A muchas familias les ha tocado estar completamente aisladas durante meses, y esto afecta mucho en lo emocional y en lo físico. Los niños, en especial, necesitan tener actividad física y esparcimiento. Su desarrollo incluye el tiempo y espacio suficientes para correr, saltar, subir, bajar y gritar. Es comportamiento infantil completamente normal que no debe ser reprimido sino canalizado.