El 2 de abril es el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil. Esta fecha se celebra desde 1967, cuando la Organización Internacional para el Libro Juvenil la instituyó para destacar la importancia de las obras que se escriben para este segmento de la población. ¿Y por qué se escogió el 2 de abril? Porque ese día, en el siglo XIX, nació Hans Christian Andersen, el escritor danés, padre de clásicos de la literatura infantil, como El patito feo, La sirenita, entre otros. Es un homenaje a este prolífico autor y a todos quienes se dedican a escribir para niños. También es una oportunidad para difundir la literatura y el gusto por la lectura entre los más pequeños.

Significativa y sostenida es la producción literaria que existe en el Ecuador en este ámbito. Varios autores han logrado que su literatura se lea no solo en el país, sino en otros países, y además han obtenido reconocimientos. La escritora Edna Iturralde ganó el Premio Cervantes Chico de Literatura Infantil y Juvenil 2020, que se otorga en España, en recompensa a su trabajo literario. Su vasta producción se caracteriza por incluir elementos de interculturalidad y multiculturalidad.

Otras escritoras que han recibido premios internacionales por sus obras son María Fernanda Heredia y Cecilia Velasco. Las dos autoras obtuvieron el Premio Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Norma-Fundalectura: María Fernanda, en 2002, por la novela Amigo se escribe con H; Cecilia, en 2010, por la novela Tony. Ambos libros destacan la importancia de la amistad y la empatía. En tanto, en 2015, Isabel Jijón ganó el Concurso de Narrativa Infantil Vila d’Ibi, en España, por la obra Un marciano en la oreja.

Parecería que la mayoría de la literatura ecuatoriana para niños la generan autores de Quito, pero en otras ciudades ecuatorianas y en Guayaquil también se escribe este género. Quizá pronto debamos realizar el panel ‘La literatura infantil desde Guayaquil: quiénes escriben, qué se escribe, quiénes son los pioneros locales’. Pienso en Hans Behr, Margarita Barriga, Verónica Coello Game y, unos años antes que ellos, en autoras como Lily Pilataxi de Arenas, Piedad Romoleroux y Sarah Flor Jiménez. Hay tanto por decir sobre el tema.