Hay quienes dicen que no hay mejor momento para emprender que cuando las cosas no están bien, afirman que hay que convertir las crisis en oportunidades, pero lanzarse con un negocio de gastronomía en esta época en que justamente es uno de los segmentos más castigados por esta pandemia, es una acción solo para valientes.

Son dos cocinas las que decidieron encender los fuegos para entregarnos comida típica ecuatoriana, como que si nos quisieran reafirmar que en estos momentos difíciles debemos apoyar lo nuestro. Le Huec (La Piazza Samborondón, local 4C) y La Alcaldía (en Instagram, alcaldiacocina) tienen dos conceptos bien definidos pero distintos, en los que las coincidencias están en lo sabroso de sus platos.

Le Huec tiene un muy bien decorado y amplio local que cuenta con una acogedora terraza para quienes buscan disfrutar del aire libre y dos plantas interiores para atender al público que quiere un ambiente climatizado y tranquilo, además tiene entregas a domicilio (en Instagram, lehuecec). Su propuesta es ser una hueca que vuela, o sea, llega hasta el hogar de sus clientes con platos típicos de diferentes partes del Ecuador.

Por su parte, La Alcaldía se especializa en la entrega a domicilio y su promesa es “porciones generosas, de la cocina de casa hecha con amor”. En el menú se encuentran los clásicos platos que se servían a diario en las mesas de nuestras casas hace muchos años. Por ejemplo, la carne frita con tallarín en salsa verde, siempre estuvo presente en mi infancia, y no estoy hablando de fideos al pesto. Esta maravillosa receta casera se hace en licuadora usando albahaca con queso fresco, hasta lograr una cremosa salsa que se mezcla con la pasta. Recuerdo que siempre pedía me pusieran un huevo frito encima. Una delicia.

Janeth Andrade (administró hace años Red Peppers y ahora maneja también Ramón Carne al Carbón) junto con Karin Nurnberg (antes copropietaria de Villa Delizia) son las socias detrás de este concepto creativo en Le Huec, dicen “lo típico se hace épico”. Han perfeccionado platos sencillos e inventado otros para hacer una oferta para todos los gustos en donde el común denominador es su elegante y distinguida presentación a la mesa.

Probé una croqueta gigante de maduro rellena de un jugoso cerdo desmechado acompañado de puré de aguacate y ensalada criolla ($6,50), otra delicia fue el corviche con camarón ($6,50), pero el que más me gustó fue la guatita de pulpo ($15). Este invento no tiene ni la pinta ni los sabores del popular plato con maní, es como un suculento y concentrado estofado de pulpo con todos sus alegres sabores.

En La Alcaldía es Juan Carlos Ordóñez quien cocina las joyas del libro de recetas populares y que con su enrollado de atún ($5,50) me llevó de regreso en el tiempo. Un plato que en mi casa lo preparaban con frecuencia y aunque nunca me dejó con hambre, siempre cuestioné que no era almuerzo, cosas de la infancia.

Como la mayoría de los guayaquileños, crecí comiendo lo mismo todas las noches, arroz con menestra. Confieso que me tomó años darme cuenta que mi madre me había estafado y que el plato también llevaba carne frita y patacones. La versión del chef Ordóñez (cuesta $8,50) viene con una menestra de fréjol (también hay de lentejas) recargada, que incluye además de queso criollo en cubos, pequeños pedazos de carne mechada que agregan un delicioso sabor y textura a esta tradición culinaria de la Costa.
Ambos lugares, cada uno en su estilo, tienen todo para ser exitosos, se los recomiendo. (O)