La cantidad diaria de azúcar libre recomendada según las Dietary Guidelines for Americans (2015-2020) y la World Health Organization es de menos del 10 % de las calorías diarias consumidas. Esto quiere decir que, en una dieta estándar de 2.000 calorías, el azúcar debe representar menos de 200 calorías, que equivalen a doce cucharaditas de azúcar, y cada cucharadita contiene aproximadamente cinco gramos de azúcar.

Para el futuro se está sugiriendo reducir a menos del 5 % de las calorías diarias consumidas, que equivalen a seis cucharaditas de azúcar.

“Para calcular la cantidad de azúcar de un producto debemos fijarnos en la tabla o etiqueta nutricional”, comenta la nutricionista Stephanie Esparza: en la sección donde menciona “Azúcares”, que por lo general está expresado en gramos.

Posteriormente, revisar el tamaño de la porción y porciones por envase. Por ejemplo: si el producto tiene dos porciones por envase, debo sumar el valor en gramos de azúcares dos veces, para saber cuánto estamos consumiendo en realidad.

“Encontrar personas que dicen no consumir azúcar porque no lo añaden a sus cafés, desayunos o postres, y, sin embargo, endulzan con azúcar moreno, siropes, panelas e incluso miel, que al final tienen el mismo efecto; es decir, incrementan rápidamente el azúcar (glucosa) en sangre”, indica la dietista Marisa Burgos. Para ella, lo primero que conviene hacer es acostumbrar al paladar al verdadero sabor de los alimentos.

“Se puede sustituir por otros condimentos que proporcionan un sabor algo dulce para dar gusto, como canela, coco, fruta natural, frutas secas, cacao puro”, aconseja la nutricionista Narelia Hoyos.

Este tipo de alimentos dulces puede ser alto en calorías y no ofrecer ninguno de los beneficios saludables de las frutas y otros alimentos endulzados naturalmente.