Que la lexicógrafa española María Moliner es la autora del Diccionario de uso del español, obra que con el tiempo se ha llegado a conocer solo como el Diccionario María Moliner, tal vez es sabido por muchos. Lo que pocos quizá conocíamos es que la autora invirtió en este proyecto 16 años de su vida.

Lo comenzó cuando tenía 50 años y lo publicó cuando contaba con 66 años. Corría entonces el año 1966. Gozó, con la aparición del diccionario, de una popularidad que hasta la fecha no había tenido y que, por supuesto, ella no buscaba. Moliner había nacido en 1900, en Zaragoza, España.

Sobrecoge pensar que hizo este diccionario enteramente sola, en la mesa del comedor de su casa o en una mesita que el hijo le diseñó especialmente para ella, en pleno franquismo, en una época en la que no había ni computadoras ni internet y mucho menos redes sociales. Lo trabajó a mano, con fichas, y luego ese contenido lo transcribió en una modesta máquina de escribir. El Diccionario de la Real Academia Española, por su parte, es una obra institucional y colectiva.

María Moliner, lexicógrafa española, autora del 'Diccionario de uso del español'. Foto: Shutterstock

Estamos, sin duda, ante una mujer con una gran vocación por las palabras y el lenguaje, pero, sobre todo, con una profunda convicción para embarcarse en proyectos que, podría parecer, rebasan la capacidad individual. Imposible trabajo para una sola persona, dirán muchos.

Tal vez, la dura vida que le tocó en suerte a María Moliner la preparó para los desafíos. Cuando era todavía pequeña, el padre abandonó a la familia para irse a la Argentina a trabajar y allá formó otra familia. María tuvo que trabajar desde los 12 años para mantenerse, para pagarse sus estudios y para ayudar a su madre y hermanos.

Fue una de las primeras mujeres en ser profesora universitaria en España y en la época conocida como Segunda República, antes del franquismo, una de las creadoras de un ambicioso plan de bibliotecas rurales, que tenía la convicción de llevar los libros y la lectura a cada rincón de su país. Con el advenimiento de la dictadura, todo eso se perdió y doña María, acusada de ser roja, fue degradada en su trabajo. Le quitaron escalafones y la enviaron a un modestísimo puesto. Y, sin embargo, siguió en pie.

Hay que darle un gracias infinito al escritor argentino-español Andrés Neuman por recuperarnos a esta mujer inmensa, para quien no había imposibles. Estoy leyendo la novela Hasta que empieza a brillar, que nos muestra a una María Moliner que al menos yo –y probablemente muchos– no conocía realmente. Neuman la retrata en toda su humanidad, en toda su entereza, en todo su quijotismo.

Investigando sobre el personaje, me encontré, asimismo, con una columna de Gabriel García Márquez, publicada en el diario El País el 9 de febrero de 1981 como despedida a María Moliner, quien falleció el 22 de enero ese año. García Márquez había pasado por Madrid a inicios de enero de 1981 y quiso saludarla. Uno de los hijos de Moliner le dijo que era imposible, porque su madre estaba muy delicada de salud. García Márquez pensó visitarla cuando se recuperara. Pero a las dos semanas le llegó la noticia de su muerte. Fue entonces cuando escribió la columna.

“María Moliner hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana. Se llama Diccionario de uso del español, tiene dos tomos de casi 3.000 páginas en total, que pesan tres kilos, y viene a ser, en consecuencia, más de dos veces más largo que el de la Real Academia de la Lengua, y –a mi juicio– más de dos veces mejor”, decía Gabo en su columna.

Una columna que, afirman algunos entendidos, le dio una consagración póstuma a doña María Moliner. Esa opinión sobre el impacto de la columna de García Márquez, así como otra que decía que en ese diccionario la autora hace lo que en esta época tecnológica se conoce como links, la escuché mientras revisaba el documental Tendiendo palabras, de la cineasta española Vicky Calavia, que es otro material que nos ayuda a entender la dimensión de la lexicógrafa, bibliotecaria e historiadora española.

El documental Tendiendo palabras se proyectará en el MAAC el próximo 23 de abril, a las 15:00, en el Día Mundial del Libro y del Idioma Español. Una actividad del Club de Lectura del museo, de entrada libre. (F)