Cuando es mucho es demasiado

6 de Enero, 2019 - 00h01
6 Ene 2019
6 de Enero, 2019
6 Ene 2019

Mientras que antes creíamos que los niños se metían en problemas porque tenían demasiado tiempo libre, hoy sabemos que ellos están en riesgo de tener problemas emocionales por falta de tiempo para vivir con tranquilidad su niñez.

En efecto, la agitación en que los mantenemos impide que, tanto los hijos como nosotros, tengamos el espacio para disfrutarnos y conocernos. Si hubiese más quietud fuera y dentro de nosotros podríamos escuchar lo que no nos dicen los hijos con palabras, sino con sus miradas, gestos o actitudes. Así, podríamos percibir sus clamores y orientarlos, sus temores y tranquilizarlos, o sus penas y consolarlos, así como ver sus cualidades y fortalezas para reafirmarlas.

Además, en esta forma descubriríamos qué estamos haciendo con nuestras vidas, qué podemos ofrecerle al mundo y a nuestros hijos, porque es en el silencio y el sosiego cuando nuestros corazones se escuchan y nuestras almas se encuentran.

Parece que hoy estamos recorriendo la vida en una especie de avión ultrasónico en el que todos viajamos incómodos, pero nadie se puede bajar. Lo lamentable es que en nuestra loca carrera finalmente logramos estirar el tiempo para hacerlo todo, menos vivir, si por ello entendemos amar, compartir, reír, conversar, jugar, gozar o soñar. Lo malo es que estar haciendo miles de cosas alimenta el ego, pero deja morir de hambre el corazón, llena la agenda pero destroza a la familia. El tiempo no puede seguir siendo nuestro enemigo. Lo necesitamos para formar la familia que soñamos tener. Hace falta tiempo para forjar lazos profundos con nuestro cónyuge porque estos se tejen en esos espacios compartidos sin más propósito que estar juntos. También falta tiempo para ganarnos la confianza de los hijos porque saben que estamos presentes cuando nos necesiten o deseen compartirnos sus pesares. Y para formar su conciencia porque estamos tan presentes en su vida que nuestra forma de proceder les demuestra qué está bien y qué está mal. Si el tiempo es oro, no lo desperdiciemos haciendo muchas cosas para comprar el amor de los demás que obtendremos gratis si nos dedicamos más a amar y a disfrutar a nuestros seres más queridos para así ocupar un primer lugar en su corazón. (O)

angelamarulanda20@gmail.com

Cuando es mucho es demasiado
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2019-01-06T00:01:01-05:00
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