Investigadores israelíes han descubierto que la atrofia cerebral relacionada con la edad puede ralentizarse con una dieta mediterránea verde, alta en polifenoles –un tipo de micronutriente que se encuentra naturalmente en las plantas– y baja en carne roja y procesada, según informó el diario The Times of Israel.

Los resultados del estudio se publicaron el martes en El diario americano de nutrición clínica (The American Journal of Clinical Nutrition).

El ensayo fue dirigido por la profesora Iris Shai y el doctor Alon Kaplan de la Universidad Ben-Gurión del Néguev, junto con varios equipos internacionales de expertos en cerebro.

El estudio contó con 284 participantes de entre 31 y 82 años –todos empleados del Centro de Investigación Nuclear de Dimona– divididos aleatoriamente en tres grupos que seguirían una dieta basada en pautas establecidas: una dieta saludable, una dieta mediterránea y una dieta mediterránea verde.

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Los jugos verdes son parte de una variedad de la dieta mediterránea. Foto: Shutterstock

A ambos grupos que seguían una dieta de estilo mediterráneo se les dieron además nueces para comer, mientras que a los de la dieta verde mediterránea también se les dieron tres o cuatro tazas de té verde al día y un batido hecho de mankai, una planta acuática. Shai ha actuado como asesora de una empresa israelí que comercializa el producto.

Todos los participantes se sometieron a una resonancia magnética cerebral completa antes y después del estudio. También recibieron membresías de gimnasio gratuitas y realizaron ejercicio físico diario.

Los investigadores encontraron una disminución significativa en el daño cerebral relacionado con la edad entre aquellos que se adhirieron a ambas formas de dieta mediterránea, con una mayor desaceleración en el daño observado entre el grupo de dieta verde.

La mejora más significativa se observó en los participantes mayores de 50 años, un grupo de edad particularmente propenso a la atrofia mental rápida.

Los participantes que siguieron esas dos dietas también mostraron una mejora en la sensibilidad a la insulina, otro ejemplo de una desaceleración en el daño a la actividad cerebral.

“La asociación beneficiosa entre la dieta mediterránea verde y la neurodegeneración relacionada con la edad podría explicarse en parte por la abundancia de polifenoles en las fuentes de alimentos de origen vegetal que tienen metabolitos antioxidantes y antiinflamatorios”, dijo Shai en un comunicado, explicando que los micronutrientes pueden reducir la inflamación en el cerebro y aumentar la conectividad cerebral.

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“Nuestros hallazgos podrían sugerir una vía simple, segura y prometedora para retrasar la neurodegeneración relacionada con la edad al adherirse a una dieta verde mediterránea”, dijo Kaplan en el comunicado.

El makai o Wolffia globosa, componente de la dieta mediterránea verde. Foto: El Universo

Un año antes, Shai divulgó los resultados de una investigación similar, que desarrolló una dieta que reduce significativamente la grasa del hígado modificando el régimen mediterráneo tradicional para incluir vegetales especiales.

Perder hasta el 39 % de grasa en el hígado

La forma ‘verde’ puede reducir a la mitad el riesgo de la enfermedad llamada hígado grasoso no alcohólico, de acuerdo a un estudio de investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard T.H. Chan.

El consumo diario de té verde y de la planta acuática mankai también reduce la grasa hepática más que otros tipos de dietas saludables involucradas en el estudio. Publicado en enero de 2021, el texto también viene de la autoría principal de Iris Shai, profesora adjunta de nutrición de Harvard.

Durante un ensayo clínico de 18 meses, los académicos siguieron a 294 adultos con obesidad abdominal. Los dividieron en tres grupos y a cada cual le asignaron un régimen distinto: nutrición supervisada tradicional, dieta mediterránea y dieta mediterránea verde.

Nueces y té verde, dos componentes diarios de la dieta mediterránea modificada para desacelerar el envejecimiento del cerebro y el hígado graso. Foto: El Universo

Los tres grupos perdieron grasa en el hígado, pero aquellos en el último grupo, el de la dieta verde, tuvieron la mayor reducción. En promedio fue una pérdida de 39% de grasa, en comparación al 20 % de la dieta mediterránea clásica y 12 % con la dieta estándar.

Buscando el régimen dietario más conveniente

La profesora Shai, epidemióloga, es un personaje activo en la investigación de la salud pública. “Nuestro equipo y otros grupos han probado, durante los últimos 20 años, y a través de rigurosos ensayos aleatorios a largo plazo, que la dieta mediterránea es la mejor”, dijo en enero de 2021 a la revista Today. “Ahora, hemos refinado esa dieta y descubierto elementos que pueden hacer cambios dramáticos a la grasa hepática y otros factores claves en la salud”.

Alimentación en hígado graso no alcohólico

El hígado graso no alcohólico afecta al 25 % de la población de los Estados Unidos y Europa, más en unos países que otros. La grasa excesiva en el hígado, del 5 % o superior, lleva a diabetes tipo 2, riesgo cardiovascular y una pobre salud de la microbiota del intestino.

Actualmente, el único tratamiento para el hígado graso es perder peso y dejar el alcohol.

El ensayo clínico conducido por Shai, llamado Direct-Plus, es el primero en desarrollar y probar una nueva dieta mediterránea verde. Las modificaciones incluyen el consumo diario de vegetales, nueces y té verde, además del infaltable makai. (I)