José Alberto Gutiérrez, también conocido como el Señor de los Libros, es el rostro más popular del barrio La Nueva Gloria, ubicado en el suroriente de Bogotá. Y también de gran parte de todo Colombia y de sectores relacionados con la educación en países del extranjero, ya que diversidad de periodistas nacionales y de otras procedencias lo han entrevistado desde hace décadas debido a la singular actividad que de forma voluntaria inició hace 35 años como trabajador dedicado a la recolección de basura.

Eran tiempos en que comenzaba a laborar como conductor de un camión en la antigua empresa de Limpieza Metropolitana de Bogotá (Lime). Pero los intereses de su vida comenzaron a cambiar cuando, mientras cumplía su ruta nocturna por el occidente de la ciudad, se percató de la cantidad de libros que a diario despertaban amontonados en las calles como parte de la basura para que fueran recogidos como simples desperdicios.

Como buen conocedor del valor de los textos como detonadores de la educación infantil, lo cual aprendió de su madre, quien solía leerle en voz alta cuando era niño, José Alberto comenzó a recolectarlos para armar en su casa una rústica biblioteca para servicio gratuito de la comunidad. El primer “rescatado” fue un ejemplar de Ana Karenina de León Tolstói, que encontró en una caja con docenas de textos. Con el pasar de los meses se fue “llenando” de ejemplares de El principito, El mundo de Sofía, La Ilíada y obras de Gabriel García Márquez, indica la agencia Efe.

Tal iniciativa fue muy bien recibida por sus vecinos, quienes empezaron a visitar su residencia buscando textos para que sus hijos pudieran hacer las tareas. “Había una falencia en el barrio y comenzamos a atenderlos”, apuntó a Efe. Desde entonces han ayudado a las investigaciones de miles de niños residentes de los sectores urbanos del sur de la capital colombiana, ya que hasta unos 70 niños y jóvenes han asistido a diario a su vivienda con ese propósito.

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Distribución nacional

La obra de la biblioteca (que llamó La Fuerza de las Palabras) se amplió en el 2016, año en que decidieron que los niños de todo el país podrían tener la misma necesidad, así que se propusieron abrir centros de lectura en todos los rincones de Colombia.

Gracias a ese propósito, desde entonces han beneficiado a unos 450 lugares de Colombia, adonde José ha enviado o llevado personalmente cartones repletos de libros para armar bibliotecas en barrios, escuelas, colegios, fundaciones, centros comunitarios y demás espacios donde se reúnen niños con propósitos educativos. Eso ha permitido que, en las últimas dos décadas, unos 22.000 colombianos de diferentes zonas, principalmente rurales, tengan una formación y entretenimientos diferentes.

Tal labor, que nunca ha recibido ningún apoyo del Gobierno de Colombia, ha provocado que la universidad The New School de Nueva York (Estados Unidos) vaya a otorgarle un doctorado honoris causa a él y a su esposa, Luz Mary Gutiérrez, de 56 años, quien ha sido su gran apoyo en esta labor. E incluso ella, aprovechando sus habilidades como costurera, se ha dedicado voluntariamente a reparar el encuadernado de los volúmenes que han llegado más deteriorados a su vivienda.

“Estamos juntos hace 35 años –explica José Alberto–. Ella estaba conmigo en los viajes y me acompañaba manejando y vigilándome el sueño (cuando se desplazan para entregar los libros). Ella ha sido mi copiloto en todo este viaje”, menciona José Alberto a diario El Tiempo, de Bogotá.

La ceremonia del honoris causa iba a realizarse el 15 de mayo de 2020, pero por motivos de la pandemia del COVID-19 tuvo que ser cancelada. “(Desde la universidad) Nos habían enviado el dinero para todo el trámite, pero finalmente no pudimos viajar. Hace poco nos contactaron de nuevo para decirnos que lo van a hacer virtual”, indica el Señor de los Libros a la misma fuente, pero aún desconocen la fecha.

José y Luz Mary recibirán así el primer galardón como premio a su constancia en esta importante labor que, incluso, ha mantenido a pesar de la crisis sanitaria por la pandemia y de que ya no labora de manera formal desde enero del 2020.

“Ya no los recojo de la basura porque ya se acabó mi contrato con Aguas de Bogotá –explica–. Pero volvimos porque nos siguen llamando, ya no salgo, pero la gente nos llama y nos hace donaciones”, mencionó a El Tiempo. Además recibe las llamadas de personas o instituciones que le solicitan libros para cumplir el sueño de tener una biblioteca.

“Mi sueño es tener un banco de libros y un centro cultural”, señala este hombre que actualmente está desempleado, situación que lo ha mantenido volcado a la labor social, aunque con las restricciones impuestas por la pandemia. “La idea es que con este lugar podamos tener un ingreso y el apoyo de mucha gente para dignificar y resaltar el trabajo de la gente mayor, porque uno por la edad ya no puede postularse a un trabajo”. (I)

Contacto: 313-286- 73-52 (Bogotá), fundador@lafuerzadelaspalabras.com.