El enojo afecta a cada persona de forma distinta y en diferentes momentos de la vida de cada quien. Se trata de una emoción humana normal que se puede entender y que rara vez es agradable y llega a tener efectos negativos en el cuerpo.

Hay otra cara del enojo, que al ser bien manejado puede ser una liberación saludable, un motivador para cambio o una herramienta para el auto-empoderamiento.

El espectro del enojo puede ir desde una ligera frustración e irritabilidad a furia fuera de control, afectando tu estado emocional, físico y cerebral. La parte de tu cerebro que responde primero cuando te enojas es la amígdala.

Cómo enseñar a los niños a manejar el enojo a través de su inteligencia emocional

El enojo se basa en una función básica e instintiva de los seres humanos, que está encaminada a responder agresivamente ante posibles amenazas, y puede variar desde una leve irritación hasta la violencia desatada. Foto: Giulio Fornasar

La amígdala controla emociones y la respuesta instintiva al miedo y estrés de lucha o huida. Es capaz de procesar una magnitud de información, calificando los posibles peligros en milisegundos, permitiéndote reaccionar primero y pensar después.

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Por encima de la amígdala, en el lóbulo frontal yace la habilidad de tomar decisiones, resolver problemas y controlar el comportamiento. Cuando el enojo llega, la sangre inunda la corteza frontal, nublando el pensamiento racional.

Dependiendo de la persona, ésta reacción puede ser o beneficiosa o dañina. El viejo consejo de contar hasta 10 puede ser útil, tal como publica Muy Interesante.

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¿Qué pasa en tu cuerpo cuando te enojas?

Estos son algunos de los efectos:

  • Aumenta la presión sanguínea, lo que con el tiempo puede provocar el deterioro de las arterias.
  • Se eleva el pulso cardiaco y se genera taquicardia.
  • Aumenta la producción de sustancias químicas como la adrenalina, lo que altera el equilibrio natural del cuerpo.
  • Se desequilibra el sistema inmunológico.
  • Se provocan contracturas, dolores musculares y jaquecas.
  • Se acelera la respiración, provocando que el corazón bombee con más intensidad.
  • Aumenta el riesgo de padecer algunas enfermedades como gastritis, colitis y dermatitis.
Hay ciertas técnicas que pueden ayudar a controlar de mejor forma las emociones y a enfrentar los momentos difíciles con más calma. Foto: sdominick

Consejos para afrontar la ira y cuidar la salud física y mental

Tómese un tiempo para responder

Siempre piense lo que va a decir y no actúe en forma instintiva. Si lo necesita, retírese del lugar del problema, tómese un tiempo, respire profundo, recupere la tranquilidad y vuelva a enfrentar la situación.

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Recurra a técnicas de relajación

Respirar consciente y profundamente permite que relaje los músculos y se sienta más calmado. También es útil repetir frases positivas que ayuden a cambiar la actitud frente al problema, publica Agrorural Perú.

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Realice ejercicios

Los momentos de mucho enojo pueden aprovecharse positivamente recurriendo al deporte. La liberación de endorfinas y la distracción de la actividad, permitirá visualizar todo con mayor claridad y desde otra perspectiva.

Use el humor para aliviar la tensión

Recurrir al sentido del humor no es sinónimo de mirar con superficialidad los problemas, sino que es un método eficaz para aceptar con naturalidad lo que ocurre.

Lleve un registro mental de lo que le enoja

Parte del autoconocimiento es tener claridad sobre las situaciones que provocan enojo o mucha ira. Si tienes claridad sobre esto, sabrás cómo reaccionar de mejor forma al enfrentar una situación similar a futuro.

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Hable con un amigo comprensivo

Compartir y expresar las propias frustraciones puede ayudar a desactivar la ira. Sin embargo, es importante tener claro que nadie puede ayudar a cambiar las emociones de otro. Ese es un trabajo íntimo y personal.

La ira o la agresividad en una persona provoca efectos directos en el funcionamiento del corazón, por eso también se considera que el estrés está fuertemente ligado a enfermedades cardiovasculares. Foto: Nenad Cavoski

Aprenda a perdonar

Reconocer y aceptar que no todos piensan y actúan igual, es una forma efectiva de evitar ataques de enojo. La empatía y la voluntad de entender por qué una persona actuó de un modo u otro, permite eliminar el enojo y ceder el perdón.

(I)

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