La frase de que los abdominales se hacen en la cocina es una expresión que suelen repetir los entrenadores físicos para poner énfasis en la dieta como elemento clave.

Esto no le quita importancia a la actividad física en la obtención de un abdomen firme, sino el rol que juega la alimentación para bajar la adiposidad de esa zona, algo indispensable para que se vuelva visible el músculo trabajado.

La actividad física, especialmente la ejercitación de abdominales, sirve para fortalecer el músculo. La parte aeróbica y todo ejercicio físico que tiende a bajar la grasa, disminuye la adiposidad abdominal, tal como reseña La Nación.

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El rol que juega la alimentación para bajar la adiposidad de esa zona, algo indispensable para que se vuelva visible el músculo trabajado. Foto: piotr_malczyk

“La panza chata existe cuando suceden dos cosas: no hay grasa abdominal y el músculo está fortalecido. Si se hacen abdominales, pero hay grasita en esa parte, los músculos no se van a ver”, relata la licenciada en nutrición Pamela Salvatori.

La práctica de actividad física es, entonces, fundamental para obtener una panza chata y marcada. Sin actividad física no se consigue la pérdida de grasa ni la mejora en la masa muscular.

Dieta balanceada para eliminar grasa y definir fibras musculares

  • Del grupo de las frutas y verduras, lo ideal son cinco porciones al día. Legumbres, cereales, pan, papas y pastas agregan carbohidratos a la alimentación. El choclo, la papa y la batata están en este grupo por la composición química que tienen.
  • Leche, yogurt y queso, preferentemente descremados, aportan proteínas de buena calidad y calcio.
  • Carnes y huevos se recomienda una porción al mediodía y otra a la noche o, por lo menos, una vez por día.
  • Aceites, frutas secas y semillas aportan ácidos grasos de buena calidad, pero son bastante calóricos.

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  • Entonces, se usa aceite en ensaladas, sobre todo crudo y semillas en muy poca cantidad, porque son de muy buena calidad, pero muy calóricas. Los dulces y grasas no deberían recomendarse en la alimentación diaria.
  • Un almuerzo o cena en este caso debe estar integrado por verduras, que ocuparían la mitad del plato. Pueden ser crudas, cocidas, hervidas, al horno, en budines, en soufflé.
  • Un cuarto de plato corresponde a una proteína, como carne, pollo o pescado. Y el otro cuarto, a carbohidratos que se manejan según la actividad física que realice la persona.
La práctica de actividad física es, entonces, fundamental para obtener una panza chata y marcada. Foto: Finn Hafemann

Esta es una guía relajada para que el entrenamiento se convierta en hábito y lograr resultados satisfactorios

Si alguien hace actividad física durante la tarde, el carbohidrato se incorpora al mediodía, que sería la comida previa al ejercicio. Y si alguien entrena a la mañana, éste se suma en la cena de la noche anterior.

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