El Síndrome de Ulises o estrés crónico y múltiple es un fuerte malestar emocional que viven las personas que han tenido que migrar y dejar atrás el mundo que conocían en situaciones extremas, un cuadro psicológico que sufren millones de personas en el mundo.

El Síndrome de Ulises toma su nombre del héroe de la mitología griega que Homero recrea en la Odisea. Un semidiós que debe afrontar múltiples peligros lejos de los suyos y que, pese a su condición, padece enormemente.

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Odiseo o Ulises fue uno héroe migrante legendario de la mitología griega. Aparece como personaje de la Ilíada y es el protagonista y da nombre a la Odisea, ambas obras atribuidas a Homero. Foto: Grafissimo

De acuerdo con el Estudio sociodemográfico de los inmigrantes con Síndrome de Ulises realizado por el SAPPIR, estos son en su mayoría latinoamericanos y subsaharianos.

Se trata de personas que han viajado para sustentar a su familia, en muchos casos dejando atrás a sus propios hijos, y se enfrentan a circunstancias extremas que superan la capacidad de adaptación del ser humano.

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La soledad, provocada por la separación forzada de la familia y los seres queridos, es uno de los sítomas del Síndrome de Ulises. Foto: Juanmonino

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Causas del Síndrome de Ulises

Joseba Achotegui, psiquiatra español y profesor de la Universidad de Barcelona, precisa la existencia de cuatro elementos desencadenantes de este síndrome:

  • La soledad, provocada por la separación forzada de la familia y los seres queridos.
  • El duelo por el fracaso del proyecto migratorio.
  • La lucha por la supervivencia, dividida en la alimentación y la vivienda.
  • El miedo a los peligros físicos relacionados con el viaje.

Asimismo, Achotegui plantea la sintomatología de este síndrome:

  • Tristeza, llanto, baja autoestima, culpa, perdida de interés e ideas de muerte..
  • Nerviosismo, tensión y preocupación excesiva.
  • Cefaleas y fatiga.
  • Alteración en la memoria, en la atención y estados de confusión.
La lucha por la supervivencia, dividida en la alimentación, la vivienda y la capacidad de adaptación con el entorno que suele ser hostíl. Foto: DMEPhotography

Qué hacer y qué no hacer ante el Síndrome de Ulises

“Es fundamental crear una red de apoyo social, estar en contacto con otros inmigrantes y compartir vivencias”, señala Celia Arroyo. Para esto es bueno buscar migrantes de nuesta nacionalidad o grupos de apoyo especificos donde vivamos

Al respecto, Achotegui dice que esto hace que haya “menos riesgo de trastorno mental”, pero quedarse muy anclado con nuestra comunidad puede hacer que se prospere menos. “Si no te metes en la sociedad de acogida, costará progresar. Es un equilibrio”.

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Al final se trata de mantener “la raíz” con agua, pero no olvidarnos de nuestras hojas, del lugar donde reciben el sol. También recomienda Achotegui hacer ejercicio y actividades que bajen el estrés.

El ejercicio, siempre es la actividad drenadora de situaciones emocionales defavorables ya que libera endorfinas que causan bienestar y seguridad. Foto: skynesher

Fauce remarca que “los cortes radicales no funcionan, ni las decisiones drásticas” ya sea respecto al país de origen o al de acogida y a las relaciones creadas en ambos.

Arroyo señala que, aunque es complicado dar un tiempo preciso, sitres meses después de haber conseguido una estabilidad el sufrimiento que sentimos no ha disminuido, es buen momento para pedir ayuda psicológica.

(I)

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