El 17 de febrero de 2026 el cielo ofrecerá un fenómeno poco frecuente: un eclipse solar anular, conocido popularmente como anillo de fuego. Durante unos minutos, la Luna se alineará frente al Sol sin cubrirlo por completo, dejando visible un aro luminoso alrededor de su silueta oscura.

Según la NASA, este tipo de eclipse ocurre cuando la Luna se encuentra cerca del apogeo, el punto más lejano de la Tierra en su órbita. En esa posición su diámetro aparente es ligeramente menor que el del Sol, alrededor de un 1,1 por ciento menos. Esa diferencia impide que se produzca un eclipse total.

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En lugar de que la umbra, la parte más oscura de la sombra lunar, toque la superficie terrestre, lo que llega es la antumbra. Ese detalle técnico es el que permite observar la anularidad, es decir, el característico anillo brillante que da nombre al fenómeno. La duración máxima del anillo de fuego será de 2 minutos y 20,9 segundos.

Dónde será visible

La anularidad completa solo podrá observarse desde la Antártida. La trayectoria central del eclipse no cruzará continentes habitados, por lo que en la mayoría de zonas pobladas el evento se apreciará como un eclipse parcial.

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La agencia espacial estadounidense señala que el eclipse parcial será visible en el resto de la Antártida, así como en áreas limitadas del sur de África y el extremo sur de Sudamérica. En algunos puntos coincidirá con el amanecer, como en Sudáfrica, y en otros con el atardecer, como en el sur de la Patagonia. En estas regiones el oscurecimiento no superará aproximadamente el 40 por ciento.

Un fenómeno breve y singular

Debido a que la franja de anularidad atraviesa una región remota y poco poblada, y a que en la mayoría de las áreas habitadas el Sol estará muy bajo en el horizonte, la NASA no ha anunciado hasta ahora campañas científicas específicas ni transmisiones en directo para este evento.

Aun así, el eclipse del 17 de febrero será una cita destacada para los aficionados a la astronomía. Aunque la mayoría del planeta solo perciba un oscurecimiento parcial, el llamado anillo de fuego recordará, por unos instantes, la precisión con la que se alinean la Tierra, la Luna y el Sol en el espacio. (I)