El empresario Elon Musk volvió a poner sobre la mesa una propuesta que circula en el ámbito espacial desde la década de 1970: instalar una catapulta electromagnética en la Luna para lanzar carga al espacio. La idea forma parte de su visión para desarrollar satélites de inteligencia artificial (IA) fuera de la Tierra.

En una actualización del 2 de febrero, publicada tras la adquisición de xAI por parte de SpaceX, Musk sostuvo que “dentro de dos o tres años, la forma de menor costo para generar capacidad de cómputo de IA estará en el espacio”. Días después, durante una reunión general con empleados de xAI, cuyo video fue difundido en X, reiteró que, si bien el lanzamiento de satélites desde la Tierra es el objetivo inmediato, el cohete Starship permitirá operar también en otros cuerpos celestes.

Musk planteó que Starship podrá transportar grandes volúmenes de carga a la superficie lunar, lo que abriría la posibilidad de establecer instalaciones permanentes con fines científicos y de manufactura. Según explicó, fábricas en la Luna podrían aprovechar recursos locales para construir satélites y desplegarlos posteriormente en el espacio.

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En ese contexto, propuso el uso de un “mass driver”, un lanzador electromagnético similar a un riel de aceleración, para enviar satélites de IA al espacio profundo. De acuerdo con su planteamiento, esta infraestructura permitiría colocar entre 500 y 1.000 teravatios por año en satélites dedicados a inteligencia artificial.

La propuesta retoma una idea desarrollada en 1974 por el físico Gerard O’Neill, quien planteó utilizar lanzadores electromagnéticos en la Luna para enviar material minero al espacio y emplearlo en la construcción de colonias espaciales y satélites solares. O’Neill trabajó en prototipos junto a investigadores del Massachusetts Institute of Technology.

Más recientemente, Robert Peterkin, de General Atomics Electromagnetic Systems, defendió el concepto en un informe presentado en 2023 ante la Oficina de Investigación Científica de la Fuerza Aérea de EE. UU. Allí sostuvo que un lanzador electromagnético moderno podría utilizar energía solar disponible en la Luna en lugar de depender de combustible químico transportado desde la Tierra.

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El informe también señala que la Luna cuenta con recursos como silicio, titanio, aluminio y hierro, además de reservas potenciales de agua, lo que permitiría abastecer, reparar y reabastecer naves en órbita lunar con menores costos que los derivados de envíos desde la Tierra. (I)