El Gobierno de Colombia anunció la puesta en marcha de un plan para controlar la creciente población de hipopótamos introducidos hace décadas por el narcotraficante Pablo Escobar, tras el fracaso de los intentos de traslado a otros países y la evidencia de problemas genéticos en los animales.

La ministra de Ambiente, Irene Vélez, informó que al menos siete países fueron contactados en los últimos meses para recibir ejemplares, sin obtener respuestas favorables. Entre las razones, explicó, figura la presencia de una “mutación genética importante” asociada a la endogamia, lo que ha generado malformaciones visibles y reduce las posibilidades de reintroducción en otros ecosistemas.

Actualmente, se estima que cerca de 200 hipopótamos habitan en distintas zonas del país, principalmente en la cuenca del río Magdalena, donde se han consolidado como una especie invasora que altera los ecosistemas locales y representa un riesgo para comunidades rurales.

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Ante este escenario, el Ejecutivo implementará un plan de choque que contempla la eutanasia de al menos 80 ejemplares a partir del segundo semestre de 2026. La medida busca frenar el crecimiento descontrolado de la especie, que podría alcanzar los 500 individuos hacia 2030 si no se adoptan acciones inmediatas.

La decisión de recurrir a la eutanasia se produjo tras el fracaso de otros métodos de control, como el traslado de los animales a países como México, Filipinas, Perú, India y Sudáfrica. Estos procesos no se concretaron debido a que sus gobiernos no emitieron los permisos requeridos por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, indispensables para completar la reubicación.

El operativo se concentrará en zonas como la Hacienda Nápoles —antigua propiedad de Escobar donde se originó la población— y la Isla del Silencio, uno de los principales focos de estos animales. El procedimiento incluirá captura, sedación y aplicación de métodos físicos y químicos avalados por expertos.

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Las autoridades señalan que tanto la eutanasia como la esterilización implican altos costos y riesgos. Sacrificar un ejemplar puede costar unos 14.000 dólares, mientras que la esterilización ronda los 10.000 dólares y conlleva peligros tanto para veterinarios como para los animales, debido a posibles reacciones a la anestesia.

Los hipopótamos, considerados el tercer mamífero terrestre más grande del mundo, pueden pesar hasta 3.500 kilogramos y son altamente territoriales y agresivos. Su presencia ha generado preocupación entre pescadores y campesinos de la región, debido al riesgo de ataques y al impacto ambiental.

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El problema se remonta a la década de 1980, cuando Escobar introdujo cuatro ejemplares africanos en su zoológico privado. Tras su muerte, los animales quedaron sin control y comenzaron a reproducirse en libertad.

Aunque el Gobierno defiende la eutanasia como una medida necesaria respaldada por criterios científicos, el plan ha generado críticas de sectores animalistas. La senadora Andrea Padilla rechazó la iniciativa y abogó por alternativas como la esterilización y el confinamiento, pese a sus mayores costos.

Las autoridades insisten en que la falta de acción en años anteriores ha provocado un rezago en el control poblacional, lo que hace urgente adoptar medidas más drásticas para proteger los ecosistemas y a las comunidades humanas. (I)