El Palacio de Carondelet es un ecosistema complejo que tiene como figura máxima al presidente de la República, quien suele ser captado de mil maneras por la cámara de Bolívar Parra, su fotógrafo oficial, por ejemplo, mientras recibe a personalidades nacionales o extranjeras (lo cual puede ocurrir con alguno de sus nietos en el regazo)...

cuando cariñosamente abraza o agarra la mano de su esposa (lo hace a menudo)

disfruta una comida rápida junto con sus colaboradores...

El presidente Guillermo Lasso también gusta de servirse comidas sencillas junto con su equipo y colaboradores cercanos, como el actual ministro de Gobierno, César Monge. Foto: Bolivar Parra

o cuando arregla personalmente cada detalle que reposa sobre su escritorio o dentro de su oficina (Guillermo Lasso es devoto del orden).

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El primer mandatario gusta de ordenar personalmente los elementos en su oficina y sobre su escritorio. Foto: Bolivar Parra

Pero el Palacio es mucho más que el primer mandatario, “es un gran equipo de personas que, creo, han pasado invisibilizadas”, dice Bolívar, quien a través de su cámara también ha buscado transparentar la muy particular esencia de quienes laboran dentro de ese inmueble patrimonial, como el teniente coronel Carlos Vela mientras practica voluntariamente frente al piano para brindar al presidente un espontáneo concierto con temas de Richard Clayderman.

O la leal Sasha, can entrenada que con el sargento Alonso Briones y los cabos Cecilia Tenelanda y Edison Carrión suelen registrar cada centímetro para detectar explosivos y otras amenazas.

“Me encanta esta nueva imagen que podemos ver los ciudadanos del presidente, sus colaboradores, el palacio, etc. Gran trabajo... Es la forma más sencilla de sentir más cerca a un gobierno”, escribe la usuaria @lourdesreinoso al observar esos posts en la cuenta de Instagram de Bolívar (@bolopm). “Quiero felicitar al Sr. Fotógrafo, desde hace unos minutos soy su fan, he visto cada fotografía desde la campaña hasta aquí; es algo inexplicable, respiro paz… admirar esto es hermoso, es vida”, indica la usuaria @alhereajara.

Por casualidad

El fotógrafo oficial del presidente de la República llegó a esa profesión por accidente: “Me gradué de periodista (licenciado en periodismo internacional, con mención en francés, en la UEES). Me tocó hacer las pasantías en diario Expreso, donde el editor de ese momento, José Hernández, me dijo: vas al área de Fotografía. Le respondí que no sabía nada de cámaras, pero me señaló que no importaba”.

Resignado, el guayaquileño Bolívar Parra se presentó a ese departamento y le dieron una cámara por primera ocasión. “Recuerdo que era una Nikon D100. La agarro y me dicen: ‘No, así no se sostiene’. Se me derrumbaban todas mis intenciones de dedicarme a escribir en mis pasantías. Llegué a mi casa a llorar, sí, a llorar. Lloré un par de horas y luego me dije: yo voy a aprender”.

Aquello fue lo mejor que pudo haberle ocurrido, asegura hoy Bolívar, de 41 años de edad, ya que con esa temprana experiencia descubrió su verdadera vocación como comunicador social y, además, tuvo una gran escuela en Expreso. “Todos me enseñaron”. Su buen desempeño como fotoperiodista le permitió permanecer en ese medio de comunicación durante quince años, de los cuales fue editor de Fotografía por los últimos ocho.

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Y fueron precisamente sus excelentes imágenes las que, según considera, años después le abrieron las puertas del Palacio de Carondelet. Ocurrió durante el tiempo de campaña presidencial del 2017, ya que fue el encargado de ese periódico para fotografiar a todos los candidatos de entonces, decidiendo hacer imágenes que resultaran especialmente atractivas y fuera de lo común. Cuando fue el turno de Guillermo Lasso lo captó en una banca de la avenida 9 de Octubre, con zapatos sin medias y en una actitud relajada que hizo sentir muy cómodo al entonces candidato.

“Primero le expliqué lo que deseaba conseguir en esa fotografía. Quería que llegue a la gente, pero que no luzca populachero... Le encantó la foto... Creo que por esa foto me llamaron”, considera Bolívar durante esta entrevista celebrada en su vivienda en una urbanización privada de la vía a la costa, donde reside con su esposa, Vanessa Moreira, y sus dos hijas, Bianca Valentina (7 años) y Noelia (2).

Bolívar cree que aquella foto fue su pasaporte para ingresar al equipo de Lasso porque lo llamaron directamente, lo cual provocó que debiera tomar la decisión en conjunto con su cónyuge. En enero del 2019 ingresó a trabajar en la Fundación Ecuador Libre, dedicada al plano estratégico del candidato, que para entonces estaba enfocada en la campaña por las elecciones seccionales de ese año (alcaldes, concejales, prefectos…).

