El intento de Colombia por reubicar a los hipopótamos descendientes de los ejemplares que pertenecieron a Pablo Escobar enfrenta un obstáculo: ningún país africano quiere recibirlos.
Las autoridades han confirmado que una reintroducción en su hábitat original no es viable debido a riesgos sanitarios, incertidumbre genética y el impacto ambiental que podrían generar.
Estos animales, considerados una especie invasora en Colombia, descienden de cuatro ejemplares traídos en la década de 1980 para la hacienda Nápoles.
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Décadas después, el aumento de su población ya representa un problema ecológico en la región del Magdalena Medio. Se estima que en el país hay cerca de 200 hipopótamos en libertad. Sin medidas de control, la población podría aumentar hasta 500 en 2030 e incluso superar los 800 o más en las próximas décadas, según proyecciones científicas.
Por qué rechazan a los hipopótamos
Uno de los principales motivos del rechazo es que los hipopótamos han desarrollado características distintas a las de su especie original. Según autoridades ambientales, presentan mutaciones asociadas a la endogamia, producto de una población pequeña que se reprodujo sin control durante años.
Además, los animales han estado expuestos a patógenos propios del continente americano, lo que genera temor en países africanos ante la posibilidad de introducir enfermedades en sus ecosistemas.
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A esto se suma la falta de claridad sobre su linaje, lo que complica cualquier intento de reintegrarlos en poblaciones silvestres del continente africano.
Ante la falta de soluciones externas, el Gobierno colombiano evalúa medidas como la esterilización y el sacrificio de ejemplares. Sin embargo, ambas opciones son costosas y complejas. La eutanasia de un solo hipopótamo puede costar miles de dólares y las intervenciones quirúrgicas también implican riesgos.
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Desde la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare se han iniciado contactos para reubicar a algunos ejemplares en otros países, pero el proceso avanza lentamente. (I)

