Los gatos llevan siglos estando de moda, pero justo ahora, en los últimos dos siglos, pasan por un momento de buena imagen entre los humanos. Prueba de ello es que ya tienen su día internacional, que se celebra este 8 de agosto, y que mucha gente se define como ‘cat people’ para diferenciarse de los fanes de los perros o ‘dog people’. Esta tendencia ha obligado a los veterinarios a aprestarse en el diagnóstico felino y en la educación de los humanos.

La mayor parte de las medidas de prevención en salud de los gatos tienen que ver con la dieta, la desparasitación interna y externa y el control del arenero, dice la médica veterinaria Briza Cubillos. Si queremos gatos sanos, debemos evitar que conserven hábitos de vagabundeo.

Una de las preocupaciones más importantes es la posibilidad de que alguna de las enfermedades felinas sea transmisible al humano. Es el caso de la toxoplasmosis, una de las enfermedades “más satanizadas”, en opinión de Cubillos, pues resulta que no se contagia por tocar el pelo o la lengua del gato. Solo se la puede adquirir por el contacto con las heces. Y sin tener uno de estos animales en casa, un humano puede enfermarse. Basta con comer carnes cocidas o verduras sin lavar.

Al traer un animal nuevo a vivir con usted, póngalo al día en sus controles veterinarios y proteja a todos los habitantes de la casa. Foto: Shutterstock

“El toxoplasma es un parásito, y el gato cumple un papel importante como hospedero. Se contamina, cumple un ciclo un ciclo en su organismo y lo excreta. Este es el momento en que un humano podría contaminarse. O la mamá gata podría transmitirlo a su cría”. Pero pasa cada vez menos porque los gatos han cambiado. Rara vez cazan su alimento, casi no comen carne cruda. Si hay sospecha de toxoplasmosis, el veterinario querrá saber, entre otras cosas, si su gato sale de casa, porque esa es una alerta.

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Aprenda a manejar correctamente el arenero

No basta con tener una caja en algún lugar de la casa. Se recomienda mantener un arenero por cada tres gatos. Las rotaciones de la arena deben ser diarias, y para este proceso hay que protegerse con guantes, para no entrar en contacto con materia fecal. Si el gato siente que el arenero está contaminado, no entrará. También lo rechazará si percibe que no tiene la absorción apropiada. No encargue el cuidado arenero a los niños. No permita que los perros se acerquen a este lugar. Y ubique la caja lejos de la zona donde los gatos comen.

Aún así, usted podría contaminarse si hay gatos callejeros en su sector. Al trabajar en su jardín, especialmente sobre la tierra, use guantes. Los parques, jardines y zonas con arena para el juego de los niños podrían ser un foco infeccioso.

La segunda causa de consulta con los gatos son los procesos de tiña, causada por el hongo Microsporum canis. Se detecta al ver áreas sin pelo en el gato (aunque hay otras condiciones que también tienen este efecto). El veterinario hará un raspado o un tricograma para dar el diagnóstico.

La desparacitación interna debe realizarla el veterinario; la externa la puede realizar usted cada mes. Foto: Shutterstock

La sarna se diferencia porque es producida por un ácaro. Pero tiene algo en común con la tiña, ambas son más frecuentes en gatos bebés o con procesos de inmunosupresión, mala alimentación, hacinamiento.

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A menudo se descubre que el animal está enfermo recién cuando el humano se contagia. Cubillos indica que si un gato está enfermo, y se tiene otros animales en casa, también habrá que examinarlos con el veterinario y tomar otras medidas en la casa: pasar la aspiradora y dar unos cuantos baños.

La enfermedad de los rescatistas: el arañazo

Hay en nuestras ciudades poblaciones altas de gatos ferales, y quienes están más expuestos a contagio son los rescatistas. La enfermedad del arañazo es un mal subestimado pero muy común. La bacteria Bartonella henselae es la desencadenante. Vive en las uñas y dientes de los gatos que han crecido en condiciones precarias, y que al ser rescatados reaccionan con el hábito de morder y arañar.

