La estilista y empresaria francesa Jacqueline de Ribes, reconocida por su influencia en la moda y por ser musa de algunos de los grandes modistos del siglo XX, falleció en Suiza a los 96 años.

Conocida como “la última reina de París”, su figura se convirtió durante décadas en sinónimo de distinción, creatividad y estilo.

La ministra francesa de Cultura, Rachida Dati, confirmó la noticia este jueves, 1 de enero, a través de un comunicado en el que rindió homenaje a quien definió como un “icono de la elegancia francesa”. En el mensaje destacó que Jacqueline de Ribes “había encarnado un arte de vivir hecho de gracia, de audacia y de libertad”.

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Nacida en 1929 en el seno de una familia aristocrática, De Ribes supo, según recordó Dati, transformar esa herencia en una propuesta de modernidad creativa. Con apenas 19 años se casó con el conde Edouard de Ribes y, desde 1959, integró la lista de las mujeres mejor vestidas del mundo.

Su estilo personal la convirtió en referente y modelo para modistos de primera línea, como Christian Dior, Yves Saint Laurent y Valentino, quien la llamaba “giraffina”. Esa relación con la alta costura la impulsó a dar un paso más: alentada por Yves Saint Laurent, en 1982 creó su propia marca, que dirigió hasta 1995, cuando se retiró por motivos de salud.

El reconocimiento a su legado trascendió las pasarelas. En 2015, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York le dedicó una exposición que destacó su contribución tanto al arte, a través de la importante colección reunida junto con su esposo, como a la elegancia que marcó una época. (I)