Cada vez son más los padres que consultan preocupados porque sus hijos “no duermen”, están irritables, comen mal o viven cansados. Sin embargo, pocas veces identifican al verdadero culpable que se esconde en la habitación, justo antes de apagar la luz: el vamping.
El término proviene de vampiro y texto, y describe el hábito de permanecer despiertos hasta altas horas de la noche usando el celular, la tablet o cualquier dispositivo con pantalla. No se trata solo de “quedarse un rato más”, sino de una exposición prolongada a la luz azul de onda corta que impacta directamente en el cerebro y en el organismo.
El vamping es el hábito de usar excesivamente dispositivos electrónicos (móviles, tabletas, consolas) por la noche, justo antes de dormir, robando horas de sueño y afectando la salud física y mental.
Esta luz interfiere con la glándula pineal, encargada de producir melatonina, la hormona que regula el sueño. Basta incluso una pequeña luz encendida para alterar este proceso. Como consecuencia, el ritmo circadiano se desajusta, se duerme menos y peor, y el cuerpo entra en un estado de desequilibrio hormonal.
A largo plazo, el problema va mucho más allá del cansancio. Dormir poco altera la regulación de la insulina, incrementa la hormona del hambre y reduce la sensación de saciedad, lo que eleva el riesgo de obesidad y diabetes en adolescentes.
Además, el sueño es esencial para la memoria, el sistema inmunológico, la salud cardiovascular y la limpieza de toxinas del cerebro. Dormir mal no es inofensivo; dormir poco, literalmente, enferma.
Muchos padres, conscientes del problema, sienten que ya no pueden intervenir porque “sus hijos son grandes”. Sin embargo, la higiene del sueño no es una cuestión de disciplina, sino de salud. Establecer horarios regulares, desconectar dispositivos dos o tres horas antes de dormir y dejar el celular fuera del dormitorio no es un castigo: es prevención.
Y, como en todo proceso educativo, el ejemplo pesa más que cualquier discurso. Si queremos que nuestros hijos se despidan del celular por la noche, primero debemos hacerlo nosotros. Porque el sueño, como bien señala el neurofisiólogo Javier Albares, es fundamental para la salud física y mental. Y es literal. (O)














