Aceptamos casi con resignación que en algún momento de esta temporada, que algunos llaman invernal y otros lluviosa, tendremos gripe. Son los meses más húmedos y calurosos del año, y los virus respiratorios se propagan, aunque no son los únicos: otros oportunistas, como el herpes labial, se vuelven muy comunes, en especial entre niños y adultos mayores.

Las enfermedades respiratorias virales pueden complicarse o sobreinfectarse con bacterias y pasar a ser neumonía. “Las bacterias generan pus en el pulmón, y si lo ponemos en números, en el mundo mueren al año 920.130 personas por neumonía, y de estos, casi todos son menores de 5 años”, dice el médico Gregory Celis, especialista en investigación clínica y epidemiología, impresionado por estos datos. “Prácticamente un millón de niños, por problemas respiratorios”.

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¿Cómo está la situación de las enfermedades respiratorias en nuestro país?

  • Al llegar la semana 52 de 2022 había 106.906 pacientes tratados por neumonía.
  • En el año 2023, en la semana epidemiológica 15 (datos del Ministerio de Salud Pública) había 40.067 pacientes.
  • De estos, 15.209 eran niños. “Esas son cifras alarmantes”, dice el médico.
La fiebre por encima de 38 °C puede indicar una infección por bacterias. Foto: Shutterstock
  • Pichincha y Guayas son las provincias en las que más afectados resultan los niños de 1 a 4 años de edad y los mayores de 65 años. “Son el grupo de mayor riesgo”. La enfermedad se reporta más en varones.

Los niños, explica Celis, tienen un sistema inmune bueno y robusto, pero no para virus respiratorios sino para otros tipos. “Igualmente, los adultos mayores tienen depletado su sistema inmune, están mucho más vulnerables. Es el estado de inmunidad el que determina estas cosas”.

Además, el cambio climático tiene que ver. “Hemos visto un rebrote de enfermedades respiratorias (también el COVID), a tal punto de que pedimos a la población que vuelva a ponerse mascarilla al estar en sitios en los que hay aglomeración: el banco, el mercado”.

La mascarilla, obviamente, no es para los infantes. “El mensaje va hacia nosotros, los adultos jóvenes. Los adultos mayores pasan en casa y los niños también, pero nosotros les transmitimos los virus. Nuestro sistema inmune responde mejor, pero llegamos a casa y contaminamos a nuestros niños y mayores”. Por eso la recomendación de la mascarilla es para no convertirnos en transmisores.

Comportamientos sanitarios adquiridos durante la pandemia y ahora olvidados

El uso de mascarilla, el aislamiento durante la gripe son comportamientos de cuidado que aprendimos durante la pandemia, pero que pronto cayeron en desuso a medida que disminuyeron los casos de COVID-19, con la vacunación y la mayor tolerancia al virus. El doctor Celis lo ve como la pérdida de una oportunidad.

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“El ser humano aprende por susto, desgraciadamente es así. Como cuando alguien estudia antes del examen porque si saca un cero pierde el año, no porque dice ‘vamos a aprender’. Lo mismo pasa con la mascarilla, con lavarnos las manos y la cara al entrar y salir, ahora es como que no pasó nada; la pandemia no nos dejó ninguna enseñanza y eso es una realidad”.

Algunos hábitos adquiridos durante la pandemia han quedado de lado. Foto: Shutterstock

Por eso su llamado se enfoca a que las enfermedades respiratorias son capaces de matar a los niños pequeños y adultos mayores. “La OMS, a través de sus ODS (objetivos de desarrollo sostenible), en el número 3 habla de los grandes asesinos de la humanidad, y uno de ellos son las enfermedades respiratorias, entonces hay que escuchar y proteger a nuestra gente”.

Diferencias entre las enfermedades respiratorias virales y las bacterianas

¿Cómo sé si los síntomas que tengo corresponden a una infección por virus o por bacterias? El doctor Celis hace una comparación que puede ser útil:

  • Las enfermedades virales son más frecuentes que las bacterianas. Ingresan fácilmente a la vía respiratoria y generan signos y síntomas de alarma, como estornudos, tos y secreción nasal fluida (muy característico); los ojos enrojecidos y llorosos.
  • Las enfermedades bacterianas son oportunistas, esperan a que el sistema inmune se debilite por la presencia del virus e ingresan al organismo; absorben nutrientes, dañan tejidos y producen pus, fiebre con escalofríos, malestar general, dolor de cabeza intenso; el moco se vuelve más espeso y de color verde (signo claro).
  • Para la infección viral no hay antibióticos. “El virus cumple un ciclo de 15 a 21 días y muere; el tratamiento viral es sintomático.
  • El tratamiento bacteriano usa antibióticos de 7 a 15 días, dependiendo de la intensidad de la infección y el tipo de bacteria.

En ocasiones pensamos que tenemos una gripe muy larga, que no pasa, y es porque podemos estar ya en la etapa de infección bacteriana. “Así es, se convierte en una gripe muy larga y eso lleva al paciente al médico, más de 20 días o un mes con ‘gripe’, cuando en realidad está en camino a la neumonía”.

Celis recalca que el signo que indica que la infección cambió es el moco verde y espeso, la congestión que no fluye, la disfonía, fiebre de más de 38 °C.

Ante esta situación, una de las recomendaciones es no automedicarse ni usar algo que le vino bien a un conocido ni sugerencias de preparados caseros, porque en la infección bacteriana no es suficiente con aliviar los síntomas. “Acuda a su médico de cabecera o a los centros y subcentros de salud”.

Una tos prolongada o perniciosa, ¿qué significa y cuándo terminará?

La tos posinfecciosa, que queda después de una infección respiratoria, tiene síntomas que duran entre tres y ocho semanas. Esto es porque la infección anterior desencadenó una cascada inflamatoria, aumentando la sensibilidad bronquial y la producción de moco. Afecta al 11 - 25 % de los adultos. Tiene que diagnosticarla un médico, después de un examen físico y exclusión de asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfermedad por reflujo gastroesofágico o uso de ciertos medicamentos.

Pero podría haber otras señales, como dificultad para tragar, dificultad para respirar o ronquera, y en este caso pueden hacerle una radiografía de tórax. También si hay antecedentes de neumonía recurrente o de tabaquismo prolongado. Se considera crónica una tos que dura más de ocho semanas y requiere una evaluación adicional, como una prueba de función pulmonar. (E)