.

El 2 de junio el exmandatario anotó en la red social que era una “ingenuidad extrema” creer que las detenciones y allanamientos que se habían dado esa madrugada, producto de las primeras indagaciones previas por Odebrecht, eran “fruto de una semana de trabajo”.

Moreno había asumido la presidencia nueve días antes.

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Correa ha expresado su opinión sobre el caso Odebrecht en Twitter, diario El Telégrafo y más recientemente en una charla académica.

En síntesis, él ha dicho que las investigaciones se iniciaron en su administración, en coordinación con varias instituciones, y en respuesta a la política de “cero tolerancia” con la corrupción.

En la columna que escribió en El Telégrafo, el pasado 6 de junio, aprovechó para criticar la creación del Frente de Lucha contra la Corrupción empujada por Moreno.

Y durante la charla, realizada el pasado lunes en la Espol de Guayaquil, Correa lamentó que el oficialismo haya “comprado” el “discurso de la oposición” de acusar a su gestión de “corrupción” y falta de “fiscalización”.

“Hacen creer que el 24 de mayo (cuando Moreno asumió) se empezó a investigar la corrupción, esas cosas sí molestan y duelen; por eso he tenido que salir a aclarar estas cosas”, justificó en la Espol.

En medio de la charla académica, el exgobernante comentó que “jamás” hubiese dialogado con Abdalá Bucaram Pulley, expresidenciable de FE, quien “vive insultando” al vicepresidente Jorge Glas y antes lo hizo contra Moreno, cuando fue su segundo mandatario, refirió.

Moreno, quien ocupó ese otro cargo entre el 2007 y 2013, ha conversado con Bucaram y otros políticos considerados de oposición en el marco de su propuesta de diálogo.

En atención a él conversó con dirigentes de la Conaie el pasado martes, cuando Correa observó un “desaire”.

En Twitter, ayer el presidente contestó así a su coideario: “El diálogo continúa. Seguimos empeñados en reconciliar al país. Para el odio, no cuenten conmigo”. (I)

Otros puntos
Encontrados

Yachay
El exmandatario Rafael Correa hizo “puntualizaciones” al titular de la Senescyt, Augusto Barrera, sobre la situación de la U. Yachay por la desvinculación de decanos y recorte de ‘inversiones’.

Universidad pública
Correa también cuestionó un reciente acuerdo entre Senescyt y la Universidad Andina. Reprochó que se le quiera devolver la “inmunidad diplomática”.

Sector privado
En momentos en que el ministro de Comercio Exterior Pablo Campana tenía sus primeras reuniones, Correa lamentó que se diga que el sector productivo era el “nuevo motor de la economía”.

Metro de Quito
Correa resaltó que su gobierno ‘siempre’ apoyó el proyecto del Metro, y ‘avaló’ obras de varios cabildos, luego de la reunión entre Lenín Moreno y ciertos alcaldes.