Las autoridades de salud del condado de Los Ángeles anunciaron este martes 1 de diciembre que no planean nuevas restricciones relacionadas con la aparición de la variante ómicron.

“En este momento, creo que tenemos realmente precauciones sensatas”, dijo la directora de Salud Pública, Bárbara Ferrer.

Las reglas por COVID-19 existentes en el condado ya se encuentran entre las más estrictas del estado de California. Incluyen un mandato general para que los residentes usen mascarilla en espacios públicos interiores, independientemente de si han sido vacunados.

El condado también exige que los clientes y empleados de bares, bodegas, cervecerías, destilerías, clubes nocturnos y salones muestren pruebas de que han sido completamente vacunados contra el COVID-19. Reglas similares pero más amplias en la ciudad de Los Ángeles cubren una serie de negocios adicionales, incluidos restaurantes bajo techo, gimnasios y cines, como informó el diario Los Angeles Times.

Fuera de eso, no se retomarán las medidas de 2020, que incluían cierre de negocios y mandatos de quedarse en casa. Las medidas este diciembre estarán enfocadas en vacunaciones, refuerzos y pruebas generalizadas, según palabras del presidente Joe Biden.

Las diferencias entre este año y el anterior, dijeron las autoridades, están en el suministro y disponibilidad de vacunas, que es muy superior y da cierto grado de protección contra ómicron, específicamente en casos graves y muertes.

La nueva variante de coronavirus llama la atención por tener alrededor de 50 mutaciones, bastante más que las variantes anteriores, explicó el Dr. Anthony Fauci, asesor médico en jefe de Biden para la emergencia sanitaria. Eso la haría más infecciosa que otras.

Un área de observación son los hogares de ancianos y sus protocolos, en los que la tasa de vacunación es alta, pero no total. Por eso el sistema de visitas será vigilado y la seguridad será reforzada. (I)