Un anuncio de televisión de los años 90 fue uno de los primeros indicios de que la abogada estadounidense Jamie L. -quien utiliza el seudónimo M. E. Thomas- podía padecer un trastorno de la personalidad.
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La necesidad de estimulación constante, la propensión al aburrimiento, las mentiras frecuentes, la facilidad para manipular, son algunos de los síntomas.


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Un anuncio de televisión de los años 90 fue uno de los primeros indicios de que la abogada estadounidense Jamie L. -quien utiliza el seudónimo M. E. Thomas- podía padecer un trastorno de la personalidad.