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En los humanos, la bartonella produce agrandamiento de los ganglios linfáticos y una afección cutánea que aparece a los cuatro o tres días. “Uno suele pasar por alto las mordidas de un gato, pero es importante desinfectar muy bien”. Cubillos añade que hay otra manera de contagiarse, a través de las picaduras de las pulgas; la convivencia con estos insectos no se debe normalizar, y tampoco esperar a que el gato se las quite solo. Las pulgas también son transmisoras de la tenia. Cuando el animal se acicala, puede comerse las pulgas. Este parásito, en el intestino del gato, cumple un ciclo y se transforma en tenia, que el humano puede contraer por el mal manejo de las heces del gato.

Los humanos, en nuestro empeño por seguir domesticando a los gatos, estamos expuestos por nuestra falta de conocimiento o de compromiso con la alimentación de estos animales y con los requerimientos básicos para mantenerlos dentro de casa.

Por tanto, la veterinaria aconseja que al rescatar y llevar un gato nuevo a casa, hay que considerarlo un potencial vector de enfermedades varias, y empezar con los procesos de desparasitación correctos, en los tiempos justos, y acudir a las dosis de refuerzo.

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La esterilización es básica, considera, porque de eso también dependerá que los animales se vuelvan caseros y adquieran nuevos hábitos. “Es una especie que requiere especial atención, no se maneja igual que un perro. La gente dice que le gustan los gatos porque son muy independientes. ¡Pero ya no lo son!”, enfatiza Cubillos. “Tu gato depende de la comida que le des. Se ha vuelto muy amoroso, ha adoptado hábitos peculiares. Escuchamos historias maravillosas de los dueños de los gatos; el mercado ahora trae juguetes y vitaminas para mininos”, sin hablar de los innumerables videos de gatitos haciendo todo tipo de gracias.

Las preguntas más frecuentes al tratar con gatos caseros

Ahora que sabemos la importancia de mantener a los felinos libres de parásitos, ¿a qué edad empezar y cuál es la periodicidad de los controles? La doctora Gabriela Miranda, médico veterinario y zootecnista de Dr. Pet, y diplomada en medicina felina, explica que la edad adecuada para la primera desparasitación en gatitos es al mes de vida.

Pregunte por las vacunas, como la triple felina y la que se aplica contra la rabia. Foto: Shutterstock

A eso le siguen sus dosis de cachorro, junto con sus primeras vacunas. Estos controles se realizan cada 3 meses. En cuanto a la desparasitación externa (pulgas, garrapatas, ácaros), es recomendable realizarla cada mes.

Además, puede optar por vacunas para protegerlos de enfermedades virales. Pregunte a su veterinario sobre la vacuna triple felina, la vacuna de la rabia y la vacuna contra la temida leucemia felina.

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Contra los parásitos hay tratamientos orales y tópicos. Y para cuidarlos de las bacterias no debe perderse el chequeo médico y tener control ambiental en casa.

Una desparasitación adecuada combatirá enfermedades gatunas y evitará que usted adquiera algunas de ellas. En esta lista están la toxoplasmosis y las toxocariasis y giardias que actúan en el sistema digestivo, así como los ácaros que atacan la piel y los oídos y la bacteria Hemobartonella felis, que afecta la sangre.

¿Cómo sé si mi gato tiene una enfermedad transmisible a humanos o a animales? Hay algunos signos que puedan alertar que algo anda mal en nuestro felino. La doctora Miranda dice que hay que poner mucho ojo al decaimiento, falta de apetito, diarreas, pérdida de peso, debilidad y agresividad.

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Finalmente, es posible que tengamos buena intención y aún así hagamos algo incorrecto. A continuación, 5 costumbres humanas que perjudican la salud de los gatos.

  1. Tener plantas en casa sin valorar su toxicidad.
  2. Ofrecerles atún como reemplazo de la dieta alimenticia. El atún tiene altos niveles de sodio y no favorece la producción de vitamina B1 y tiamina en gatos.
  3. Fumar en casa con el gato cerca es un riesgo de cáncer, sobre todo en la boca, por los residuos químicos del tabaco que se impregnan en los muebles o alfombras. Recuerde que su gato con frecuencia dormirá sobre ellos o se frotará contra ellos o se sentará allí a acicalarse.
  4. Alimentarlos solo con balanceado seco. El gato debe conseguir líquido en el alimento húmedo, no solo en el agua.
  5. Ofrecerles leche de vaca, que tiene altos contenidos de lactosa, menos grasa y proteína y no reemplaza la leche de la madre biológica. (F)