Por MSc. Martha Belén Ortiz Celi*

En la actualidad existe un incremento en la prevalencia de la enfermedad metabólica hepática grasa (EMHG) y esto debido a la incorrecta alimentación considerado uno de los factores más importantes del desarrollo y progresión del hígado graso no alcohólico; este consiste en una acumulación excesiva de grasa en las células del hígado sin un consumo excesivo de alcohol (ya que también existe la aparición de hígado graso por alcohol), siendo este último uno de los trastornos hepáticos comúnmente encontrados a nivel mundial.

En la población se observa en su mayoría la práctica de la dieta occidental caracterizada por una alta densidad energética, rica en productos procesados que aportan grasas trans, grasas saturadas y colesterol (se encuentran en la piel o pellejo del pollo, la mantequilla, la manteca de cerdo, las grasas vegetales, embutidos y la leche entera), así como la presencia de bebidas azucaradas, incrementando la adiposidad visceral y estimulando la acumulación hepática de grasas y la consiguiente progresión de la esteatohepatitis no alcohólica.

En general, podemos observar que el aporte de energía de la dieta es el factor más importante que influye en la cantidad de grasa que se deposite en el hígado, independientemente de si esta energía proviene de una elevada ingesta de grasas o de carbohidratos. Teniendo en cuenta que los pacientes con EMHG son en su mayoría obesos, es necesario una restricción calórica de al menos 500 kcal día, para alcanzar una pérdida de peso progresiva. Se recuerda que el promover el adelgazamiento por medio de la dieta y el ejercicio debe ser gradual, con un ritmo de pérdida aproximado de 1 a 1,5 kg por semana, ya que una pérdida mayor más bien ocasionaría un mayor daño hepático por lo que no deben dejar de comer o medicarles una dieta de muy baja en calorías.

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Por ese motivo, el tratamiento nutricio es importante desde que se diagnostica la enfermedad para mejorar el pronóstico, cuyo objetivo principal es lograr una pérdida de peso del 7-10 %. De lo contrario progresar hasta cirrosis o carcinoma hepatocelular. Estos pacientes deben llevar una evaluación conjunta con las especialidades como gastroenterología y hepatólogo, así como con el nutricionista para prevenir sus complicaciones.

La mayoría de los individuos se encuentran asintomáticos o tienen síntomas inespecíficos, se pueden incluir:

  • Hepatomegalia
  • Fatiga
  • Dolor o molestia en el hipocondrio derecho

La probabilidad de desarrollarlo es mayor si la persona tiene:

  • Sobrepeso u obesidad
  • Resistencia a la insulina
  • Hipertrigliceridemia
  • Hipercolesterolemia: colesterol total elevado, colesterol LDL elevado o colesterol HDL bajo
  • Diabetes mellitus tipo 2

La dieta, el ejercicio y la pérdida de peso constituyen la base terapéutica. Es necesario individualizar la dieta en función del paciente, considerando sus hábitos y costumbres. Se debe en primera instancia restringir carbohidratos con alto índice glucémico, en especial el de fructosa y sacarosa a través de bebidas azucaradas (jugos) y estimulando el consumo de dos o tres raciones a la semana de pescado, nueces (30-40 g/día, 3 o 4 a la semana), si toma café en concreto preferirlo de pasar y sin azúcar, optar por lácteos fermentados en nuestra dieta como el kéfir, así como fruta fresca, rica en antioxidantes naturales.

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A continuación bases nutricionales para personas con hígado graso no alcohólico:

  • Alimentos con un índice glucémico bajo, como la mayoría de las frutas, verduras y granos enteros. Estos alimentos afectan menos la glucosa en la sangre que los alimentos de alto índice glucémico, como el pan blanco, el arroz blanco y las papas fritas o puré.
  • Evitar los refrescos/jugos o gaseosas ya que son altos en azúcares debido a que aportan muy pocos nutrientes de calidad.
  • Programar la alimentación del hogar, con anticipación de manera organizada haciendo una lista de los alimentos prioritarios para que siempre haya disponibilidad de acceder a alimentos nutritivos y preparar platos balanceados para todos en el hogar.
  • La práctica de ejercicio de intensidad mediana, como caminar 30-45 min al día a un ritmo continuado, o realizar ejercicio durante al menos 150 minutos por semana, independientemente de la intensidad del mismo.

Para apoyar y fomentar patrones de alimentación saludable es necesario también contar con el apoyo tanto del área pública como privada en frenar el rápido aumento de las ventas de productos ultraprocesados en todo el país, mediante regulaciones legales y el desarrollo de oportunidades en el mercado a fin de proteger y fortalecer los sistemas locales y nacionales de alimentos saludables y por ende los patrones de alimentación saludable.

Los productos ultraprocesados tienen un alto contenido calórico y bajo valor nutricional. Son característicamente grasosos, salados o azucarados, y bajos en fibra alimentaria, proteínas, diversos micronutrientes y otros compuestos bioactivos. A menudo tienen un alto contenido de grasas saturadas o grasas trans y una carga glucémica alta.

En conclusión, nuestras células hepáticas requieren una nutrición adecuada para su funcionamiento normal. Los impactos negativos en la salud, originados por una inadecuada alimentación, son cada día mayores. La obesidad, principal consecuencia de esta alteración nutricional, es una de las principales causas de mortalidad en la mayoría de los países para las enfermedades asociadas: como enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus de tipo 2, hígado graso no alcohólico e inclusive cáncer.

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Receta

Seco de cerdo ecuatoriano versión saludable

Alimentarnos de manera nutritiva incluye modificar nuestras costumbres sin perder su esencia para seguir disfrutando del placer de comer saludablemente delicioso. Con esta receta se reduce la ingesta de grasas saturadas y carbohidratos de alto índice glucémico, lo que no sucede en la versión tradicional.

Ingredientes:

  • 1 filete de pulpa de cerdo, tipo solomillo aprox 150 g
  • 1 naranjilla
  • ¼ de cebolla colorada
  • ½ tomate
  • ½ pimiento verde pequeño
  • 2 pepas de ajo
  • 1 cdta. de mostaza tipo dijon
  • ½ tz de arroz integral cocido
  • ½ aguacate
  • 1 cdta. de aceite de oliva extravirgen
  • Sal

Procedimiento:

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1. Trocear el filete de cerdo con sal y mostaza dijon.

2. Hacer un refrito con 1 cdta. de aceite de oliva extravirgen + cebolla, tomate y pimiento.

3. Licuar la naranjilla con ½ tz. de agua, cernir y reservar.

4. Añadir la pulpa de cerdo en el refrito y a la par el zumo de naranjilla + pizca de paprika + sal.

5. Cocer previamente el arroz integral con el doble de agua que el normal, para que quede suave se sugiere dejarlo remojar de un día a otro.

6. Servir el arroz una vez cocido junto al seco y acompañarlo con 1 rebanada de maduro asado y aguacate.

*MSc. Martha Belén Ortiz Celi

Nutricionista Clínica /Chef en Gastronomía Nutricional

Miembro de la Asociación de Nutricionistas del Guayas

www.mbonutricion.com

@mbonutricion

Telf 098-460-6790