Ecuador suma un nuevo hallazgo a su riqueza natural. Investigadores internacionales describieron tres nuevas especies de plantas del género Blakea en los bosques andinos del país, incluyendo una especie con una singular estructura floral similar a diminutas “antenas” y un comportamiento de polinización nunca antes documentado para este grupo: la visita de murciélagos.

El estudio fue realizado por científicos de la Universidad de Viena, Universidad de Carolina del Norte en Wilmington, el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) y el Jardín Botánico de Misuri. La investigación, a cargo de Johan Urrea y otros especialistas, destaca tanto la extraordinaria biodiversidad ecuatoriana como la necesidad urgente de conservar sus ecosistemas.

Las nuevas especies —Blakea antennata, Blakea gorgona y Blakea rubiginosa— fueron identificadas tras varios años de expediciones botánicas desarrolladas entre 2023 y 2025 en la Cordillera Occidental de los Andes ecuatorianos. Estas plantas pertenecen a la familia Melastomataceae, un diverso grupo tropical del que Ecuador alberga más de 60 especies del género Blakea, cerca de la mitad endémicas.

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Uno de los descubrimientos más llamativos corresponde a Blakea antennata, bautizada así por una diminuta estructura floral en forma de “antena”, una característica única que podría estar relacionada con la interacción con polinizadores. La especie fue recolectada en bosques nubosos y montanos altos de la Cordillera Occidental, entre los 2.400 y 3.100 metros de altitud, con registros en las provincias de Pichincha y Cotopaxi.

Sin embargo, el rasgo más sorprendente de esta planta no es solo su apariencia. Los investigadores documentaron por primera vez murciélagos alimentándose de sus flores, además de colibríes, convirtiéndose en el primer registro confirmado de polinización por murciélagos dentro de este grupo de plantas. El hallazgo apunta a un fenómeno de “polinización bimodal”, mediante el cual una misma especie atrae polinizadores tanto diurnos como nocturnos.

Otra de las especies descritas, Blakea gorgona, llamó la atención por sus grandes hojas y por el inusual olor a moho de sus flores, un rasgo poco común en plantas. Según los investigadores, este aroma podría servir para atraer ciertos insectos, aunque su función ecológica aún requiere más estudios. La especie solo ha sido registrada en un bosque nuboso montano bajo de la Reserva de la Biosfera Andina del Chocó de Pichincha, entre los 900 y 1.700 metros de altitud.

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Por su parte, Blakea rubiginosa presenta adaptaciones florales vinculadas a la polinización por abejas. Entre ellas destaca un mecanismo de liberación de polen mediante vibración, conocido como “polinización por zumbido”. Esta especie ha sido encontrada en tres localidades de Pichincha, incluidas zonas de Quito y el cantón San Miguel de los Bancos, incluso en ambientes alterados y pastizales abiertos.

Pese a su reciente descubrimiento, las tres especies ya enfrentan amenazas importantes. Los investigadores recomendaron clasificarlas como En Peligro debido a la pérdida y fragmentación de hábitat causada principalmente por actividades agrícolas y ganaderas, una situación que pone en riesgo plantas únicas aún poco conocidas por la ciencia. (I)