Wally Funk es una mujer que a sus 82 años de vida ha cumplido todos los requisitos físicos, mentales y técnicos para ir al espacio exterior, pero nunca que se le había brindado la oportunidad realmente. Pero ahora se está volviendo mundialmente famosa por haber sido escogida por Jeff Bezos, presidente de Amazon, como la cuarta tripulante del vuelo inaugural de la nave New Shepard, de su compañía Blue Origin, que despegaría este 20 de julio con la meta de comenzar una nueva era de turismo espacial.

En una publicación en sus redes sociales, Bezos escribe: “Nadie ha esperado más que ella”. Y en un video le plantea este escenario a Funk: “Estás en gravedad cero durante 4 minutos, desciendes, aterrizas suavemente en la superficie del desierto, abres la compuerta y sales fuera, ¿qué es lo primero que dices?”. Y la flamante nueva astronauta exclama: “¡Cariño, es lo mejor que me ha pasado en la vida!”, y le regala un abrazo lleno de alegría.

Funk ha dedicado toda su vida a sumar méritos para ganarse ese boleto. En 1961, cuando Estados Unidos competía con la entonces Unión Soviética para ser el primer país en poner a un hombre (o mujer) en la Luna, la NASA auspició un proyecto llamado Mercury 13, al cual pudo acceder la entonces joven aviadora Mary Wallace Funk, mejor conocida como Wally, quien ya para entonces sumaba una buena cantidad de horas de vuelo como piloto civil.

Se inscribieron 25 mujeres inicialmente, pero se graduaron solo 13 que consiguieron superar las pruebas que se les impusieron durante todo el proceso, incluso con mejores calificaciones que sus compañeros varones, pero por razones machistas el Gobierno de Estados Unidos decidió cancelar el programa y dejarlas en Tierra, según Netflix narra en el documental Mercury 13.

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Entre ellas se destacaba la audaz Wally Funk, considerada una de las mujeres pioneras de la aviación en Estados Unidos, quien ahora tiene una segunda oportunidad como acompañante del magnate Jeff Bezos, su hermano Mark y un acompañante aún anónimo que pagó 28 millones de dólares en una subasta por ese singular privilegio (abajo, post con la convocatoria).

Wally reúne los siguientes méritos para embarcarse en esa experiencia.

1. Recibió su licencia de piloto profesional a los 20 años de edad.

2. Actualmente suma 19.600 horas de vuelo.

3. Ha sido la primera instructora de vuelo en una base militar de Estados Unidos.

4. Ha sido instructora de vuelo de más de 3.000 personas.

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5. Tiene licencia como piloto de aviones comerciales, aviones privados, planeadores y otras modalidades.

6. En 1965 fue seleccionada como una de las Mujeres Jóvenes Destacadas en Estados Unidos, “en reconocimiento a su destacada capacidad, logros y servicio a su comunidad, país y profesión”.

7. En 1971, Funk obtuvo la calificación de inspectora de vuelo de la Administración Federal de Aviación (FAA), convirtiéndose en la primera mujer en completar el curso de la Academia de Inspectores de Operaciones de Aviación General de la FAA, que incluye procedimientos de Certificación de Pilotos y Pruebas de Vuelo, manejo de accidentes e infracciones.

8. En 1974, Funk fue contratada por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) como su primera investigadora de seguridad aérea. Se retiró en 1985, habiendo investigado 450 accidentes.

9. Ha participado en un sinnúmero de carreras aéreas.

10. En 2012 filmó la historia de su vida para el Museo espacial itinerante.

11. En 2017, el nombre de Wally Funk se inscribió en el Muro de Honor del Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian “en reconocimiento a su contribución a nuestra herencia de aviación y exploración”.

12. Funk aparece en el listado oficial “Quién es quién en la aviación”.

A todo esto, gracias a Jeff Bezos, Wally se convertiría en la persona más anciana en salir del planeta, desplazando al exastronauta John Glenn (1921-2016), quien con 77 años obtuvo ese honor en 1998. Curiosamente, Funk había superado a Glenn en algunas pruebas durante el entrenamiento en los años 60.

Actualmente reside en Roanoke, Texas, y se dedica a restaurar automóviles antiguos. Pero cada sábado sigue volando como instructora privada o por pasatiempo. (I)