Casi inmediatamente comenzó a viajar por todo el país registrando gráficamente las actividades de Lasso, quien, aunque no era candidato, respaldaba a los aspirantes de Creo. “Guillermo Lasso es una gran persona. Es muy humano. Se preocupa mucho por la familia de él y también por las familias de sus colaboradores. Siempre me pregunta cómo están mis hijas”, menciona Bolívar, quien observa similar sensibilidad en la esposa del presidente, María de Lourdes Alcívar, y sus cinco hijos.

Su familia es el centro

En esos recorridos también lo ha observado como una persona sencilla que se sirve comida rápida con todo su personal o que, cuando está en la oficina, solicita combos de pollo frito (le gusta mucho) para su equipo de campaña.

“Es muy generoso… y con un gran sentido del humor… Al inicio yo pensé que quizás podría toparme con un personaje con excentricidades, pero no. Es una de esas cachetadas con guante blanco que te da la vida”. Agrega que también es muy exigente y aspira a la superación continua de sus colaboradores. “Me dice: me gustaron las fotos de ayer, pero quiero que hoy te superes”.

Bolívar también pondera la espiritualidad de Guillermo Lasso. “Él y su familia tienen a Dios por sobre todas las cosas. En eso nos parecemos muchísimo. A pesar de que somos de religiones distintas. Ellos son católicos y yo evangélico”. Todos esos detalles permitieron una fuerte conexión del fotógrafo con el presidente.

El desafío de Bolívar ha sido captar ese lado humano del primer mandatario, lo cual le ha permitido incluso romper el protocolo. “El presidente siempre debe caminar delante de todos, pero muchas veces he tenido que adelantarme para captar imágenes, lo cual sí es permitido”.

Precisamente el protocolo ha sido uno de los temas que le preocupaban cuando comenzó a laborar en Carondelet, “es la rigurosidad, la solemnidad”, pero asegura que ha sabido adaptarse y aprender. “También me preocupaba la seguridad, pero los encargados de la seguridad presidencial han sido buena onda también, superbuena gente. Fue otra cachetada con guante blanco”.

La única cachetada negativa, por así decirlo, ha sido la obligación permanente de llevar terno. “No me acostumbro”, indica este porteño que gusta de vestir de manera informal. “Me siento algo encorsetado”.

Bolívar Parra, fotógrafo del presidente Guillermo Lasso, también ubica a su familia en el centro de su vida: su esposa, Vanessa Moreira, y sus dos hijas, Bianca Valentina (7 años) y Noelia (2). Aquí en el primer cumpleaños de su hija menor. Foto: Bolívar Parra

#Historias de Carondelet

Vestido con traje impecable, Bolívar busca captar las imágenes que transparenten el contenido humano dentro de Carondelet. Las fotos oficiales van al Instagram de Presidencia, pero las demás se asoman en su cuenta personal, la cual suma 10.800 seguidores.

Para ello ha creado el hashtag #Historias de Carondelet. “Ahora estoy buscando a la persona que lleva más tiempo laborando allí… Siento que es importante contar esas historias”.

Lógicamente, también esos detalles particulares del primer mandatario. “Le cambia el rostro cuando está con su esposa. Es un ejemplo de matrimonio”.

Su familia es su refugio, insiste Bolívar, “y si tienes tu refugio en paz, puedes hacerle frente a cualquier situación”.

Bolívar considera un privilegio ser testigo de todo aquello que ocurre en el entorno íntimo del primer mandatario del Ecuador y registrarlo gráficamente en imágenes que incluso circulan en los medios de comunicación y hasta en las redes sociales. Sobre esto último, recuerda particularmente una fotografía que captó en el cierre de la campaña de la segunda vuelta presidencial, en abril pasado, cuando un gran grupo de pescadores se reunió con sus pequeños botes en el río Guayas, frente al muelle de la Armada en el malecón Simón Bolívar, agitando banderas como señal de respaldo. “Al ver eso sentí que algo importante iba a pasar con el país”. Esa foto se volvió viral en las redes.

Imagen viralizada en redes sociales con pescadores en el río Guayas, frente al malecón Simón Bolívar, en el cierre de campaña de la segunda vuelta. Foto: Bolivar Parra

Ese es el tipo de imagen que ha cultivado Bolívar como fotógrafo del presidente, un trabajo que toma con humildad. “Aun ni yo me lo creo”. Lo único que tiene seguro es seguir exigiéndose para que los ecuatorianos (y el mundo) observen al presidente Lasso de una forma más auténtica, con menos protocolo, con menos seriedad, con menos formalidad.

“Quiero que lo vean como yo lo veo”. Y eso significa mostrarlo como un hombre sencillo que ha logrado grandes conquistas acompañado de su fe en Dios, el apoyo de su familia y con trabajo duro. Y eso, concluye Bolívar, puede resultar inspirador. (I)