El individualismo, la soledad y la inequidad han sido los enemigos de la salud mental en dos años de pandemia. Esta es una de las conclusiones del Segundo informe anual del estado mental del mundo (2021), realizado por Sapiens Labs, organización que se encarga de monitorear y entender la interacción entre las experiencias de la vida, la fisiología del cerebro y la salud cognitiva y mental de gente de todo el mundo.

Si usted no alcanzó a participar, aún podría contribuir a una de sus próximas ediciones a través del test Cociente de Salud Mental, elaborado a partir de la revisión de más de cien herramientas de evaluación. Es una batería de preguntas que se contesta en quince minutos y ofrece una apreciación de su estado actual, que podría sugerir que usted está ‘sufriendo’, ‘batallando’, ‘soportando’, ‘manejando’, ‘logrando’ o ‘prosperando’.

El cuestionario lo llevará a través de seis áreas o dimensiones de la salud mental: cognición (capacidad de procesar información), adaptabilidad y resiliencia, yo social, humor y actitud, impulso y motivación y conexión cuerpo-mente. ¿Por qué tantos aspectos? Como se mencionó, el test se nutre de numeroso material de medición y trata de ser integral. Usted podrá ser fuerte en ciertas áreas y necesitar trabajo en otras.

El bienestar mental se forma a partir de varias dimensiones de la vida; la capacidad de procesar información es solo una de ellas. Foto: Shutterstock

El informe reunió datos que sugieren que más riqueza material no significa mayor bienestar mental. Por ejemplo, 8 de los 20 países con los niveles de Cociente de Salud Mental más altos están entre los países hispanohablantes y francoparlantes de América Latina y de Europa.

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La doctora Tara Thiagarajan, neurocientífica y fundadora de Sapien Labs, explicó a este Diario que, mientras la interconexión digital es mayor, la fuerza de las relaciones personales está disminuyendo. “La pandemia nos ha demostrado el profundo impacto del aislamiento social sobre nuestro bienestar general”, dice. Entre 2019 y 2022, el bienestar mental disminuyó en correlación con la rigurosidad del confinamiento, “particularmente para las personas más jóvenes”. El progresivo aislamiento social nos hace cada vez más infelices.

Pero la pandemia tiene poco más de dos años, y el declive de la salud mental lleva más tiempo. El aumento del uso de los teléfonos inteligentes en la última década vio decaer el bienestar de las generaciones menores. “Antes de esto, los estudios demostraban que entre los adultos de 18 a 24 años se daba un mayor bienestar mental”.

Thiagarajan comparte algunas de las probables razones, que podrían resumirse así: estamos viviendo una disminución del estado de ánimo y la perspectiva, y un colapso del yo social, esto es, “la manera en que nos vemos a nosotros mismos y la capacidad de formar y mantener relaciones sólidas con los demás”.

  1. Pasamos de siete a diez horas en línea. Esto deja poco tiempo para el compromiso social en persona. Antes de internet, alguien con 18 años cumplidos pasaba más del triple del tiempo que ahora interactuando con amigos y familiares. “Interactuar en persona nos enseña a leer expresiones faciales, lenguaje corporal, contacto físico, calibrar nuestras respuestas emocionales de forma adecuada a la situación, resolver conflictos”, así como todo lo que es crucial para el desarrollo socioemocional; y sin eso, nuestro bienestar mental se ve comprometido, indica la investigadora.
  2. La internet cambia y distorsiona las expectativas, al exponer a las personas a un mundo más grande, cuidadosamente filtrado, que no refleja la realidad ni en belleza ni en logros personales. La brecha entre las expectativas y la realidad impacta en nuestras emociones.
  3. La posibilidad del anonimato en internet da lugar a un comportamiento menos civilizado y amable. “Se dicen cosas que nunca se dirían en persona”.
  4. Las malas noticias parecen propagarse más rápido y crean más percepciones negativas del mundo.

Un cerebro más educado y próspero ¿es más feliz?

Una de las revelaciones de este informe es que los países de la angloesfera (Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Irlanda, Nueva Zelanda y Australia) han dado los índices más bajos en el Cociente de Salud Mental. Tenían en el informe de 2019 una calificación de 90/200. En 2020, después del coronavirus, fue de 66. Y en 2021 cayó a 60. Ambas puntuaciones los mantienen en el rango de quienes están ‘manejando’ su carga de salud mental. (El test está en alemán, francés, inglés, árabe y español).

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Los países de habla hispana y francesa en Europa y América Latina están entre los mejores puntajes del Cociente de Salud Mental, pero aún así, están a más de la mitad del camino a un bienestar total. Foto: Shutterstock

La razón principal, dice Thiagarajan, es que, aunque la educación se asocia con un mayor bienestar, no es el único factor de impulso. “Las personas de un país pueden estar peor en comparación con aquellas con el mismo nivel educativo, o incluso inferior, en otro país”. Y añade que los países más desarrollados “tienden a ser más individualistas y orientados a las responsabilidades”, y funcionan de manera más aislada a nivel social. Estos factores están muy negativamente correlacionados con el bienestar mental.

¿Qué tienen a su favor los países europeos de habla francesa e hispana (80/200) y los latinoamericanos (75/200)? El factor cultural, dice Thiagarajan. Las principales fortalezas de América Latina pueden ser culturales: un alto compromiso dentro del grupo familiar y el compromiso social. Aun así, la calificación es mejor, pero no decididamente alta. ¿Qué hay que cambiar para avanzar hacia ‘logrando’ o ‘prosperando’ en salud mental? Dos cosas fundamentales, dice la experta:

  1. Abandonar el paradigma cultural del individualismo centrado en la productividad, que desconoce la necesidad social del ser humano. “Necesitamos promover paradigmas culturales que equilibren el enfoque entre la productividad y la construcción de familias, amistades y comunidades fuertes, esencialmente un tejido social fuerte”. Pasar más tiempo juntos en persona, especialmente durante la infancia.
  2. Mejor regulación y educación en torno al internet, para que los niños crezcan usando un internet más amable para sus mentes. “Esto podría pasar por regular la capacidad de aparecer de manera anónima en internet, así como enseñar a los niños cómo comportarse adecuadamente cuando navegan, de la misma manera en que les enseñamos cómo han de comportarse en persona”.

¿Decidido a tomar el test de salud mental?

Puede hacerlo de manera gratuita en línea, en el sitio de Sapien Labs. No es una prueba de conocimientos; la mayoría de las preguntas están orientadas a que usted reflexione sobre cómo se ve a sí mismo y cómo se siente y reacciona ante diferentes situaciones. Sus respuestas servirán para que le den recomendaciones personalizadas junto con su perfil mental.

¿Le parece muy subjetivo? Sí, dice Thiagarajan. Nuestras emociones se basan en cómo evaluamos cada situación dependiendo de nuestras expectativas, lo que creemos que debería ser. “Una persona puede ser muy feliz en la misma situación que otra puede encontrar muy angustiosa; el mismo trabajo puede parecer un logro feliz para una persona con educación inferior, mientras que alguien con educación superior lo vería como un fracaso”.

Por lo tanto, considera, el bienestar mental debe evaluarse en el contexto de la percepción subjetiva de una persona sobre sus propias circunstancias. Lo que usted siente es importante. “En el caso del MHQ (Cociente de Salud Mental), la gente está evaluando cómo varios atributos mentales afectan su capacidad para funcionar dentro de su contexto de vida”. (O)