No es un lugar nuevo, en realidad abrieron el local hace ya algunos años y reconozco que aunque lo seguía desde el principio en Instagram nunca lo había visitado. Tengo pasión por el buen café, la que me ha llevado a tomar algunos cursos, visitar plantaciones, seguir los procesos de tostado y estar constantemente probando nuevos sabores con variados métodos de extracción y pensaba que Mercado Rosa Café no cumpliría mis expectativas. ¡Qué equivocado estuve todo este tiempo!

Me había formado un prejuicio solo porque la decoración es superfemenina, como de una casita de muñecas, todo en tonos rosa, con flores y cubiertos dorados. Creía que sería pura imagen y no tendrían buenos productos. Sin embargo, veía que sus seguidores crecían y los comentarios de la gente eran muy buenos. Fue entonces cuando finalmente decidí visitarlos.

Al llegar lo primero que me sorprendió gratamente es ver que las mascotas son bienvenidas, tanto es así que hasta en el menú tienen helados de zapallo, completamente naturales, sin azúcar ni preservantes, para que los inquietos perritos puedan acompañar a sus dueños a la hora de comer.

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Empecé con un espresso ($2,25), alrededor de 10 gramos de café molido muy fino en el filtro, a través del cual debe pasar agua a presión entre 25 y 30 segundos y dar una onza de la bebida. Estuvo perfectamente elaborado, con la crema justa, aromas de nuez y panela, en boca el dulzor propio de la caramelización de los granos, acidez delicada y final largo. Pregunté la procedencia y como en la buenas cafeterías de especialidad, me dieron toda la información, era un Ruá, de la finca de Alondra Andrade en Imbabura, variedad Bourbón con proceso lavado. Se los recomiendo.

Luego probé una de sus últimas recetas de autor, tigrillo roto ($8,25). Usaron de base chifles en pequeños pedazos, mezclados con queso y chicharrón. Aplaudo la creatividad al presentar un plato distinto, me gustó pero no fue mi favorito, me faltó el huevo, que aunque no es parte del plato, se puede ordenar adicionalmente. Otro que sí me pareció muy bueno, también con plátano y con receta original usando los mismos chifles rotos, pero con tocino y un huevo frito encima, fue la tortilla de verde ($6). Ambos vinieron con ají del mercado, una no muy picosa salsa de frutos rojos que hizo resaltar los sabores.

Los waffles tradicionales ($8) fueron una delicia, es uno de esos platos en que en la sencillez está el éxito. Tenían la perfecta textura crujiente en el exterior y su masa interna suave y esponjosa, estaban calientes y contrastaron con frías frutillas y blueberries. Fue una sabrosa mezcla de sabores, texturas y temperaturas.

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Antes de irme me pedí otro café, esta vez un americano ($2,50), mucho aroma, lleno de personalidad y gran sabor. También fue preparado por Maritza, quien con mucho esmero realizó la doble función, me atendió y preparó mi café. Mercado Rosa Café se encuentra en la planta baja de Las Terrazas (km 1,5 vía a Samborondón), me dejó muy grata experiencia, regresaré. (O)