En todo el mundo se han aplicado más de 2.200 millones de dosis de vacunas contra el SARS-CoV-2, el coronavirus que produce la enfermedad del COVID-19. La mayoría de estas vacunas necesita de dos dosis para proteger, en tanto que otras pocas —como la de Johnson & Johnson, por ejemplo— son monodosis, es decir, requieren una sola dosis. Además, la efectividad varía entre una y otra.

Países como EE. UU., Reino Unido o Israel tienen a la fecha a un buen porcentaje de su población inoculada con al menos una dosis de las fórmulas creadas para combatir la enfermedad que causa estragos a nivel mundial desde inicios del 2020.

A nivel de América del Sur, es Chile la nación que lidera la vacunación. Con 8,5 millones de personas inoculadas con dos dosis (el 56% de la población objetivo) y más de 6,6 millones con dos dosis (el 73%), el país lleva a cabo uno de los procesos de inmunización contra el COVID-19 más rápidos del mundo. Según datos de la Universidad de Oxford, es el segundo con un mayor porcentaje de población completamente inoculada, solo por detrás de Israel.

Pese a su exitoso programa de vacunación, el país suramericano sumó este viernes 7.972 casos nuevos de COVID-19, la cifra más alta de esta semana, mientras que la Región Metropolitana —que alberga a la capital Santiago y es uno de los focos de la pandemia— registró una alta tasa de ocupación en las unidades de cuidados intensivos, donde solo quedan 42 camas libres.

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Santiago, en su totalidad, iniciará este sábado una nueva cuarentena, el tercer confinamiento total desde el inicio de la crisis sanitaria, por una segunda ola que comenzó en marzo y que no ha dado tregua en el país pese a la rápida vacunación.

Las vacunas son una gran ayuda para combatir la pandemia, pero para lograr la inmunidad de rebaño se necesita que al menos el 70% o 75% de la población haya completado su programa de vacunación, con las dos dosis o la monodosis. Mientras tanto, se deberán seguir cumpliendo las medidas de bioseguridad (distanciamiento físico, lavado de manos o desinfección con alcohol, etc.).

Son algunas las razones que pueden seguir desencadenando contagios pese al avance de la inmunización, y una de estas tienen que ver con la misma acción de las vacunas, ya que no son efectivas al 100%.

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En el caso de las vacunas de dos dosis, tras la primera inyección, existe una buena respuesta inmune que se activa aproximadamente dos semanas después de ser aplicada. No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recalca que es realmente la segunda dosis la que luego aumenta esa respuesta inmune.

Un estudio reciente publicado en la revista Nature Medicine indica que las vacunas de AstraZeneca y Pfizer ofrecen una efectividad de hasta el 80% en la prevención de nuevos contagios de coronavirus en el Reino Unido.

La primera dosis de los preparados de AstraZeneca y Pfizer recorta la incidencia de nuevas infecciones en un 61% y un 66%, respectivamente, porcentajes que se amplían hasta el 79% y el 80% con la segunda inyección.

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Aunque la vacunación “reduce el riesgo de enfermedad grave, no lo elimina”, subrayó Jenny Harries, directora general de la agencia de seguridad sanitaria británica, tras conocerse este viernes un estudio sobre la variante Delta del coronavirus.

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Otro factor que juega en contra de la lucha para frenar la pandemia son los distintos ritmos de vacunación en los países. Las diferencias son marcadas entre países del primer mundo y las naciones subdesarrolladas.

La directora de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), Emer Cooke, pidió este viernes que “todo el mundo” tenga acceso a las vacunas anticovid, mientras se espera que los líderes del G7 anuncien una donación de 1.000 millones de dosis para los más desfavorecidos.

El sistema Covax, iniciativa dirigida por la OMS para promover la equidad de vacunas en todo el mundo, no está funcionando a plena capacidad, porque los países ricos han acaparado las existencias de vacunas.

Al 4 de junio, el dispositivo había hecho llegar algo más de 80 millones de dosis a 129 países y territorios, mucho menos de lo esperado.

“Necesitamos 250 millones de dosis adicionales para septiembre, y 100 millones de dosis solo en junio y julio”, dijo el lunes el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció esta semana la compra de 500 millones de dosis de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer/BioNTech para entregarlas a otros países que las necesitan.

Así también, el primer ministro británico, Boris Johnson, anunció la donación de 100 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus entre este año y el próximo. Las dosis comprometidas proceden de los “excedentes” que no va a utilizar el Reino Unido.

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Otras acciones que generan el incremento de casos de COVID-19 pese a la vacunación son el irrespeto a las normas de bioseguridad o el relajamiento ciudadano.

Así también, influye que niños y adolescentes no tienen vacunas, aunque recientemente algunas farmacéuticas han realizado ensayos en estos grupos y han procedido a solicitar la autorización para que se los vacune.

Las autoridades chinas aprobaron este viernes que los menores de entre 3 y 17 años puedan optar a ser inoculados con las vacunas aprobadas para uso de emergencia contra el COVID-19 en el país.

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Según la agencia de noticias oficial Xinhua, los antígenos desarrollados por las farmacéuticas locales Sinopharm y Sinovac —que figuran entre las aprobadas para adultos en el país— han demostrado ser seguros en personas de esa franja de edad tras pruebas clínicas y revisiones por parte de expertos.

Esas vacunas serán las empleadas a partir de ahora en menores de entre 3 y 17 años, para los que se elaborarán políticas de inoculación específicas. (I)