Cada 2 de enero, Zaragoza conmemora la venida de la Virgen del Pilar, una de las tradiciones marianas más antiguas y singulares del cristianismo. Según la tradición católica, la Virgen María se apareció en la noche del 2 de enero del año 40 de la era cristiana en la ciudad romana de Cesaraugusta —la actual Zaragoza— cuando el apóstol Santiago el Mayor predicaba allí la fe cristiana.
La singularidad de este acontecimiento radica en que la aparición se habría producido en carne mortal, ya que, de acuerdo con el relato tradicional, la Virgen aún vivía en ese momento. María se habría manifestado al apóstol Santiago y a los fieles que lo acompañaban en su misión evangelizadora por tierras hispanas, con el propósito de confortarlo ante las dificultades de su predicación.
La tradición señala que aquella noche Santiago se encontraba paseando y reflexionando a orillas del río Ebro junto con sus colaboradores, como solía hacerlo tras sus jornadas de evangelización. Fue entonces cuando, anunciada por ángeles, la Virgen se apareció sobre una columna —el Pilar— y transmitió un mensaje claro: que en ese mismo lugar se levantara un templo cristiano en su honor. Ese primer santuario es considerado por la tradición como la primera iglesia del mundo dedicada a la Virgen María.
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El elemento central y simbólico de aquel primitivo templo fue el pilar sobre el que se apareció la Virgen, una columna de jaspe que, según la devoción pilarista, nunca ha cambiado de emplazamiento. Con el paso de los siglos, la piedra ha quedado visiblemente erosionada por los besos y el contacto de millones de fieles.
La imagen actual de la Virgen del Pilar es una talla gótica de madera, monóxila y en bulto redondo, de 36 centímetros de altura, fechada en la primera mitad del siglo XV y atribuida al escultor Juan de la Huerta. Representa a María como reina y madre, coronada, con vestiduras sobrias y al Niño Jesús sentado sobre su mano izquierda. La escultura fue restaurada en 1990 por el Instituto del Patrimonio Histórico Español.
Según destaca la Archidiócesis de Zaragoza, documentos del siglo XIII ya recogen el relato de la aparición de la Virgen a Santiago a orillas del Ebro, y otras fuentes documentales apuntan a la existencia de una iglesia dedicada a la Virgen María en Zaragoza en los primeros siglos de nuestra era.
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Con el paso del tiempo, el primitivo y presumiblemente modesto templo dio lugar a edificaciones más amplias. Durante la Edad Media se levantó un templo gótico-mudéjar que, ante la creciente afluencia de fieles y peregrinos, resultó insuficiente. Por ello, a finales del siglo XVII se proyectó la actual Basílica del Pilar, cuya construcción se desarrolló a lo largo del siglo XVIII.
Hoy, la Basílica del Pilar es uno de los principales centros de devoción mariana del mundo y recibe cada año más de cinco millones de visitantes. La imagen de la Virgen se muestra habitualmente vestida con mantos donados por fieles e instituciones, pero los días 2 de enero, 12 de octubre y 20 de mayo se presenta sin manto, dejando visible la columna, en conmemoración de la venida de la Virgen, la festividad del Pilar y su coronación canónica, respectivamente. (I)



























