Cada 2 de enero, Zaragoza conmemora la venida de la Virgen del Pilar, una de las tradiciones marianas más antiguas y singulares del cristianismo. Según la tradición católica, la Virgen María se apareció en la noche del 2 de enero del año 40 de la era cristiana en la ciudad romana de Cesaraugusta —la actual Zaragoza— cuando el apóstol Santiago el Mayor predicaba allí la fe cristiana.